BERLÍN, 6 ene (Reuters Breakingviews) - Mette Frederiksen debe sentir frío y soledad en la cima. La primera ministra danesa no ha recibido un gran apoyo por parte de Europa en su intento de advertir al presidente estadounidense Donald Trump de que Groenlandia no debería figurar en su lista de territorios por conquistar. Conmocionados y casi sumidos en el silencio ante la intervención estadounidense en Venezuela, los dirigentes del continente no han sido capaces de mostrar una solidaridad firme con Dinamarca, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y de la Unión Europea, cuyo territorio ártico Washington ansía abiertamente.
Groenlandia es un problema europeo, no solo un asunto de Copenhague. Su importancia estratégica no se mide por su minúsculo PIB de 3.000 millones de dólares. La única forma de evitar otra crisis grave que debilite a Europa es dar un paso al frente ahora y ponerse del lado de Dinamarca. Para que la respuesta sea creíble, debería incluir el envío de tropas de países como Alemania, Francia o incluso Reino Unido a Groenlandia.
Los líderes europeos tienen dos razones para sacudirse su letargo. La primera es que la amenaza de apoderarse de Groenlandia ya no puede descartarse como simples fanfarronadas de un presidente estadounidense propenso a la hipérbole. «Necesitamos Groenlandia para la seguridad nacional», reiteró Trump el lunes en una entrevista con la NBC, añadiendo que se tomaba «muy en serio» el asunto. La segunda razón para que Europa muestre su solidaridad con Dinamarca sin esperar es que la incursión en Venezuela es una forma -deliberada o no- de poner a prueba su determinación.
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Como señaló Frederiksen, la anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos provocaría una grave crisis para la OTAN, y tal vez su desaparición. Europa podría enfrentarse al dilema de tener que considerar a Estados Unidos como una potencia hostil. Le interesa evitar ese desenlace.
Fuentes diplomáticas europeas reconocieron a Breakingviews que podría haber formas de que Europa adoptara una postura firme y, al mismo tiempo, abriera la vía a la cooperación con Washington. Trump ha afirmado, sin aportar pruebas, que Groenlandia está rodeada por barcos rusos y chinos que patrullan y son hostiles. Europa podría ofrecer su ayuda para vigilar el tráfico y enviar sus propios barcos.
Y dado que Trump parece decidido a explotar las importantes materias primas de Groenlandia, Dinamarca y sus aliados europeos también podrían ofrecer a Estados Unidos una cooperación más estrecha en la exploración y posterior explotación de los yacimientos de tierras raras u otros materiales como el litio.
Sin embargo, a corto plazo, Europa debe demostrar que también va en serio. Si Dinamarca y el Gobierno de Groenlandia solicitan dicha ayuda, debería enviar unos cientos de soldados y varios aviones al territorio. Algunos Gobiernos pueden temer que eso pueda enemistar a Trump y llevarle a reducir la presencia de tropas estadounidenses en Europa. Sin embargo, los líderes europeos ya deberían haber entendido que dependen de sí mismos para pagar su propio sistema de defensa. Actuar ahora parece ser la única forma significativa de plantar cara al abusón.
NOTICIAS DE CONTEXTO
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dijo el 5 de enero que cree que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, va en serio al querer apoderarse de Groenlandia, y que tanto Dinamarca como Groenlandia han rechazado claramente su ambición.
"Desafortunadamente, creo que hay que tomar al presidente estadounidense debe cuando dice que quiere Groenlandia", dijo Frederiksen a la emisora pública DR.
"Si Estados Unidos ataca a otro país de la OTAN, todo se acaba", añadió.
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(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Reuters no se responsabiliza de las opiniones expresadas en esta columna.)
(Edición de George Hay; Producción de Shrabani Chakraborty; editado en español por Tomás Cobos)
