Venezolanos conmocionados se resguardan, sin saber qué ocurrirá tras ataque EEUU

03 de enero, 2026 | 09.17

Las fuerzas de seguridad ‍venezolanas patrullaban calles prácticamente vacías el sábado en Caracas, horas después de que fuertes explosiones despertaran a los residentes con la noticia de que comandos estadounidenses habían bombardeado el país y capturado ‍al presidente Nicolás Maduro.

Las calles cercanas al ⁠palacio presidencial de Miraflores estaban desiertas por la madrugada a excepción de los puestos de control atendidos por hombres armados uniformados, mientras los residentes expresaban su conmoción por un ataque militar estadounidense que dejó a los venezolanos tratando de adivinar quién está a cargo del país. 

El humo encapotaba el cielo, con una columna oscura que aún se elevaba desde la dirección del Puerto de La Guaira hacia el norte, mientras que otra era visible cerca de una base aérea en la capital.

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La mayoría de los residentes se quedaron en casa, tratando de conocer lo que estaba ocurriendo a través de sus celulares, mientras que algunos fueron a abastecerse de alimentos ‌en caso de que necesiten resguardarse por un período prolongado.

Para los partidarios de la ⁠oposición, liderada por la ganadora del Premio Nobel de la ⁠Paz María Corina Machado, la emoción se sentía en el aire.

"Me despertó mi hermana que está en Estados Unidos con la noticia, estaba llorando. Lloramos juntos de felicidad", dijo Jairo Chacín, de 39 años, mecánico y ‍dueño de un taller en el centro petrolero de Maracaibo, mientras esperaba en una larga fila para abastecerse de víveres.

"Salí a revisar mi negocio por miedo a (que se ⁠produzcan) saqueos, pero la calle está solitaria, quise ‌completar el tanque de gasolina pero las estaciones de servicio ya están cerradas, entonces aproveché para comprar comida porque no sabemos lo que viene, sinceramente tengo una mezcla de miedo con alegría". 

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la captura de Maduro tras meses de presión por acusaciones de narcotráfico y de mantenerse en el poder de forma ilegítima. 

Fue la primera intervención militar estadounidense de este tipo desde la invasión ‌de Panamá en 1989 ‌para derrocar al líder militar Manuel Noriega.

Poco después del anuncio de la captura de Maduro, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, apareció en la televisión estatal de pie en la calle, vistiendo un casco y un chaleco antibalas, instando a los venezolanos a no cooperar con el enemigo.

"Venezuela sabe que ha sido agredida, Venezuela sabe lo que tiene qué hacer (...) Cobardemente ​atacaron a este pueblo", señaló Cabello.

La oposición venezolana dijo en un comunicado en X que no tenía comentarios oficiales sobre los hechos.

El ataque comenzó alrededor de las 0600 GMT, según testigos de Reuters, quienes vieron explosiones, aviones y humo negro en Caracas durante aproximadamente 90 minutos. 

Un video verificado por Reuters mostró múltiples explosiones que iluminaron el cielo nocturno. La zona sur de la ciudad, cerca de una importante base militar, quedó sin electricidad.

Un video de un testigo presencial, autenticado por Reuters, captó el fuego y el humo que se elevaban sobre el puerto de ‍La Guaira. La ubicación fue confirmada por la disposición del puerto, las barreras viales y los edificios, que coincidían con imágenes de archivo y de satélite.

Otros videos verificados captaron explosiones y humo en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en el este de Caracas.

Los radares de seguimiento aéreo mostraron el sábado que el espacio aéreo sobre Venezuela estaba completamente vacío.

Carmen Márquez, de 50 años y residente en el este de la capital, dijo ​que subió al techo de su vivienda y que pudo escuchar aviones a diferentes alturas, aunque no podía verlos.

"Me despertó mi hermano (...) diciéndome que estaban bombardeando Caracas (...) Las luces como de bengala cruzaban el cielo y luego se oían ​explosiones. Estamos preocupados por lo que vendrá ahora, no sabemos nada del gobierno, solo lo que dice la televisión del Estado", relató.

La falta de confirmaciones sobre lo ocurrido mantenía en vilo a los ⁠venezolanos.

"No podía creerlo. Lo ví primero en redes sociales y luego en televisión. Ahora quiero saber qué vendrá", dijo Nancy Pérez, una mujer de 74 años que salió a una panadería cercana a su residencia en Prebo, en la ciudad central de Valencia.

Con información de Reuters