En el año 2003, el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, criticó duramente a los gobiernos de Alemania y Francia porque no apoyaban la invasión a Iraq y los descalificó al decir que representaban a “la vieja Europa”.  Después de la desintegración de la Unión Soviética -y lo que era conocido como el “bloque del este” en alusión a los países alineados con Moscú- en la Casa Blanca había mucha expectativa respecto del alineamiento, casi sin reparos, de aquellos países que descubrían y abrazaban el capitalismo. Y Rumsfeld aseguraba que los países que pertenecían al “bloque del este” apoyaban las acciones de Washington.

Pero la “nueva Europa” –siguiendo con el juego de palabras de Rumsfeld– y en particular en aquellos países del “este” gobernados hoy por partidos de extrema derecha, se levantan banderas de la “vieja Europa”, las de casi un siglo atrás cuando se desarrolló el nacionalismo xenófobo y violento que luego desembocó en el fascismo y el nazismo.

Las recientes elecciones al Parlamento Europeo muestran que salvo en Irlanda, Malta, Portugal y Rumania, en el resto de los países los partidos de extrema derecha se han vuelto fuerzas relevantes e incluso indispensables para gobernar.

En una entrevista con CNN, la canciller de Alemania, Angela Merkel, advirtió sobre los “fantasmas del pasado” en clara alusión al crecimiento de los partidos de extrema derecha y en particular sobre los ataques antisemitas, ya no en la “nueva” Europa sino también en su país, en la “vieja” Europa. Con sus diferencias y particularidades, hay que señalar que en casi todos los países estos partidos consiguieron importantes resultados, destacándose los de Hungría y Polonia en el este y los de Bélgica, Francia, Italia y el Reino Unido en el oeste, donde su alto porcentaje de votos les permite cobrar impulso para intentar llegar al poder lo antes posible.

Los partidos conservadores, liberales y socialdemócratas que crearon y desarrollaron la Unión Europea tienen hoy en su seno múltiples formaciones que reniegan de ella y cada día que pasa se refuerza su discurso xenófobo para evitar que la Unión Europea le abra las puertas a más inmigrantes que llegan de África y Asia.

Para Rumsfeld la expresión de “vieja Europa” existía en función de los intereses geopolíticos Estados Unidos.  Ahora avanza otra “vieja Europa” y habrá que ver quién la puede frenar.

NOTA PUBLICADA EN CNN EN ESPAÑOL