Por Luis Cortes y Stefanie Eschenbacher
TEPETITLAN, México, 19 feb (Reuters) - Autoridades mexicanas allanaron esta semana un túnel utilizado para robar combustible de un ducto estatal, ofreciendo una inusual mirada a una larga batalla contra un comercio clandestino a menudo dominado por el crimen organizado.
El túnel, de 22 metros de longitud, fue descubierto a las afueras de una vivienda en una zona rural del estado de Hidalgo, cerca del pueblo de Tepetitlán.
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Conducía a dos tomas clandestinas en un ducto subterráneo, señaló la fiscalía de Hidalgo en un comunicado difundido el martes, añadiendo que las fuerzas de seguridad también decomisaron drogas en el lugar.
La fiscalía de Hidalgo dijo que no se tenían datos sobre el grupo delictivo responsable del túnel, aunque precisó que el "estado tiene la mayor extensión de ductos en el país y que hasta el momento no había detenidos vinculados al caso".
Aunque las autoridades no revelaron el nombre del ducto, Reuters comparó las coordenadas del sitio con un mapa de infraestructura de hidrocarburos de la Secretaría de Energía, identificándolo como el conducto propiedad de la estatal Pemex que conecta la refinería de Tula, en Hidalgo, con la refinería de Salamanca, en el estado de Guanajuato.
Cuando periodistas de Reuters visitaron el lugar el miércoles, cerca del asentamiento rural de Sayula, había elementos del Ejército y de la Guardia Nacional montando guardia, y un cartel con la leyenda “propiedad asegurada” estaba colocado.
El huachicol, como se conoce en México al robo y venta ilegal de combustible, fue originalmente terreno de bandas criminales locales, pero se ha transformado en un negocio violento de miles de millones de dólares dominado por poderosos cárteles. Puede involucrar gasolina, diésel y otros productos refinados, así como petróleo crudo.
Pemex no respondió a una solicitud de comentarios. La compañía reportó el hallazgo de 11,774 tomas ilegales en sus ductos en 2024.
La empresa dijo el año pasado, en una presentación ante reguladores de Estados Unidos, que los esfuerzos para combatir el comercio ilegal "no han producido mejoras sostenidas en los últimos años".
Los ladrones suelen excavar largos túneles desde terrenos privados para alcanzar los ductos. El combustible robado se vende a menudo de manera local en botellas de vidrio o bidones de plástico, con un descuento considerable respecto al precio de las gasolineras.
Los túneles utilizados para perforar ductos suelen tener ingeniería elaborada para permitir el trasvase del combustible sin que la presión del ducto baje lo suficiente como para alertar a Pemex.
Los combustibles son altamente inflamables y ocurren accidentes, incluido un estallido causado por presuntos ladrones de combustible que mató al menos a 137 personas en 2019.
Con información de Reuters
