Las 246 delegaciones compuestas por 650 chalecos amarillos se reunieron el 29 y 30 de junio en Montceau-les-Mines, Borgoña. Se trata de la tercera “asamblea de asambleas” como en Saint-Nazaire hace dos meses o la de Commercy en enero de este año. Empantanado en sus intentos de unirse y debilitado numéricamente, el movimiento muestra la fuerza de sus movilizaciones locales y una necesidad de redefinir métodos de intervención y objetivos a largo plazo.

Comedores solidarios, librerías, forums, talleres de discusión forman una especie de mini escuela de verano, instalados en el complejo deportivo de la ciudad. Bajo un sol ardiente, varias carpas alojan a los participantes pero muchos fueron alojados en casas de chalecos amarillos locales, que por la noche abrían camas o jardines o tendían hamacas entre los árboles.

Nadie discute que las rotondas se han vuelto escasas, al igual que los chalecos amarillos activos. "Debemos ver la presión policial que hemos sufrido, lesiones, multas, prisión para algunos, perdimos una energía tremenda eludiendo las leyes represivas durante seis meses”, comentó Thérèse a una periodista de Mediapart, presente en la reunión. "La semana pasada éramos 50 manifestando donde solíamos ser 200. Me fui a casa desesperada. Ver que todavía muchos estamos aquí en Montceau-les-Mines, nos alienta para seguir en la lucha”, comenta Françoise. Otro participante destaca que “en seis meses, vimos la evolución de la calidad de los debates: partimos de pedir la anulación de un impuesto a la gasolina a alcanzar un nivel inimaginable! Las consignas de las rotondas y los activistas han forjado lazos, por la base. La Ecología, el clima, la defensa de los servicios públicos son principios adquiridos definitivamente".

Según Le Monde y Mediapart el tema de la lucha contra el capitalismo, fue el que suscitó discusiones acaloradas. La síntesis desarrollada en el taller fue considerada demasiado suave por parte de la sala. Si bien una pequeña minoría piensa posible un "capitalismo virtuoso", Fabien, de la región del Var, exclama: "No hay mas tiempo para parches ¡es urgente! ¡Estamos ante la sexta extinción masiva de las especies! Los Chalecos amarillos no es un movimiento de duendecitos simpáticos ¡sino un enorme movimiento revolucionario! Ovación de la sala cantando “anti-anti-capitalismo”. Finalmente y sin acuerdo sobre un texto detallado, una gran mayoría de los 650 delegados votó afirmativamente a la pregunta: "¿Debemos salir del capitalismo? "

Otros intervinientes destacaron diversas formas de lucha: el combate junto a los sindicatos e incluso junto al alcalde de Grenoble contra la privatización de las represas. O la invasión de un supermercado o un McDonald's. Algunos destacan la irrupción en los peajes, como en Toulouse y Avignon, otros consideran seriamente la posibilidad de interrumpir el próximo G7 en Biarritz, el 24 de agosto o manifestar durante el Tour de Francia este verano. Chalecos amarillos parisinos apoyan los “chalecos negros” (indocumentadxs), “blusas blancas” (enfermerxs en huelga), o “lapiceras rojas” (el movimiento de maestrxs contra la ley del ministro Blanquer). Dispersos, a menudo invisibles pero presentes en todas partes.

Mientras que durante varios meses, los "chalecos amarillos" han pedido a otros que se unan a ellos en la calle, la asamblea de asambleas convocó al movimiento a converger con otras luchas. "Cada vez que los reclamos sean comunes, terminar con la miseria, la precariedad, la fractura social o para ganar nuevas conquistas, estaremos allí", dice el texto votado en la asamblea. Llaman, entre otras cosas, a apoyar al personal de emergencia y unirse a la movilización contra la reforma de las pensiones que se anunciará en septiembre. "El propósito de esta convergencia es simple: eliminar todos los obstáculos a la unidad, bloquear el país, obligar al gobierno a ceder y terminar con Macron y este sistema", dice la convocatoria. Los "chalecos amarillos" también se movilizarán para la iniciativa de referéndum compartida contra la privatización del Grupo ADP (ex-Aeropuertos de Paris) para obtener los 4.7 millones de firmas solicitadas.

En el acto 33 del sábado 29 de junio varios manifestantes destacaron en Paris su decepción por la poca participación. El tremendo calor y el miedo a la represión no justifican solamente el declive constante de los chalecos que se ubica en un 10% respecto a principios de año.  Algunos esperan una mayor afluencia después de las vacaciones de verano y otros hablan de crear “listas ciudadanas” para participar en las elecciones municipales de marzo del año que viene. En todo caso este movimiento, único en la historia de Francia, sigue presente en la compleja realidad politica francesa y europea.

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