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El Partido Socialista vive en Santa Fe un fuerte cisma tras perder las elecciones provinciales. La derrota provocó un verdadero temblor en una fuerza que venía desde hace años solucionando puertas adentro las evidentes diferencias entre el gobernador Miguel Lifschitz y el secretario general del partido, Antonio Bonfatti, y ahora los trapos comienzan a sacarse al sol y discutirse en la escena pública.

 

Desde el sector del ex gobernador, que ya venía insinuando dificultades para “tragarse el sapo” del apoyo a la fórmula Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey que tuvo en Lifschitz uno de sus artífices más entusiastas, salieron esta semana a patear el tablero, calificaron el binomio que visitará este miércoles la provincia como “conservador de derecha” y hasta insinuaron una inclinación por la que forman Alberto Fernández y Cristina Kirchner. 

 

“Es una posibilidad”, dijo el diputado provincial Eduardo Di Pollina, histórico representante del ala más progresista del partido que comandaba el exsenador nacional Rubén Giustiniani -hoy afuera-, y que hace algunos años acompaña a Bonfatti, cuando fue consultado si iban a apoyar al Frente de Todos. “Es un frente que se ha abierto con una construcción plural, en el que hay gente como Pino Solanas y Matías Lammens, no son solo expresiones del Partido Justicialista”, dijo.

 

En blanco no

 

Di Pollina, que integra la mesa directiva nacional del PS, afirmó que “un sector importante del partido” definió que la fórmula de Consenso Federal, a la que calificó como “conservadora de derecha”, no los representa porque “no tiene nada que ver con el progresismo y menos con el socialismo”. De hecho, dijo que se enteraron de la presencia de Urtubey “por los medios”, y eso generó “profundas contradicciones” en la fuerza política. 

 

“Estamos en contra de lo que representa Macri, y entendemos que la gran división hoy en el país es entre ese proyecto y el resto del pueblo argentino. Por lo tanto, vamos a estar parados en el lugar donde defendamos los intereses de nuestro pueblo”, apuntó el armador, quien aclaró que no habla en nombre de Bonfatti, aunque sí afirmó que “tiene una mirada parecida”.

 

Despejada la posibilidad de apoyo a Lavagna, también descartó repetir la actitud que tuvo el partido de la rosa en el ballotage del 2015, cuando se manifestaron a favor del voto en blanco. “No podemos ser meros observadores”, apuntó Di Pollina. Por ende, todo indicaría un pronunciamiento a favor de la fórmula Fernández-Fernández. “Lo estamos analizando. No es hora de mirar las diferencias, sino de que se termine este gobierno”, adelantó.

 

Desencuentro



El sector de Bonfatti siempre tuvo mejor relación con el peronismo, con el que acordó en el período 2011-2015, cuando el médico gobernaba y el PJ tenía la mayoría en la Cámara de Diputados. Incluso vivió un momento de buena relación con la gestión de Cristina Kirchner, que luego terminaría con tensiones. Es que hubo una importante etapa en la que el kirchnerismo pareció creer que le quedaba cómodo que el socialismo manejara la provincia.

Lifschitz, en cambio, siempre se mostró con un perfil más antiperonista. Pero Bonfatti, durante la campaña a gobernador, y antes de que se conozca la fórmula Fernández-Fernández, dijo que ante una eventual segunda vuelta entre Cristina y Macri volvería a votar en blanco, la misma actitud que tuvo cuando Cambiemos fue a ballotage con Daniel Scioli y que le valiera tantas críticas justicialistas. Ahora, una vez que perdió la gobernación con el peronista Omar Perotti y comenzaron los pases de factura internos, parece haber revisado esa posición.

 

Las cosas no están bien puertas adentro, eso queda cada vez más claro. La lista de diputados nacionales, dicen los asesores, fue acordada entre ambos espacios socialistas, pero Bonfatti no incluyó gente de su riñón en la nómina. Entre los dos comenzaba a ponerse en evidencia una distancia. “Hay diferencias muy importantes con Lifschitz y con esta posición y está pendiente resolver este debate en el partido”, advirtió Di Pollina, quien consideró que la “dolorosa” derrota en las elecciones provinciales requiere de un profundo proceso de autocrítica.

 

“Es evidente que se cometieron muchísimos errores y hay que discutir para saldar esa situación. Es un proceso político interno que hay que abordar inmediatamente. Conozco muy pocos compañeros que quieran apoyar esta fórmula presidencial. La gran mayoría de la militancia está en contra”, lanzó, aunque dijo que apoyará la nómina de legisladores aunque vaya pegada a la boleta presidencial.

 

“Habla por él”

 

Como era de esperar, las declaraciones de Di Pollina generaron una gran molestia en el sector del actual gobernador, desde donde descartaron que hable en nombre de Bonfatti. “Es mentira que haya sido una decisión de Miguel lo de apoyar a Consenso Federal, fue del partido para poder volver a tener diputados en el Congreso de la Nación”, comentó en off un hombre de Lifschitz. 

 

La fuente recordó que el exgobernador y su ladero Rubén Galassi bancaron la candidatura de Lavagna. “Galassi lo dijo públicamente, y Antonio es la máxima autoridad partidaria ¿Cómo va a poner al partido en una alianza que no quiere?”, se preguntó, y atribuyó los dichos de Di Pollina a “razones personales”, ya que quedó afuera de la lista provincial y de la nacional. “El partido decidió que haya una renovación, que a veces generan sismos y estos son los síntomas”, argumentó.

 

En este contexto, sorpresivamente ayer, Lifschitz dijo este lunes que ve en Santa Fe “un voto muy consolidado a Fernández-Fernández” que estaría “arriba del 35%”. Tampoco afirmó, como otras veces, que en caso de segunda vuelta votaría en blanco: “Si llegamos a octubre con un balotaje entre Mauricio Macri y Fernández, creo que va a ser un buen debate el que tendremos que darnos para fijar una posición”, anticipó. Luego de haberse referido históricamente en tono más duro al peronismo, es una novedad que lo haya hecho en estos términos. ¿Estará pensando en una posible victoria del Frente de Todos?

 

*Nicolás Maggi es corresponsal de El Destape en Santa Fe.