Las pequeñas empresas de Ucrania sufren cortes de electricidad tras los ataques rusos

17 de febrero, 2026 | 04.12

Nataliia Bilostotska ​puso todo su corazón y alma en su salón de belleza, el cual abrió hace tres años en una ciudad dormitorio a las afueras de Kiev. Sin embargo, cuando la temperatura en el local bajó hasta casi alcanzar los cero grados, se ‌dio cuenta de que tenía que cerrar el negocio.

"Al ‌principio, las chicas decían: 'No pasa nada. Nos calentaremos'", recuerda. "Entonces, una manicurista me llamó y me enseñó un vídeo en el que se veía que no podía doblar los dedos por el frío".

Bilostotska es una de los muchos propietarios de pequeñas empresas que luchan por mantenerse a flote mientras Ucrania sufre el invierno más frío y oscuro de los cuatro años de guerra.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Los frecuentes ataques aéreos de Rusia contra la red eléctrica de Ucrania han provocado cortes de electricidad, agua y calefacción durante días en un invierno en el que las temperaturas han bajado de los 20 grados centígrados bajo cero.

En toda la capital ribereña, Kiev, muchos cafés, restaurantes y otros pequeños negocios han cerrado, incapaces de soportar la presión financiera ​en una economía de guerra sombría. Los ⁠que permanecen abiertos dependen en su mayoría de costosos generadores aparcados en las aceras, que emiten humo y ruido.

Bilostotska se quejó de ‌que su factura mensual de electricidad se había cuadruplicado este año hasta alcanzar los 58.000 grivnas (1340 dólares), a lo que ⁠hay que añadir otros 15.000 grivnas (350 dólares) para el combustible y el mantenimiento de su generador.

"No tenemos ⁠ingresos, ni facturación. ¿Con qué se supone que vamos a pagarlo?".

Subir los precios no es una opción, dijo, porque los clientes simplemente dejarían de venir.

La Escuela de Economía de Kiev dijo el mes pasado que los cortes de electricidad suponen el mayor riesgo económico inmediato para Ucrania. Advirtió ⁠de que una interrupción prolongada podría costar hasta un 2-3% del PIB, aunque el impacto sería menor si las empresas se adaptaran ​rápidamente.

El mes pasado, el Banco Central de Ucrania revisó a la baja sus previsiones de crecimiento para ‌este año, del 2% al 1,8%, debido a la crisis energética.

CLIENTAS CON ABRIGOS DE ‌INVIERNO

Bilostotska, madre de dos niños pequeños, aceptó un trabajo a tiempo parcial en una oficina para pagar el préstamo de su ⁠negocio, que actualmente pierde hasta 40.000 grivnas (925 dólares) al mes.

Abrió su primer salón de manicura, parte de la franquicia G-Bar con decenas de locales en toda Ucrania, en Irpin en 2023, un año después de que las fuerzas invasoras de Moscú fueran expulsadas de la ciudad del norte.

El año pasado abrió su segundo salón en la ciudad vecina de Bucha. Seis meses después, Rusia comenzó su intenso bombardeo de la infraestructura eléctrica, sumiendo a ​las ciudades en la ‌oscuridad, con solo unas pocas horas de luz al día.

Cuando la temperatura en su salón de Irpin bajó a 2 grados centígrados y los calefactores eléctricos resultaron insuficientes, Bilostotska decidió cerrarlo hasta que mejoraran las condiciones.

El salón reabrió a principios de febrero, justo cuando llegó una nueva ola de frío.

El primer día, las clientas se pintaron las uñas y se peinaron con gruesos abrigos de invierno, ya que la temperatura interior rondaba los 6 grados centígrados.

Yuliia Kharchenko, una abogada de 28 ⁠años, se sentó envuelta en una sudadera con capucha y una chaqueta de plumas para que le pintaran las uñas, mientras los empleados calentaban agua en una tetera para lavar el pelo.

"Los rusos aún no han entendido que, incluso cuando los ucranianos se encuentran en las circunstancias que ellos mismos han creado para nosotros, sigue siendo mejor que formar parte de Rusia", dijo.

DIFICULTADES ECONÓMICAS AGRAVADAS

La mayoría de las empresas ucranianas ya habían adquirido fuentes de energía alternativas para sobrevivir a los anteriores inviernos de ataques rusos, según Nataliia Kolesnichenko, economista del Centro de Estrategias Económicas, un grupo de expertos de Kiev.

Sin embargo, siguen siendo vulnerables al gasto que supone el funcionamiento de los generadores y al aumento de las tarifas eléctricas, ya que la demanda supera con ‌creces la oferta.

El ministro de Energía de Ucrania dijo la semana pasada que la demanda de energía era aproximadamente un tercio superior a la capacidad de suministro, lo que supone una mejora con respecto a los mínimos registrados durante las olas de frío extremo de enero.

Kolesnichenko dijo que la crisis energética es un nuevo revés para las pequeñas empresas, que ya se enfrentan a la escasez de mano de obra en tiempos de guerra y a los riesgos de seguridad en las instalaciones y las cadenas de suministro. Las pequeñas empresas emplean a aproximadamente la mitad de la población ‌activa de Ucrania, y los cierres podrían provocar un aumento del desempleo y la emigración.

"Los próximos meses serán difíciles", escribió la semana pasada en Facebook Yevhen Klopotenko, un famoso chef y propietario de un restaurante, advirtiendo de posibles despidos. "Quizás las cosas se pongan aún más difíciles".

Una encuesta reciente de la Asociación Nacional de Restaurantes ‌de Ucrania reveló que el 60% de los ⁠encuestados consideraba que la crisis energética suponía una amenaza crítica para sus negocios.

Varios millones de personas ya han abandonado Ucrania desde que estalló la guerra en 2022, y es poco probable que muchas de ellas regresen.

Bilostotska dijo que, ​como muchos ucranianos, vive en un estado de "estrés permanente": agotada por la lucha por mantener su negocio en marcha y temerosa por sus hijos cada vez que los drones rusos sobrevuelan su casa.

"La pregunta es: cuando todo esto termine y por fin podamos respirar un poco, ¿qué quedará dentro de nosotros?".

(1 dólar = 43,2378 grivnas)

(Información adicional de Yurii Kovalenko, Daria Smetanko y Alina Smutko; edición de Daniel Flynn y Ros Russell; edición en español de Paula Villalba)