Desigualdad por calor: estudio mide consecuencias del cambio climático en favelas de Río de Janeiro

19 de enero, 2026 | 12.10

Michele Campos tiene ganas de llorar todos los veranos cuando las temperaturas ‍en Río de Janeiro ⁠superan los 40°C, calentando el cemento que cubre cada esquina de la favela de Chapeu Mangueira donde vive y haciendo la vida insoportable en su habitación sin ventanas.

"Dormir es lo peor", dice esta mujer de 39 años. "En la favela experimentamos el calor de una forma muy diferente a la gente que puede permitirse el aire ‌acondicionado".

Investigadores de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), ⁠junto con socios locales, intentan ⁠ahora comprender exactamente cómo el calor extremo afecta a los medios de subsistencia de los 1,3 millones de personas ‍que, como Campos, viven en las favelas de Río, barrios obreros construidos por sus ⁠habitantes sin ningún tipo de ‌planificación urbanística.

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"No tenemos arquitectos ni ingenieros. Construimos por necesidad", afirmó Valdinei Medina, que dirige la Cooperativa de Energías Renovables Percilia y Lucio, la primera cooperativa de energía solar de Brasil con sede en favelas. "Cuando ‌llega ‌el calor, sufrimos mucho".

Los investigadores han instalado termómetros en las casas de los habitantes de las favelas de Chapeu Mangueira y Morro da Babilonia para medir las temperaturas interiores y han ​pedido a los residentes que lleven "diarios de calor", documentando cómo las altas temperaturas afectan a sus cuerpos y a sus rutinas diarias.

El objetivo es mostrar cómo el cambio climático afecta a las personas de forma desigual en una ciudad conocida por su marcada desigualdad, con casas de ‍clase trabajadora que se extienden por colinas onduladas por encima de barrios ricos.

Según Francesca Pilo, coordinadora del proyecto y catedrática de Planificación Urbana de la Universidad de Utrecht, los datos que recojan los investigadores podrían ayudar a ​elaborar políticas públicas que tengan en cuenta no sólo los niveles de calor en las calles, sino también las condiciones ​en el interior de los hogares.

El estudio, añadió, es el "punto de partida para entender cómo el ⁠cambio climático, a menudo visto como un problema medioambiental pero que se convierte en político, ha ido amplificando desigualdades urbanas que ya existían".

(Editado en español por Juana Casas)