El proyecto de ley de “reperfilamiento” que ingresó el Gobierno a la Cámara de Diputados no sólo fija la reprogramación de plazos de pago, sino que deja abierta las puertas a renegociar capital e intereses con los acreedores. De esta forma, el default selectivo pasaría a tomar la forma de una reestructuración absoluta.

Del resultado de la negociación entre el Gobierno y los tenedores de bonos, podría surgir no solo un estiramiento de plazos de pago, sino también una reducción en el capital adeudado (quita) y una rebaja en la tasa de interés.

La iniciativa introduce Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) a esos bonos para que se realice una especie de convocatoria de acreedores y, si alcanza cierto porcentaje de aceptación, imponer los cambios, sin que la minoría pueda accionar judicialmente contra las nuevas condiciones de pago.

De esa negociación puede que los acreedores acepten una quita en el capital, más plazos para cobrar y cupones con una tasa de interés distinta. Entran en la negociación moneda local y extranjera, por el equivalente a unos U$S 30.000 millones.

Cuando se computen los votos de adhesión a una modificación en los términos de la emisión de un bono, si en un canje específico se agrupan emisiones de bonos en pesos y en dólares, los dólares se computarán como pesos al tipo de cambio de una fecha a determinar.

Si bien el proyecto habilita al Ejecutivo a modificar a todos los bonos (pesos y dólares) emitidos bajo ley nacional, podría darse el caso de que alguna emisión solo sea modificada en el sentido de que se introduzca la CAC, pero sin aplicar cambios en plazos capital o cupones.