El femicidio frustrado contra la asesora Nadia Beller, en Bolivia, permitió poner en primera plana no sólo la figura criminal del argentino Fernando Cerimedo sino también la gigante red político-mediática-empresarial y mafiosa que desde hace años viene manipulando los procesos electorales en América latina.
Este mercenario digital es parte de una banda de expertos que usan las redes para instalar noticias falsas, propagar mentiras sobre los candidatos rivales, desinformar y usar los algoritmos para sembrar un miedo y unas alarmas de tal magnitud que pueden paralizar o desviar la voluntad democrática popular.
El objetivo lo dijo claramente uno de los fundadores y director de Cambridge Analytica, Alexander Nix: “Nuestra meta es cambiar el comportamiento del electorado mundial a través de una guerra psicológica”. Nix como Bannon y como Cerimedo son de extrema derecha y comparten ideas homófobas, misóginas, racistas, supremacistas y ultraneoliberales.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
Si no lo logran el resultado electoral esperado, estos operadores que se hacen llamar “consultores” o “empresarios de la comunicación” intentan instalar la idea de fraude para impugnar los resultados o, directamente, impulsan movimientos desestabilizadores o golpes de Estado para que no asuma el rival de su cliente.
Brasil, un caso paradigmático
Un caso paradigmático es Brasil. Cerimedo junto con el ultraderechista estadounidense Steve Bannon, asesor de Donald Trump, y Eduardo Bolsonaro hijo del entonces presidente, diseñaron la campaña electoral de 2022 para lograr la reelección de Jair y derrotar al líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva.
Como no lo consiguieron, desde el triunfo de Lula en la segunda vuelta del 30 de octubre de 2022 hasta la asunción del 1º de enero de 2023, hubo teorías conspirativas sobre supuesto fraude, impugnaciones judiciales, acampes en el frente de los cuarteles militares pidiendo “golpe de Estado” y operaciones mediáticas que alentaban a grupos extremadamente violentos a cortar rutas y tirar bombas caseras o piedras, en los estados de Rondonia, Pará, Mato Grosso, Paraná y Santa Catarina.
Esto fue creciendo hasta el 8 de enero de 2023 cuando la milicia digital trabajó para que un grupo de fanáticos intentara (imitando lo sucedido en el Capitolio cuando Trump no consiguió la reelección y ganó los comicios estadounidenses Joseph Biden) tomar el Congreso en Brasilia.
El miércoles pasado, 19 de agosto, el ex comandante de la Fuerza Aérea brasileña, Carlos Almeida de Baptista Junior, confirmó que Jair Bolsonaro, a puerta cerrada, intentó convencer a la cúpula militar de que impidiera la toma de posesión de Lula. Almeida, uno de los tres comandantes de la época, admitió que él era partidario de Bolsonaro, pero que se negó al uso político de la institución y consideró que la actual condena contra el expresidente es justa.
Un continente de ultraderecha
Fernando Cerimedo es el CEO de Numen Publicidad y fundador de La Derecha Diario, medio de ultraderecha que ejecuta operaciones de guerra sucia digital y cuyo copropietario es el español Javier Negre, periodista que se identifica con las ideas extremistas de VOX.
Uno de los objetivos de su marketing político digital es lograr que la ultraderecha regional -totalmente alineada con Estados Unidos (MAGA) e Israel (Likud, partido de Benjamín Netanyahu)- alcance el poder y lo retenga por décadas. Esto se hizo evidente con los actuales presidentes de Argentina, Ecuador, Chile, Honduras y Colombia, quienes, a pocas horas de asumir, hicieron explícito su sumisión a Washington y a Tel Aviv.
En el currículum de Cerimedo se cuentan varios triunfos (y algunos fracasos) como asesor presidencial y estratega de campañas de la ultraderecha en América latina. En Honduras, después de semanas de fallas técnicas, operaciones desestabilizadoras y denuncias de fraude, se oficializó el triunfo de Nasry Asfura, candidato de Trump, por escasos votos de diferencia con Salvador Nasralla. Antes de asumir su cargo Asfura hizo una visita a Israel.
En diciembre de 2025, Marlon Ochoa del Consejo Nacional Electoral hondureño hizo público audios de Cerimedo en los que hablaba de tácticas para manejar datos electorales y otras operaciones. Poco después, audios del expresidente hondureño (pro Trump), Juan Orlando Hernández, desnudaron la existencia de una red tecnológica transnacional para campañas de desinformación e instalación de mentiras.
