De BRICS a BRICSA: cómo será el ingreso de Argentina al bloque

Esta semana se conoció que el presidente Alberto Fernández hizo el pedido formal de ingreso al bloque. Se abren interrogantes sobre cómo será el ingreso, qué plazos llevaría y qué se espera de Argentina.

09 de septiembre, 2022 | 23.39

Esta semana el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, anunció que el presidente Alberto Fernández hizo el pedido formal de ingreso a los BRICS a su par chino, quien tiene la presidencia pro témpore. El pedido de ingreso de Argentina coincide con un momento en el que el organismo está tratando de salir de un esquema más flexible para lograr mayores niveles de institucionalidad; ese escenario deja la postulación que hizo Alberto con varias dudas sobre los tiempos que tomará el proceso y sobre posibles estándares a alcanzar o sostener una vez que sea miembro. 

"Como parte de estos organismos del orden internacional emergente, BRICS es un mecanismo de coordinación entre socios y eso implica mucha mayor flexibilidad en la toma de decisiones y también mayor incertidumbre respecto a cómo son los procesos", analizó en diálogo con El Destape, el Doctor en Estudios Internacionales de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Johns Hopkins University, Mariano Turzi. 

Sin embargo ese carácter más "flexible" fue puesto en discusión en la última cumbre que se hizo en junio de este año y que reunió a los países miembros. Muestra de ello es el punto 73 del documento final que dice: "Apoyamos la promoción de discusiones entre los miembros de BRICS sobre el proceso de expansión de BRICS. Hicimos hincapié en la necesidad de aclarar los principios rectores, estándares, criterios y procedimientos para este proceso de expansión a través del canal sherpas sobre la base de una consulta completa".

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En conversación con este portal, el doctor en Ciencias Sociales y analista internacional, Gabriel Merino, explicó que ya desde el año pasado el bloque puso sobre la mesa la necesidad de discutir el esquema de flexibilización y resaltó que -según el punto 73- la toma de decisiones sea a través de sherpas (representante, negociador o asesor gubernamental de alto nivel) y sobre la base del consenso. "Hubo un cambio claro desde el año pasado de revitalizar los BRICS y habilitar nuevas incorporaciones: la de Argentina, la de Irán, la de Argelia y quizás también Arabia Saudita", explicó a este portal y destacó que "no se sabe cómo van a ser los pasos concretos porque todavía no está estandarizado el mecanismo". 

La revitalización del organismo tuvo bastante que ver con la pandemia, en primer lugar, y también con la guerra entre Rusia y Ucrania. "Rusia ahora está muy necesitada de aliados internacionales dado que la situación con Ucrania lo aisló diplomáticamente, incluso mucho más que en la guerra fría", analizó Turzi, también autor del libro Mundo Brics. El caso de Irán, por ejemplo, responde -según Merino- a que el país persa hizo giro en términos políticos muy importante en la pos pandemia: "Irán está muy golpeado por las sanciones de Estados Unidos y fue haciendo un giro que primero implicó un acuerdo económico con China, luego su incorporación a la Organización de Cooperación de Shanghái y más tarde a la iniciativa de la Franja y la Ruta".  

El ingreso de Sudáfrica, una referencia

La conformación del BRIC empezó en 2009 como una traducción de los cambios que se veían en la economía global. Para los años 2000 los países avanzados representaron el 63 por ciento del PBI mundial. Solo los miembros del G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) eran responsables del 49 por ciento de los bienes y servicios finales producidos por la economía, sostiene Turzi en su texto Mundo Brics. Pero desde entonces la participación en el producto global de las economías avanzadas cayó rápidamente. Al mismo tiempo los países emergentes comenzaron a ganar cada vez más terreno y, al terminar la década, las economías avanzadas habían caído al 52 por ciento global y los países emergentes habían incrementado su participación al 47 por ciento; un aumento del 27 por ciento en diez años.  

El último país que ingresó al bloque fue Sudáfrica en 2011. La propuesta se había realizado un año antes y respondió a la necesidad de incorporar un país africano que tuviera ciertas características de nación emergente. El proceso fue liderado por China y Brasil que en ese momento tenían una diplomacia muy activa en el continente africano: China con inversiones en energía y Brasil a través de la comunidad de países luso parlantes. India y Rusia acompañaron. 

"El acceso de Sudáfrica marcó el momento de 'consciencia de grupo'", afirmó Turzi y explicó que las siglas BRIC responden a un acrónimo que fue acuñado en noviembre del 2001 por la casa de inversión de Londres Goldman Sachs que en una nota se refirió con la sigla BRIC a los países que iban a llevar adelante el proceso de globalización. "Era una estrategia para vender bonos de esos países, pero los BRIC demostraron ser mucho más que simples destinos de inversión, se convirtieron en un bloque con creciente influencia en el sistema internacional", agregó. Y destacó que las cancillerías de Brasilia, Beijing, Nueva Delhi y Moscú empezaran a usar la idea de BRIC como una herramienta de política exterior ante una suerte de "unipolaridad" de Washington como reacción al atentado del 2001. "Se unieron para generar un movimiento que contrabalancee la hegemonía de Estados Unidos", agregó Turzi. 

En relación al ingreso de Sudáfrica, el autor de Mundo Bric, afirma que respondió a un momento en el que los cuatros miembros quisieron hacer valer sus intereses en el continente africano y conseguir una representación de la que carecían. Y afirmó: "Si miramos como fue el ingreso de Sudáfrica al bloque nos puede servir de indicador. Al igual que fue con Sudáfrica, se podría esperar para el caso argentino que en la próxima cumbre haya una nota formal solicitando el ingreso de Argentina y allí lo aprueben". 

De BRIC a BRICSA

Ya para 2014 sobrevoló la idea de un ingreso de Argentina a los BRICS, pero la maniobra quedó congelada con los cambios de gobiernos tanto en Brasil como en este país. Para Turzi, la incorporación de Argentina debe leerse en la clave de evolución del bloque pero ya no como una reacción contrahegemónica sino como un intento de fortalecimiento de los vínculos entre los socios. "Después de Brasil, Argentina es la segunda potencia de Sudamérica. Podemos decir que viene en una segunda linea de los países emergentes: tiene mejores números que Sudáfrica en tamaño, en PBI per cápita, en territorio y además es una potencia mundial en la producción de alimentos y es el núcleo del Mercosur", detalló Merino, los puntos que hace atractiva a Argentina.  

Incluso para China Argentina es muy interesante y eso se ve en la batería de inversiones que está desarrollando en el país; se ve el interés en la producción de litio, en las represas, en cuestiones nucleares y en la reciente incorporación del país a la iniciativa de la Franja y la Ruta. Además Argentina pertenece al G20, está dentro de las 30 economías más grandes del mundo y es potencia en materia de recursos naturales.  

El ingreso de Argentina terminaría entonces un trabajo de largo años, que empezó durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y retomó Alberto. En el último año el presidente argentino llevó esta demanda a las bilaterales que tuvo en febrero con Vladimir Putin y Xi Jinping, a lo que agregó la firma de adhesión a la iniciativa de la Franja y la Ruta y una activa política con India en el marco del G7 pero también a nivel de cancilleres en los últimos meses. 

Los BRICS representan casi la mitad de la población global y en el último año contribuyeron en un 50% al crecimiento del producto bruto del mundo. 

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