Los ataques militares de Israel sobre Gaza no solo devastaron hospitales y servicios de emergencia, sino que también alcanzaron clínicas de fertilidad, destruyendo embriones congelados y tratamientos en curso. Organismos de derechos humanos y comisiones de la ONU sostienen que estas acciones afectaron directamente la capacidad reproductiva de la población palestina y podrían encuadrar en prácticas prohibidas por el derecho internacional.
Maysera al-Kafarna, una mujer palestina residente en Gaza, había logrado junto a su esposo avanzar en un tratamiento de fertilización asistida luego de años de intentos. Sus embriones permanecían congelados en una clínica de fertilidad a la espera de que finalizara la guerra. Sin embargo, el centro médico fue atacado.
“Teníamos cuatro embriones viables almacenados allí durante los primeros meses del conflicto. Fue devastador enterarnos de que habían sido destruidos tras el bombardeo”, relató al-Kafarna en diálogo con Al Jazeera. “Sentimos que perdimos una parte de nosotros. Estábamos esperando la oportunidad de tener nuestro bebé”. Según autoridades sanitarias locales, nueve de cada diez clínicas de fertilidad en Gaza fueron destruidas desde el inicio de la ofensiva israelí, afectando tratamientos de fertilización in vitro, bancos de esperma y embriones criopreservados.
Incluso los embriones que no fueron destruidos directamente permanecen en riesgo. La escasez de combustible, los cortes de electricidad y la falta de nitrógeno líquido ponen en peligro el material reproductivo restante, aun en períodos de tregua. Médicos locales advierten que el colapso del sistema de salud impide sostener condiciones mínimas para tratamientos reproductivos, partos seguros y atención neonatal.
Organizaciones defensoras de derechos humanos sostienen que los ataques contra la salud reproductiva palestina constituyen una aplicación directa de políticas genocidas, tal como las define la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU, adoptada en 1948. El tratado internacional incluye entre los actos genocidas “la imposición de medidas destinadas a impedir nacimientos dentro de un grupo”. En 2024, investigadores de Naciones Unidas concluyeron que los ataques israelíes contra clínicas de fertilidad y maternidades formaban parte de una estrategia más amplia contra la población palestina. En septiembre de ese mismo año, una Comisión de Investigación de la ONU determinó que Israel incurrió en cuatro de los cinco actos tipificados como genocidio durante la guerra en Gaza, incluyendo acciones destinadas a impedir nacimientos.
El caso de la clínica Al-Basma en Gaza
Uno de los episodios analizados fue el ataque a la clínica de fertilidad Al-Basma, en la ciudad de Gaza, ocurrido en diciembre de 2023. El bombardeo destruyó miles de embriones, muestras de esperma y otros materiales reproductivos.
“La comisión concluyó que las autoridades israelíes sabían que se trataba de una clínica de fertilidad y que la destrucción fue deliberada”, señala el informe de la ONU. “Por lo tanto, se consideró una medida destinada a prevenir nacimientos entre los palestinos de Gaza”.
