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Por qué no hay que tocar bocina en el auto “por cualquier cosa”: los perjuicios que tiene

La bocina es un elemento de seguridad y su uso indiscriminado genera ruido, estrés y hasta puede convertirse en una infracción.

22 de octubre, 2026 | 14.12
Por qué no hay que tocar bocina en el auto “por cualquier cosa”: los perjuicios que tiene

Tocar bocina porque un semáforo acaba de ponerse en verde, para apurar al auto de adelante, protestar contra otro conductor o simplemente saludar a alguien es una costumbre habitual en muchas ciudades. Sin embargo, la bocina del auto no fue diseñada para ninguna de esas situaciones.

Su función principal es otra: advertir un peligro.

La Ley Nacional de Tránsito establece que los vehículos deben contar con una bocina reglamentaria, pero también prohíbe utilizarla sin necesidad en zonas urbanas.

La norma establece específicamente que las señales acústicas pueden utilizarse en caso de peligro o en zona rural.

Por eso, tocarla continuamente dentro de una ciudad no solamente resulta molesto: puede constituir una infracción.

¿Cuándo corresponde tocar bocina?

Un ejemplo claro ocurre cuando otro vehículo comienza a desplazarse hacia nuestro carril y parece no haber advertido nuestra presencia.

También puede utilizarse para alertar a un peatón, ciclista u otro conductor ante una situación de riesgo inmediato.

En esos casos, una señal breve puede evitar un accidente.

La situación es distinta cuando se utiliza para expresar enojo.

Tocar bocina porque alguien tarda algunos segundos en arrancar, porque existe congestión o porque otro conductor cometió una maniobra que ya terminó no previene ningún peligro.

En un embotellamiento, además, tocar la bocina no hace que el tránsito avance más rápido.

El ruido también tiene consecuencias

El problema no termina en la molestia.

La Organización Mundial de la Salud considera al ruido generado por el tránsito como una cuestión de salud pública.

La exposición prolongada al ruido ambiental está relacionada con molestias, estrés, alteraciones del sueño y un mayor riesgo de problemas cardiovasculares.

Una bocina aislada probablemente no genere esos efectos por sí sola, pero miles de vehículos utilizando señales acústicas innecesariamente contribuyen al nivel general de contaminación sonora de una ciudad.

El impacto es especialmente importante en zonas residenciales, durante la noche o cerca de hospitales y establecimientos educativos.

Puede generar una reacción inesperada

También existe un problema de seguridad.

Una bocina es una señal destinada a llamar inmediatamente la atención.

Utilizada sin necesidad y a corta distancia puede sobresaltar a un peatón, ciclista o motociclista y provocar una reacción brusca.

Por eso debería reservarse para situaciones en las que realmente existe algo que advertir.

Usarla permanentemente también puede reducir su efectividad: si cada bocinazo significa simplemente impaciencia o enojo, resulta más difícil identificar cuándo alguien está intentando señalar un peligro verdadero.

También puede haber multa

El régimen nacional contempla sanciones por el uso indebido de señales acústicas.

La reglamentación establece multas de 50 a 100 Unidades Fijas para quien utilice la bocina fuera de los casos autorizados.

El importe final depende del valor de la Unidad Fija y de la jurisdicción donde se cometa la infracción.

En Ciudad de Buenos Aires también existe una infracción específica por uso indebido de bocina.

Por eso, la regla resulta bastante sencilla: la bocina no es un medio para descargar enojo ni para exigir que los demás conduzcan más rápido.

Es un elemento de seguridad que debería utilizarse únicamente cuando permite advertir un riesgo.

Reducir los bocinazos innecesarios no solamente hace más agradable la circulación: también disminuye el ruido urbano y permite que una señal pensada para emergencias conserve realmente su capacidad de llamar la atención.

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