15 de noviembre, 2019 | 13.29

Conmoción en San Juan: Su vecina de 9 años la salvó de morir apuñalada por la expareja

Una joven de 23 años recibió 11 puñaladas y quedó grave, pero ganó la batalla y recibió el alta tras 6 días de internación. La vecina, madre de la nena que avisó, la salvó porque rompió la puerta a patadas.  

Una joven de 23 años recibió 11 puñaladas y quedó grave, pero ganó la batalla y recibió el alta tras 6 días de internación. La vecina, madre de la nena que avisó, la salvó porque rompió la puerta a patadas.  

Esta es otra de las historias reales que superan a la ficción. Ocurrió en San Juan, el viernes pasado, cuando la ira de un sujeto de 28 años, quien había recibido una nueva negativa de su expareja, llegó dispuesto a quitarle la vida a la madre de sus dos hijos (de 4 y 6 años). Diana Ruarte (23) no quería volver con él porque era violento y la relación no era sana. Por eso, decidió no vivir más con Marcos Marín (28), pero el sujeto no lo entendió ni lo aceptó. Entonces, buscó lo peor.

La tarde del viernes, entró a la casa de Diana y, aprovechando que estaba sola, la amenazó, la golpeó y buscó un cable porque estaba dispuesto a asfixiarla. Como no lo encontró, agarró uno de los cuchillos que estaba en el cajón de los cubiertos y comenzó a apuñalarla, una y otra vez.

La joven, indefensa, lo único que hizo en ese momento fue llorar y gritar. En sus gritos, que parecían no ser escuchados, llamaba a su vecina “Daniela”. En ese momento, la hija de Daniela, una nena de 9 años que estaba afuera de su casa y que escuchó los gritos, se acercó a mirar y salió corriendo a decirle a su madre lo que estaba ocurriendo. Diana te está llamando. Ese Marcos le tapó la boca”; le dijo asustada.

Cuando Daniela reaccionó se acercó por la ventana de Diana y vio cómo la apuñalaba. “Marcos, ¿qué estás haciendo?", gritó la vecina mientras intentaba abrir la puerta. Como estaba trabada, fue como una fuerza instintiva que se apoderó de ella; pateó la puerta hasta romperla y así pudo entrar. Ante eso, el sujeto comenzó a autoagredirse y se propinó cuatro puñaladas, aunque lo único que consiguió fue bañarse de sangre.

Así huyó a su casa, donde estaban sus dos hijos que lo vieron llegar vestido de sangre. Marín les dijo que se había caído de la moto y por eso estaba herido y que se iba a tener que ir al hospital. En ese momento, su hermana advirtió que algo había pasado y no se equivocó.

Mientras tanto, en la casa de la mamá de Diana, la chica fue asistida por la Emergencia, que llegó a tiempo para trasladarla al Hospital Rawson porque estaba grave. Hubo dos de esas puñaladas que le complicó la salud y aunque a simple vista, los médicos dijeron que había recibido 8 puñaladas, luego descubrieron que fueron más.

La Policía no tardó en encontrar a Marín, quien debió ser hospitalizado, pero fue dado de alta un par de días después. De inmediato, fue trasladado a la Central de Policía, acusado del delito de Intento de homicidio agravado por violencia de género y por el vínculo. Por ahora, no saldrá de prisión, y será llamado a declarar en los próximos días por el juez Benito Ortíz, del 1er Juzgado de Instrucción, luego de que se haga efectiva la declaración de la víctima.

La joven quedó internada, pero sus hijos no lo supieron, porque la versión que les dieron fue que, como su padre estaba herido, ella debía cuidarlo. Afortunadamente, su evolución fue casi milagrosa por lo que fue dada de alta en las últimas horas. 

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