La novia del joven asesinado en Villa Gesell pidió que los rugbiers no salgan de la cárcel

Julieta aseguró que las familias de los acusados tienen plata y van a intentar evitar la cárcel, pero advirtió que no los dejarán.

20 de enero, 2020 | 19.22

Familiares y amigos despidieron hoy a Fernando Báez Sosa, el joven asesinado por un grupo de rugbiers en Villa Gesell. Su novia Julieta, en medio de la congoja y tristeza, aseguró que era el amor de su vida pero que ya no está más porque lo mataron. Lejos de guardar silencio, pidió justicia y que los responsables estén detenidos.

Impuesto a las Grandes Fortunas

En diálogo con El Trece, Julieta confesó que Fernando era el amor de su vida: "No está más, me lo mataron". Con nostalgia y tristeza, se preguntó: "Yo qué hago ahora, con quién ando en bici, con quién meriendo en el patio y voy a comer. Nunca más lo voy a poder abrazar ni darle un beso. Ni siquiera pude acompañarlo en el hospital ni darle la mano".

Los dos estaban en Gesell, cada uno con sus amigos en el mismo boliche. Se iban a ir juntos, dijo, pero nunca volvió a buscarla porque "lo mataron a golpes antes". 

Se conocían desde 2018 pero acababan de cumplir 10 meses de novios. "No se merecía ésto", dijo Julieta sobre el joven de 18 años: "Era la mejor persona que conocí y que voy a conocer en toda mi vida. Era lo mejor que yo tenía" y lo describió como "amoroso y solidario".

Por eso, pidió que todos "compartan lo que pasó" porque se enteró "que toda esta gente tiene plata y van a hacer lo imposible para que salgan" de la cárcel, pero remarcó que "tienen que pagar". En ese sentido, aclaró que ella, su familia y amigos de Fernando se van a "ocupar de que así sea".

En un inicio, la causa fue caratulada como “homicidio en riña”, un delito que prevé una pena de entre 2 a 6 años de prisión y es considerablemente más leve que la que le corresponde a un homicidio simple (de 8 a 25 años). Pero, previamente a iniciar las indagatorias, el fiscal decidió cambiar la tipificación a "homicidio agravado por concurso premeditado de dos o más personas y alevosía”, por lo que los culpables podrían enfrentar una pena máxima de prisión perpetua.

Si el imputado no tiene antecedentes, las penas inferiores a tres años pueden ser dejadas en suspenso o ejecutadas en forma condicional, por lo que existe la posibilidad de que incluso si son declarados culpables los rugbiers no cumplan ningún tipo de pena efectiva.

La pena máxima prevista para el delito también es importante porque juega un rol clave a la hora de determinar si los imputados quedan detenidos con prisión preventiva durante el proceso o pueden esperar al juicio en libertad. Lo fundamental es tener en cuenta si existe peligro de entorpecer la investigación o peligro de fuga; lo segundo es poco probable ante penas que podrían ser excarcelables.

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