En nuestro informe del 24 de abril, denunciamos que la petrolera británica Tullow Oil ganó tres áreasen el marco del denominado Concurso Público Internacional Costa Afuera N°1. Las áreas se ubican en la Cuenca Malvinas, pegada a las islas homónimas y de probada continuidad geológica con las cuencas sedimentarias al sur y este que las circundan y que son parte de la ilegal e ilegítima campaña de exploración hidrocarburífera en manos de empresas extranjeras, fundamentalmente británicas. El próximo 16 de mayo, de acuerdo al cronograma oficial, el Poder Ejecutivo adjudicará estas tres áreas, conjuntamente con otras quince.

En línea con aquella denuncia y prosiguiendo nuestra investigación, encontramos un hecho aún más grave y escandaloso: Tullow fue la operadora de 7 licencias de exploración otorgadas por el gobierno colonial isleño en la Cuenca Malvinas Sur. En el presente informe analizamos los alcances e implicancias de este hallazgo, que no dudamos hará caer toda la licitación para la Cuenca Malvinas.

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Aliada de los kelpers y clave para el pillaje petrolero en Malvinas

Tullow Oil es una empresa hidrocarburífera de origen británico, especializada en exploración y explotación en el offshore. Cuenta con 87 licencias otorgadas en 17 países mayormente ubicados en África. Como oportunamente denunciamos, dicha firma resultó ganadora de 3 áreas en la Cuenca Malvinas Oeste en el marco de la Ronda 1 del Concurso Público Internacional Costa Afuera. Dos de aquellas áreas se ubican a una distancia aproximada de 100-150 kilómetros de las islas y a más o menos la misma distancia de la zona bajo intensa actividad exploratoria en la Cuenca Malvinas Norte por parte del consorcio Rockhopper/Premier Oil (ambas también británicas).

Pues bien, sucede que producto de la adquisición de la empresa Hardman Resources en 2006, Tullow no sólo absorbió la participación en 7 licencias offshore (14.500 km2) al sur y al este de las Islas Malvinas, sino que durante la primera parte de 2007 encaró una exitosa campaña prospectiva de sísmica 2D. En efecto, y como atestiguamos debajo, esta información fue comunicada por la propia empresa en su reporte anual de 2007:

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La historia prosiguió así. En agosto de aquel año, Tullow decidió desprenderse de aquellas áreas, vendiéndoselas a la kelper Falklands Oil and Gas (FOGL). A su vez, y en 2015, FOGL fue absorbida por Rockhopper Exploration (RE). De esta forma, RE se convirtió en la propietaria de las licencias de Tullow, conocidas como PL010 a PL016 (con un 100% de participación).

Como viene denunciando OETEC desde su mismísima creación en 2013, RE es la única petrolera activa que no sólo avanza a paso firme en materia exploratoria en la Cuenca Norte (norte de las Malvinas), sino que, de conseguir financiamiento, comenzaría la campaña de explotación comercial dentro de los próximos 12 meses.

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Describiendo los acontecimientos de 2007, se hace mención a Tullow Oil y su desinversión en las áreas PL010 a PL016. A comienzos del mismo año, esta empresa llevó a cabo una intensa campaña de prospección geológica de las susodichas áreas. ¿Cómo puede ser que la Secretaría de Energía de la Nación siquiera chequeara este sitio?

¿La gran jugada?

Y ahora lo más importante.

Como hemos visto, Tullow se retiró de sus licencias en la Cuenca Malvinas Sur en 2007, más precisamente en el mes de agosto. Antes de renunciar a ellas, realizó una intensa campaña de prospección geológica. Toda esa valiosísima información, más las licencias en cuestión, están en manos de Rockhopper Exploration, a la sazón, la petrolera británica a punto de ingresar a la fase de explotación comercial en la Cuenca Norte.

En este sentido, una frondosa cantidad de estudios científicos demuestran la continuidad geológica entre la Cuenca Malvinas Oeste (que ingresó en la licitación de la administración Macri) y la Cuenca Malvinas Sur. ¿Qué significa esto? En principio, que resultados promisorios en materia de investigación geológica pueden servir en ambas cuencas, siendo determinantes para atraer potenciales inversores y retomar, en el caso de la Cuenca Malvinas Sur y sus licencias PL010 a PL016, la campaña exploratoria. Por este motivo es que las empresas británicas estuvieron siempre muy atentas a lo acontecido en las cuencas Austral y Malvinas, sobre todo esta última, tal y como demostramos debajo.

