Alerta Amarillo: ¿Calor PRO?

30 de diciembre, 2015 | 18.17
¡Qué cosa el calor! ¡Y qué humedad, qué sensación térmica! Así no se puede vivir, con tanta gente recalentándose. Y todo el día en la tele, dale que dale: "Alerta naranja esto, alerta naranja lo otro". A mi me preocupa mucho más el alerta amarillo PRO.

Lo que me hace pensar que el Servicio Meteorológico debería rever su código de colores. Si quieren realmente ser efectivos a la hora de concientizar a la gente, que sean más claros, por ejemplo decretar "Alerta hornalla", "Alerta Brasa", "Alerta Horno". O más lejos aún: "Alerta y peligro de ver a gordos en zunga".

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Y tanto calor te tira, no te da ganas de hacer nada. Mirá cómo sería que ayer martes el gobierno no intervino ningún ente ni ninguna otra institución. Hoy, miércoles a la mañana, que bajó un poquito la temperatura, ya arremetieron contra la ley de medios, sin transpirar.

Pero son días pesados. Con decirte que me fui a cambiar la remera, y la remera que saqué del ropero estaba más transpirada que la que tenía puesta. Y no fue fácil sacarme la remera transpirada. Tuve que usar una espátula.

Y en una calle del Abasto, un tipo le puso un arma en la cabeza a otro y le dijo: "arriba las manos" "Ahora abajo las manos" "Ahora arriba y abajo cien veces y rápido" "Ah... qué lindo fresco". Hacía tanto calor que en un casamiento en el registro civil, la gente tiraba arroz y a los recién casados les caía paella. Fue un día de pocos divorcios en Argentina: más de una pareja que se estaba por separar decidió quedarse junta por el aire acondicionado.

Decí que en un momento se nubló. Y claro: ni el sol tenía ganas de salir en un día así. Mirá si hacía calor, que las hamburguesas de las cadenas como MacBurguer, salían calientes. Y los cortes de luz. Por todos lados la gente protestaba y cortaba las calles. Y con tan poca luz, como cuando falta cualquier elemento, ya se habla de un mercado negro. No de electricidad. De bichitos de luz. A todo esto, a las cuadrillas de empleados de Edesur y Edenor les dicen "Papá Noel". Porque no te trae nunca lo que querés y nadie los vio jamás.

A la noche, bajó un poco la temperatura. Pero la calle estaba tan calurosa que me asomé por la ventana y vi que varios chicos de los delivery no llevaban la pizza en moto: la llevaban en camello.
Mirá si haría calor que ni los testigos de Jehová andaban por la calle tocando timbre... te mandaban un email.

Y por último, imagínate lo caluroso que estaba que en un momento de la tarde, Los profugados hermanos Lanatta estuvieron a punto de volver, por propia voluntad, al penal de General Alvear. ¿Para qué? Para poder estar a la sombra.

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