El “Hondurasgate” involucra no sólo a Trump y a Netanyahu sino también al argentino Javier Milei. En uno de los audios, Hernández comenta que Netanyahu aporta muchas ayuda financiera para las operaciones digitales de desestabilización en América latina.
“Han ganado elecciones a través de esta propagación de noticias falsas que es muy difícil de contrarrestar porque tienen mucho dinero y esquemas de operación”, advirtió la presidenta de México, Claudia Sheinbaum el jueves pasado. Meses atrás la presidenta señaló que Cerimedo y su banda estaban detrás de la campaña de agitación en redes de la autodenominada Generación Z, grupo que convocaba a protestar contra su gobierno en el Zócalo. En México, Cerimedo fue contratado por el magnate derechista Ricardo Salinas Pliego (según la Revista Forbes el número 172 más rico del mundo).
En Argentina, Cerimedo trabajó en la campaña que llevó a Milei a la presidencia en 2023 y anteriormente, en 2019, en la reelección de Mauricio Macri (ahí falló). En la actualidad, el presidente argentino apoya públicamente al femicida.
En Chile, Cerimedo intervino en la campaña de “Rechazo” a la nueva Constitución y luego en el plebiscito que ratificó la vigencia de la Carta Magna heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. El uso de la infraestructura algorítmica para operar sobre la subjetividad de las personas tuvo éxito en Chile y la nueva Constitución fue rechazada.
Investigaciones periodísticas chilenas aseguraron que con la difusión de encuestas, datos no verificados y difamaciones, las empresas de Cerimedo lograron sembrar el miedo sobre el rumbo político y económico que tomaría el país si se aprobaba el nuevo texto constitucional.
Esta industria de desinformación masiva trabaja sobre perfiles psicométricos y realiza campañas de miedo personalizadas. El objetivo ya no es persuadir al electorado, sino paralizarlo o radicalizarlo por saturación y miedo.
En Bolivia, el femicida argentino asesoró al actual presidente Rodrigo Paz durante su campaña. Luego se convirtió en uno de sus principales asesores personales. Según el vicepresidente boliviano (muy enfrentado a Paz), Edman Lara: “Cerimedo participaba de las reuniones de gabinete y daba órdenes a los ministros. Incluso en mi última reunión de gabinete no me dejaron entrar con el teléfono y nunca más pude participar a pesar tener la facultad para hacerlo”.
Según Lara, el tecnodelincuente argentino y el presidente boliviano dieron luz verde para la introducción de 32 valijas con sustancias prohibidas en el aeropuerto de Viru Viru (“narcomaletas”), además de ser cómplices en varios casos de corrupción como el de la importación y comercialización de combustible adulterado.
El doctor Alfredo Moreno, computador científico y profesor de Tecnología de la Información y la Comunicación, advirtió que el gobierno de Milei estaría avanzando “en acuerdos con corporaciones tecnológicas israelíes para gestionar el cómputo electoral. Se trata de sistemas de código cerrado que alimentan la pérdida de soberanía y ponen en riesgo la transparencia del proceso democrático”.
“Los acuerdos en defensa, ciberseguridad, inteligencia de datos, IA y cooperación tecnológica hoy se proyecta sobre áreas sensibles para el funcionamiento del Estado”, continúa Moreno en su artículo “¿Quién va a controlar el recuento de votos en las elecciones de 2027?”. Buena pregunta si tenemos en cuenta lo que ha sucedido en los últimos meses en Perú y Colombia.
“El debate sobre quién cuenta y almacena los votos y quién despliega la tecnología electoral ya entró en el terreno de la geopolítica. Avanzan negociaciones y misiones de cooperación técnica que buscan otorgar el control del escrutinio provisorio y la transmisión de datos a empresas de tecnología y ciberseguridad con base en Israel.”
En el caso de las pasadas elecciones de Colombia, el expresidente Gustavo Petro denunció que la empresa privada encargada del escrutinio nunca le facilitó al Estado el código para chequear la limpieza del conteo. “Ya no alcanza con vigilar las urnas: la disputa se libra antes, en los servidores, en los algoritmos y en la cabeza de los votantes”, alerta Moreno.
Argentina debe tener los ojos bien abiertos para las elecciones 2027. “El negocio del escrutinio esconde una arquitectura de opacidad: licencias extranjeras, intermediarios locales y un algoritmo que nadie puede rastrear”, subraya el científico. Estamos a tiempo. Pero ¡cuidado Argentina!
