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Juan Schiaretti es un peronista zigzagueante, como lo definió Roberto Lavagna tras abrazarse con el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada; luego de su abrumador triunfo el pasado 12 de mayo. Y lo confirmó en las últimas horas, cuando, pese a sostener públicamente la pertenencia del peronismo cordobés en la alianza Alternativa Federal, anotó en la Justicia Federal el sello Hacemos por Córdoba, su frente con el que logró su reelección. Schiaretti no dijo nada sobre apoyar la candidatura a vicepresidente de Juan Manuel Urtubey, quien fuera el único socio que le quedó tras el pase del senador rionegrino Miguel Pichetto al macrismo y el regreso de Sergio Massa al peronismo.

En el peronismo cordobés, que preside el senador nacional Carlos Caserio, la decisión está tomada: Hacemos por Córdoba llevará boleta corta sólo para el tramo de diputados nacionales; ya que este año Córdoba renueva nueve de los 18 escaños. Y para el tramo presidencial, habrá libertad de acción para elegir entre los peronistas que integran las fórmulas más competitivas: Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner del Frente de Todos; Pichetto como vice de Mauricio Macri de Juntos por el Cambio; y la dupla de Consenso Federal 2030 de Roberto Lavagna y el salteño Urtubey.

El gobernador Schiaretti tiene una excelente relación política y personal con su par salteño Urtubey. Pero la relación con Lavagna quedó resentida luego de que el candidato presidencial de Consenso Federal 2030 lo criticara por su visita a la Casa Rosada y el abrazo con el presidente Macri.

Urtubey y el gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, insistieron con Schiaretti para que apoye formalmente la fórmula presidencial del frente que conformaron Alternativa Federal, el Partido Socialista, el GEN de Margarita Stolbizer y Consenso 19. Pero el cordobés les contestó diplomáticamente que “tenemos hasta el 22 para inscribir las candidaturas”.

“Alternativa Federal no puso ningún candidato a presidente, pero dos de los tres candidatos a vicepresidente de las fórmulas más competitivas”, dicen en el peronismo cordobés

Una alta fuente del Gobierno de Córdoba confió a El Destape: “Alternativa Federal no puso ningún candidato a presidente, pero dos de los tres candidatos a vicepresidente de las fórmulas más competitivas”, en referencia a Pichetto y Urtubey.

Carlos Gutiérrez, presidente del bloque de legisladores del PJ y uno de los alfiles políticos de Schiaretti –el otro es el ministro de Gobierno y Seguridad, Carlos Massei-; fue el único que habló públicamente con los medios cordobeses sobre la táctica electoral del pejotismo mediterráneo: “Hemos inscripto la alianza Hacemos por Córdoba, entendiendo que hoy más que nunca tenemos que asegurar diputados que defiendan los intereses de la provincia. Además hemos ratificado nuestra pertenencia a Alternativa Federal porque estamos convencidos que la grieta de esta Argentina que parece bipolar por momentos, no va a resolver el problema de los argentinos. Y después del 10 de diciembre si no se logran acuerdos de fondo para comenzar a caminar un rumbo distinto, en el Congreso se va a trasladar la búsqueda de esos consensos; y por lo tanto cobra más importancia que nunca, que Córdoba tenga en nuestro caso, los mejores hombres y mujeres que nos representen en la Cámara”.

Gutiérrez agregó: “Hay diálogo con el gobernador (Juan Manuel) Urtubey, pero aún falta tiempo para definir las candidaturas nacionales”.

Actualmente el peronismo cordobés pone en juego dos escaños en Diputados, el de la legisladora electa y última pareja de José de la Sota, Adriana Nazario, y el del vicepresidente nacional de la Democracia Cristiana, el delasotista Juan Brügge. Sabiendo que Schiaretti y Macri comparten el perfil del votante conservador de derecha y que en las PASO de agosto y las generales de octubre no van a lograr el 54% de los votos de mayo; en el peronismo cordobés apuestan a lograr cuatro bancas de máxima y tres de mínima. Gutiérrez suena para encabezar la boleta corta de Hacemos por Córdoba, el otro nombre que suena fuerte es el de Carlos Massei, otro de los armadores políticos con los que cuenta Schiaretti

En las últimas horas, el ministro Massei mantuvo reuniones con legisladores e intendentes del interior; quienes son los que tienen poder territorial. Muchos de esos intendentes son delasotistas y están en desacuerdo con el acercamiento del gobernador con el Presidente. Incluso, la noche de los festejos por la reelección de Schiaretti, en el Quórum Hotel, se escuchó que parte de la militancia delasotista coreaba “Y ya lo ve, es para Macri que lo mira por tevé”.

Uno de los más críticos de la táctica de Schiaretti es el senador Carlos Caserio, que preside el PJ cordobés y podría ocupar la presidencia de la bancada que deja vacante Pichetto tras la renuncia al bloque peronista. “Caserio es como el Coloso de Rodas, siempre tuvo un pie en cada lado: con “El Gringo” y con “El Gallego”; siempre fue oficialista, dependiendo de quién fuese gobernador”, lo describió una fuente del peronismo cordobés. La misma fuente señaló: “Caserio estuvo reunido con Massa y tiene llegada a los intendentes, muchos de los cuáles son delasotistas. En sus últimos meses de vida, José (De la Sota) había comenzado un camino de diálogo con el kirchnerismo para enfrentar a Macri. Los cuadros medios, las segundas y terceras líneas que militan en el delasotismo no van a hacer caso de la boleta corta como propone Schiaretti”.

“Caserio estuvo reunido con Massa y tiene llegada a los intendentes"

Así como en la mesa chica del gobernador sostienen que Alternativa Federal colocó a dos candidatos a vicepresidente, los críticos sostienen: “Pichetto, Urtubey y Massa hicieron negocio. Malo o bueno, pero negocio al fin. Schiaretti quedó solo y a lo sumo peleará por un bloque de tres o cuatro diputados, se diluyó su poder en menos de un mes”.

No es la primera vez que el peronismo de Córdoba apuesta a varias canastas. La noche del domingo 12 de mayo, tras confirmarse su contundente victoria con el 54% de los votos, el gobernador Schiaretti le habló a los mercados, como le gusta decir a la prensa hegemónica: “Nuestro modelo se basa en que hay que tener equilibrio fiscal, lo que nos permitió hacer obras. Solamente pedimos plata para hacer obras públicas y no defaulteamos ninguna deuda, ni siquiera cuando Argentina dejó de pagar. Así somos los cordobeses”.

A la vez que a la tribuna le dedicó: “No guardo ni guardaré rencores con nadie, ni siquiera con aquellos que me balearon cuando sufrí un atentado en mi época de dirigente estudiantil. Siempre llevaré en mi alma y en mi corazón el dolor por los 30 mil compañeros desaparecidos, a quienes hoy rindo mi homenaje”.

Schiaretti es un fiel representante del PJ cordobés, que históricamente jugó a dos puntas. En 2003, el gobernador De la Sota dio libertad de acción a la militancia: todos fiscalizaron las boletas del PJ, pero hubo ministros que apoyaron a Carlos Menem, otros a Néstor Kirchner y otros a Adolfo Rodríguez Saá.

En las generales de 2015, el pejotismo cordobés votó a Sergio Massa, que le había ganado la interna del frente UNA a De la Sota. Pero en la segunda vuelta de noviembre, otra vez el pejotismo mediterráneo jugó en dos canastas: dio libertad de acción, un eufemismo para que Macri lograra el 72% de los votos en la que fuera la provincia más antikirchnerista del país.