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En el texto destacado en rojo, se explica que en la Cuenca Malvinas (ingresó a la licitación macrista) se perforaron los pozos Calamar X-1 y Salmón X-2, ambos a 200/300km de distancia de las licencias de FOGL con más que prometedores resultados. Las áreas ganadas por Tullow en 2019 se encuentran en igual cuenca, incluso más próximas a las licencias que solía tener en la Cuenca Malvinas Sur, ahora en manos de Rockhopper. Toda la información geológica de la zona -incluyendo los estudios encargados por el Ministerio de Planificación en el 2014 precisamente sobre Calamar- fueron entregados gratuitamente a las empresas que ingresaron al Concurso.

En suma, ¿será que la gran jugada de Tullow es investigar en profundidad la zona no sólo para consolidar una nueva posición geopolítica británica al oeste de las Malvinas sino también para relevar información estratégica en materia hidrocarburífera determinante para las licencias al sur y este de las islas, hoy en manos de Rockhopper? ¿Será que existe connivencia con Rockhopper y con Exxon, a la sazón, la primera en perforar Calamar en 1981 y, oh casualidad, ganadora de Calamar en el Concurso (rebautizada ML0115, ML0116 y ML0117)? Una buena parte del riesgo exploratorio fue eliminado con la entrega, por parte de la Secretaría de Energía, de la información geológica del offshore. Tampoco hay aquí territorio en disputa y lógicamente las campañas contarán con la logística desde el continente y el apoyo del Estado argentino. Cartón lleno.

Conclusión

En su sección oficial en Internet para la usura hidrocarburífera, el gobierno colonial isleño destaca que "Diecisiete o más pozos fueron perforados en la parte argentina de la Cuenca Malvinas con algo de éxito, aunque limitado". Pues bien, ahora no solo se reactiva la exploración en dicha cuenca, sino que prácticamente se deja en manos de la británica Tullow (y la estadounidense Exxon), amplia conocedora de la Cuenca Malvinas Sur y aliada o vinculada a Rockhopper, empresa punta de lanza del saqueo hidrocarburífero del Reino Unido en el Departamento Islas del Atlántico Sur de la Provincia de Tierra del Fuego, República Argentina.

Tullow, petrolera británica que ganó 3 áreas en Cuenca Malvinas Oeste en el marco del Concurso Público Internacional Costa Afuera N°1, operó 7 licencias de exploración otorgadas por el gobierno colonial isleño en la Cuenca Malvinas Sur. Mientras fue su operadora, condujo valiosísimos estudios geológicos en sísmica 2D. Habiéndolos terminado, se desprendió de ellas, las cuales terminaron en manos de Rockhopper, la firma británica que está a un paso de comenzar a explotar comercialmente la Cuenca Malvinas Norte (ver bibliografía).

En otras palabras, ya no tratamos solamente aquí con la gravedad de una petrolera británica ganando áreas en Mar Argentino, a 100-150 km de las islas, en una misma formación geológica a la licitada por los kelpers al sur de las Malvinas e igualmente próxima a la Cuenca Norte, en plena actividad exploratoria colonialista.

Tratamos, sobre todas las cosas, con una empresa que ha violado la soberanía argentina, la Constitución Nacional y las resoluciones de Naciones Unidas respecto de la disputa de soberanía. Empresa, asimismo, conocedora de la geología hidrocarburífera alrededor de las Malvinas, con vínculos con el gobierno kelper y la petrolera punta de lanza del pillaje petrolero, Rockhopper.

De la lectura de los antecedentes empresarios publicados en la bolsa britanica, se comprueba que Tullow ha llevado a cabo reconocimientos explícitos respecto a quien reconocen ellos como soberano sobre las Islas Malvinas. Esto representa un agravio al pueblo argentino y un incumplimiento manifiesto a la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional que expresa que "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".