Cómo es Diego García, la remota isla que provocó la ira de Trump con Reino Unido

En el siglo XXI, la isla fue clave para las “guerras preventivas” del Pentágono, sobre todo las de Irak y Afganistán. Fue ocupada por Reino Unido en 1814 y ahora se la cederá a Mauricio.

20 de enero, 2026 | 19.40

Diego García es una isla de 27 kilómetros cuadrados que provocó el enojo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con Reino Unido. Se encuentra en medio de África y Asia, y recientemente se convirtió en una de las piezas más valiosas del tablero geopolítico mundial y ahora se encuentra en el centro de una tormenta diplomática.

Este martes, Trump arremetió contra un acuerdo entre el Reino Unido y Mauricio sobre el futuro de las islas Chagos, el disputado archipiélago al que pertenece Diego García, calificándolo como un "acto de gran estupidez". Sus duras declaraciones marcaron un cambio drástico en la posición del presente estadounidense, que previamente había respaldado el mismo acuerdo firmado en mayo de 2025.

"Nuestro 'brillante' aliado de la OTAN, el Reino Unido, está planeando actualmente regalar la isla de Diego García, sede de una base militar vital de Estados Unidos, a Mauricio, y hacerlo sin razón alguna", aseguró en un post en su plataforma Truth Social. Por su parte, el ministro británico de Relaciones Intergubernamentales, Darren Jones, afirmó que el acuerdo "asegurará esa base militar durante los próximos 100 años" y que "el tratado ya se ha firmado", añadiendo que no podía modificarse.

Dónde queda la isla Diego García

Las islas Chagos son una cadena remota de más de 60 islas ubicadas en medio del océano Índico, frente a la punta de India, al sur de las Maldivas, que permanecen bajo control británico desde 1814, cuando fueron cedidas por Francia. Hasta la década de 1960 eran un territorio tranquilo con plantaciones de coco, pero se convirtió en uno de los enclaves militares más estratégicos del planeta.

La mayor de estas islas es Diego García, que hoy alberga una base militar conjunta entre Estados Unidos y Reino Unido, que apoyo las operaciones militares estadounidenses desde Vietnam hasta Irak y Afganistán. En 2008, Estados Unidos reconoció haber usado la base para vuelos clandestinos que trasladaban a personas sospechadas de terrorismo.

Esta base alberga unos 2500 efectivos, principalmente estadounidenses, y es considerada una "plataforma casi indispensable” para operaciones de seguridad en Medio Oriente, el sur de Asia y África Oriental. Recientemente, desplegó varios bombarderos B-2 Spirit con capacidad nuclear en Diego García.

Cómo nació el nombre de la isla Diego García

El origen del nombre de la isla Diego García proviene de la "era de los descubrimientos" y se cree que sería por el navegante español Diego García de Moguer, quien la habría avistado en el siglo XVI mientras navegaba bajo pabellón portugués.

Aunque sea una de las bases más tecnificadas del mundo, todavía conserva los vestigios de su pasado, como la plantación de coco, y aún deambulan burros salvajes en zonas restringidas. También alberga una de las poblaciones más abundantes de cangrejos cocoteros, uno de los crustáceos terrestres más grandes del mundo.

Por qué es importante la isla Diego García

Una de las características distintivas de Diego García es que no se trata de un destino vacacional, como lo son sus vecinos en las Maldivas o las Seychelles, sino que aplican una política de "acceso cero" para los civiles. Por ende, no existen vuelos comerciales, hoteles, ni infraestructura turística.

Sólo está permitido el ingreso de personal militar y contratista autorizados. Mientras que entre la población flotante de 2500 personas, también se encuentran trabajadores civiles de Mauricio y Filipinas. No hay residentes permanentes desde que Gran Bretaña expulsó a los chagosianos nativos hace más de 50 años.

Su valor principal radica en su aislamiento y diseño natural. Está a unos 7 grados al sur de la línea del Ecuador. El atolón tiene una superficie terrestre de apenas 27 kilómetros cuadrados, pero su laguna interior abarca más de 120 kilómetros cuadrados.

Tiene una altura máxima que apenas supera los siete metros sobre el nivel del mar y el punto continental más cercano es la India, a unos 1800 kilómetros de distancia, por lo que su aislamiento es casi absoluto. Al tener forma de herradura, en Diego García se puede proteger a las flotas de los vientos del océano; por ende, es un puerto seguro para los portaaviones y submarinos nucleares.

La ocupación británica de Diego García

Hasta el siglo XVIII, Diego García era lo más parecido a la imagen que cualquiera puede tener del paraíso. En 1814 (19 años antes que Malvinas) fue usurpada por Londres y, en 1966, en plena Guerra Fría, Estados Unidos la alquiló al Reino Unido por 50 años (el arriendo venció en 2016, pero fue renovado hasta 2036) para construir una base aeronaval. En aquel momento, Washington necesitaba la isla para el control del tránsito de hidrocarburos desde el Golfo Pérsico y como punto estratégico para su guerra en Vietnam. 

El drama para los habitantes de la Diego García fue que Estados Unidos la quería vacía. Los testimonios fílmicos de los casi 2000 habitantes originarios, forzados a dejar todas sus pertenencias al ser deportados a las islas Mauricio y Sychelles (también colonias británicas) son desgarradoras. Sin piedad, el imperio los condenó al desarraigo con las consiguientes secuelas de pobreza, alcoholismo y suicidios. Los chagocianos deportados que sobrevivieron a la brutalidad colonial y sus descendientes no dejaron de pelear legalmente por su derecho a volver a su tierra. 

Diego García dejó de ser un paraíso. Los corales fueron dragados para permitir la llegada de buques de guerra. Centenares de cocoteros fueron arrancados de cuajo para pavimentar la base y construir depósitos para almacenar bombas con puntas de uranio empobrecido y armas nucleares. Hoy la tierra y el mar están altamente contaminados.

En el siglo XXI, la isla fue clave para las “guerras preventivas” del Pentágono sobre todo las de Irak y Afganistán. Allí se instalaron centros clandestinos de detención donde se cometieron las peores violaciones de los derechos humanos. En junio de 2006, el senador suizo Dick Marty, investigó y publicó dos informes que prueban la existencia de esas cárceles a donde eran trasladados, en vuelos secretos de la CIA, prisioneros detenidos ilegalmente. Se los interrogaba y se los torturaba. El escándalo fue tan grande que el ex presidente George Bush hijo tuvo que reconocer la existencia de un programa secreto y el ex premier británico, Tony Blair, tuvo que pedir disculpas ante el Parlamento por el tránsito de detenidos-desaparecidos en la isla británica.