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En varios países de la región se repite el mismo modus operandi. Se trata de operaciones de inteligencia realizadas por un grupo compuesto por sectores del Poder Judicial, de la clase política y la corporación mediática - en nuestro país Clarín y algunos “periodistas” cuya “tarea” es demonizar gobiernos populares y eliminar todo vestigio de populismo. La táctica es sencilla, ya la conocemos: periodismo de guerra, noticias falsas, demonización de dirigentes políticos, sociales y sindicales, instalación de odio en el sentido común, desinformación, lawfare, fórum shopping y aparente cruzada contra la corrupción llevada a cabo por los autodenominados “republicanos”.

El poder siniestro, que no se detiene ante nada, busca un talón de Aquiles para la ex presidenta: su hija Florencia

Gracias a la investigación del Juez Ramos Padilla sobre las extorsiones sufridas por el empresario Etchebest, quedó demostrado el entramado mafioso mencionado. En momentos en que salió a la luz la utilización de la extorsión como metodología del “equipo” dejando expuesta su matriz y mostrando a los verdaderos responsables de la corrupción e ilegalidad, el “grupo” volvió a operar.

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La construcción populista argentina tiene una líder, Cristina, que durante la gestión Cambiemos está siendo víctima de los más feroces ataques. Perseguida, acosada y demonizada, no lograron doblegarla como mujer política y militante del proyecto nacional y popular. El poder siniestro, que no se detiene ante nada, busca un talón de Aquiles para la ex presidenta: su hija Florencia, que se encuentra en Cuba realizando un tratamiento médico. A partir de que se conoció la noticia de que Florencia Kirchner sufría una afección de salud, los medios de comunicación corporativos comenzaron a verter todo tipo de opiniones, alentando en la sociedad el desprecio, la agresión, la burla y la desconfianza, poniendo en duda el diagnóstico sobre su salud, estigmatizándola como corrupta y violando su vida privada.

Freud enseña que los diagnósticos, interpretaciones o comentarios fuera del dispositivo terapéutico carecen de fundamento y rigurosidad, cumpliendo una función de agresión que inflige un daño adicional a la persona que sufre. Los únicos habilitados para diagnosticar patologías, tratamientos e indicaciones son los especialistas a cargo. Demás está decir que se debe respetar la intimidad de cada sujeto y resguardar el secreto profesional; este sólo se limitará por una causa justa y cuando sea solicitado por quien corresponda, manteniendo absoluto recato hacia el paciente. Los sufrimientos singulares merecen derecho a la confidencialidad y no se debe hacer de ellos un show mediático con opinadores del sentido común más vulgar. No es función de los comunicadores emitir juicios sobre la salud o enfermedad de una persona.

La “operación Florencia” es una maniobra biopolítica del poder neoliberal

El Juez Martínez Sobrino, que cuenta en su “curriculum” con una denuncia de Abuelas por entregar un bebé durante la dictadura, así como conceder prisión domiciliaria a Etchecolatz en 2017 "por su estado físico delicado", no solo insiste en que Florencia Kirchner interrumpa el tratamiento médico ubicándose por encima de los expertos, sino que también amenaza con declararla en rebeldía agregándole nuevos sufrimientos. El trabajo en equipo del periodismo militante del odio y un Juez que pretende decidir sobre el cuerpo de una persona salteándose el diagnóstico y la indicación médica, dan a entender que lo que menos les importa es la justicia, que continúan la guerra psicológica contra Cristina, o sea contra la construcción popular judicializando la política.

La “operación Florencia” es una maniobra biopolítica del poder neoliberal. Desde la concepción de Michel Foucault, la biopolítica implica el control y disciplinamiento de la vida por parte de los dispositivos de poder, manipulando los cuerpos y las mentes de los individuos a través de la instalación de creencias, prejuicios e ideología, entre otros medios.

Giorgio Agamben, continuando con la reflexión biopolítica, estableció la “tanatopolítica”: el poder termina con la vida de las personas a través de la desposesión de los derechos reconocidos por la ley. Se trata de una enajenación realizada por gobiernos neoliberales que funcionan como un estado de excepción.

La “operación Florencia”, además de ignorar el estado de derecho y calumniar a una mujer sin respetar ni su cuerpo ni su intimidad, implica la crueldad de amenazar a una madre con la prisión de su hija tocando los límites civilizatorios y asemejándose a las prácticas de la dictadura. Por tratarse del cuerpo de una mujer, es también un abuso machista generado por los medios de comunicación y un Poder Judicial carentes de perspectiva de género.

La combinación patriarcado - neoliberalismo dio lugar a la tanatopolítica que va destruyendo el cuerpo social de todas las maneras posibles: moralmente, psicológicamente, legalmente y biológicamente, despojándolo de las condiciones mínimas de existencia. La subsistencia de lo humano está en riesgo.

Nunca más neoliberalismo.