Alerta para Trump: su candidato perdió en un condado ultraconservador en Texas

Se elegía una banca del Senado estadual. Se trata de un condado del interior texano donde la oposición demócrata no ganaba hacía medio siglo. ¿Un efecto de la represión desenfrenada de ICE contra la población de Minnesota?

01 de febrero, 2026 | 11.43

Apenas semanas después de que todo Estados Unidos -y el mundo- observaran atónitos cómo la fuerza de choque del presidente Donald Trump ejecutara en vivo y directo a dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis, Tarrant County, el tercer condado más poblado de Texas y el número 15 del país, votó por primera vez en medio siglo por un candidato demócrata, un dirigente sindicalista. Trump había apoyado energéticamente a la candidata oficialista hasta el último día. Se sentía confiado. Se trataba de un distrito que el mismo había ganado por 17 puntos porcentuales en las últimas elecciones presidenciales. Sin embargo, la oposición se impuso por 57% a 43% y ganó una nueva en el Senado texano. 

El dirigente sindical y candidato demócrata, Taylor Rehmet, le ganó a Leigh Wambsganss, una empresaria conservadora cristiana muy cercana al discurso y a la construcción federal de Trump. "Esta noche, la victoria es para los trabajadores comunes", celebró Rehmet, un técnico de una fábrica de Lockheed Martin, una de las principales empresas militares y contratistas del Estado federal de Estados Unidos. Mientras su campaña gastó más de 200.000 dólares, la del oficialismo informó que utilizó 2,4 millones dólares.

La elección fue un comicio especial porque el senador que ocupaba esa banca desde 2012 y la renovó en 2022 por una diferencia de 20 puntos porcentuales, asumió otro cargo. Por lo tanto, Rehmet completará su mandato hasta enero próximo. Es decir, en noviembre próximo, cuando el país entero vuelva a las urnas para las elecciones de medio mandato, tendrá que repetir la hazaña en las urnas. 

Pero su victoria de este fin de semana ya fue suficiente para prender las alarmas en el Partido Republicano y hasta en la Casa Blanca, como ya había sucedido el año pasado cuando el oficialismo nacional perdió varias elecciones locales, según analistas, debido a los aumentos de precios y la difícil situación económica de la clase trabajadora estadounidense, en parte profundizada por la lluvia de aranceles impuesta por Trump a países que exportan productos clave para la vida cotidiana como China, India y Brasil, entre otros. 

Desde entonces, muchos de estos aranceles ya fueron suspendidos por el propio mandatario, quien además prometió mejorar la situación económica, en un reconocimiento indirecto de estos reveses electorales. La nueva derrota, ahora en un distrito considerado indiscutiblemente rojo, abre la incógnita de si el oficialismo republicano sigue perdiendo por la economía o si esta verdadera sorpresa (nadie la pronosticó) se explica también por la ola represiva que Trump desencadenó en Minneapolis en diciembre y enero pasado de la mano de la agencia anti migratoria ICE y de la Guardia Fronteriza, dos órganos que la oposición ya califica como la fuerza de choque presidencial.

A diferencia de las derrotas de 2025, esta vez Trump se había volcado 100% a favor de la candidata republicana. A través de sus redes, una y otra vez llamó a los texanos a votar por él. Hasta el último día. "¡Hoy es el día! Todos los votantes del noveno distrito del Senado estadual de Texas SALGAN Y VOTEN por el candidato fenomenal de Leigh Wambsganss. Es una empresaria muy exitosa y una increíble simpatizante de nuestro movimiento Hacer Grande a Estados Unidos de Nuevo (...) tiene mi total y completo apoyo", tuiteó el mandatario el sábado.

Esta derrota demuestra que el candidato republicano a gobernador de Minnesota (estado donde se encuentra Minneapolis), Chris Madel, no exageró cuando bajó su campaña hace solo unos días para no quedar pegado al rechazo popular que provocó la represión sangrienta de ICE. "No puedo apoyar la represalia que los republicanos a nivel nacional pretenden ejercer contra los ciudadanos de nuestro estado", sostuvo en un video que tomó a todos por sorpresa esta semana. "Ni puedo considerarme miembro de un partido que haría tal cosa", aseguró tras las dos ejecuciones de ICE en Minneapolis. 

Texas, a diferencia de Minnesota, es un estado gobernado por los republicanos, con un buen vínculo político con la Casa Blanca de Trump. Sin embargo, desde hace unos años, la población latina superó a la blanca y representa más del 40% de los habitantes del estado sureño. Sería un error igualar latino con opositor o demócrata; sin embargo, la incógnita que surge ahora es si la represión indiscriminada a cualquier persona que parezca latino o que esté dispuesto a ayudar a uno desplegada en Minnesota no tocó una cifra sensible aún en la base conservadora que venía votando republicano.