Crisis económica: "Sí, se pudo" endeudar y privilegiar a la valoración financiera

Argentina repite su historia: tomar una multimillonaria deuda externa para financiar la fuga de capitales de los grandes grupos económicos y debilitar el poder del Estado. 

29 de septiembre, 2019 | 02.00

La deuda externa aumentó casi un 70% desde diciembre de 2015 hasta ahora, según indicó el INDEC en los últimos días. Cambiemos finaliza sus casi cuatro años de gobierno con una deuda de 283.567 millones de dólares, más pobreza y más desempleo. Una historia tristemente conocida (y repetida).

A partir del último informe del INDEC, durante el segundo trimestre de 2019, la deuda externa aumentó más de un 8% interanual. En ese sentido, llegó a casi los U$S 300.000 millones. Mientras que en 2018 la deuda llegaba a 261.476 millones y ahora llegó a los U$S 283.567 millones.

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Volvamos varios años atrás para analizar (algo) de la historia de la deuda externa. Cuando se llevó adelante el golpe de estado cívico y militar en 1976 se dio un cambio de casi 180 grados en la economía del país. Cambió el patrón de acumulación de capital y se dejó atrás la etapa de industrialización por sustitución de importaciones.

“El patrón de acumulación de capital que se inició con la dictadura militar constituyó un caso particular, quizás el más profundo y excluyente en América Latina, del nuevo funcionamiento de la economía mundial, en donde la valorización financiera del capital devino como el eje ordenador de las relaciones económicas”, indicaron en su artículo “Deuda externa, fuga de capitales y restricción externa; Desde la última dictadura hasta la actualidad”, desde el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de Argentina (CEFID).

Se incrementaron las deudas de las grandes empresas que formaban parte del núcleo central de la economía de aquel momento. Las deudas dejaron de ser para aumentar la producción, y se volcaron para obtener renta financiera. Además el endeudamiento estatal pasó a estar determinado por la demanda de los privados. “La subordinación del endeudamiento estatal a las necesidades del sector privado puso de manifiesto un fenómeno más amplio: la transferencia de la capacidad de fijar las líneas estratégicas de funcionamiento de la economía en su conjunto desde el Estado hacia las fracciones dominantes del capital”, señalaron desde CEFID.

La deuda externa tuvo un rol central en estos años, que luego siguió teniendo, dado que el nuevo patrón de acumulación estuvo basado en la valorización financiera del sector privado. En este sentido, estos grupos económicos tomaron deuda, utilizaron activos financieros que impulsaba el gobierno de facto como títulos, bonos y/depósitos para obtener ganancias y luego fugaron ese dinero al exterior. En el artículo de CEFID indicaron que “la fuga de capitales al exterior estuvo intrínsecamente vinculada al endeudamiento externo”. Caer en “es lo mismo” hace que perdamos de vista las particularidades de cada momento pero qué cerca que estamos de eso.

Durante la administración de Cambiemos el endeudamiento llegó a niveles récord, se volvió a contraer deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la fuga de divisas fue la más alta desde la convertibilidad y, como si esto fuera poco, o en consecuencia, el desempleo y la pobreza están en aumento. Continuamente se escucha la frase de “cada 10 años tenemos una crisis”. Tal vez se podría reemplazar por “cada vez que se inicia un proceso de mayor inclusión y desarrollo, los grupos económicos concentrados buscan implementar la (casi) misma receta”. Con valorización financiera, fuga y deuda seguramente tenemos crisis. La pregunta entonces es ¿Cómo terminar con esos ciclos? 

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