"Los inoportunos", humor cordobés para reírse de uno mismo y de su ego

06 de diciembre, 2022 | 14.05

Cómo reírse de uno mismo, de las trabas que nos pone el ego y el reflejo de nosotros en los demás es lo que propone "Los inoportunos", ópera prima del director cordobés Ismael Zgaib, que se estrena mañana en salas del país y en Cine.ar Estrenos.

"'Los inoportunos' nace por una necesidad de reírse de uno mismo, de mis propias fallas. Con el correr de los años, un conflicto que se me ha presentado muchas veces y al que le he dedicado más de una sesión de terapia es poder ubicar el propio ego. Más de una vez me ha pasado de perderme en mis propios mambos, en mis propios problemas y pierdo la posibilidad de registrar a las personas que tengo al lado", dijo a Télam el realizador.

José María es el hijo de un encumbrado banquero que acaba de fallecer. Instalado en un trabajo no deseado, el deceso de su padre, sumando al regreso de su hermano a la empresa familiar, le dan las ínfulas para dejar el empleo y buscar algo nuevo, aunque no sabe qué.

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"Creo que cuando une se acerca a los 30 se replantea muchas cosas, al menos a mí y a Nicolás (Abello, coguionista) nos pasó eso. Y una de las cosas que se ataca primero ahí, son los vínculos y la manera en que une elige vincularse; incluso con la propia soledad. José María está en ese momento bisagra de su vida, está intentando seguir adelante, dejar el pasado en el pasado y ver la manera de construirse una nueva realidad, una con la que él se sienta feliz, incluso si no sabe bien qué es, tiene el deseo de salir a buscarlo", comentó Zgaib sobre el protagonista.

En su último día laboral, José María invita a salir a Laura, una compañera del banco a la que le costaba acercase, perseguido por el fantasma de su exnovia. Ya en el departamento, que comparte con su madre, José María comienza a arreglarse para el cita, pero la llega de un grupo de amigos, el consumo de sustancias, la presión de los hermanos y la sorpresiva aparición de su ex se complotan para que el encuentro amoroso se empiece a complicar.

"Que la película haya sido filmada en estudio nos permitió movernos con libertad, hacer que cada traslado cuente, que las coreografías de los personajes sumen a la comedia desde otro lugar y a su construcción como individuos. La película no deja de tener un artificio muy grande, siempre buscado", agregó.

La película se proyectará en el Cine Gaumont, además de salas en Unquillo, Villa Regina y en el Complejo Cinerama Córdoba

Télam: ¿Por qué decidiste que el protagonista quedara encerrado en su casa durante toda la película?

Ismael Zgaib: La idea era la de un protagonista que queda aprisionado en su propia casa, perdido entre el ego de todos sus vínculos. Si bien ninguno de los personajes tiene un impedimento real por el que no puede irse, todos sienten la necesidad de quedarse porque deben resolver un problema que perciben como urgente. No hay nada más personal que el hogar y no hay nadie mejor que la familia para transgredir ese espacio y cooptar la libertad de uno.

T: ¿Por qué José María se dedica a mentir con cosas que, al final, se demuestra que no eran necesarias?

IZ: José María no sólo tiene una dificultad para marcar límites, sino también para hacerse cargo. Ocultar la verdad de lo que sucede, en este caso, una casa llena de personas, si bien parece algo simple, también implica algo que va un poco más allá, es desnudarse un poco, es cómo decir: "Mirá lo que soy". Cada uno de los personajes de la película funciona como una ventana al pasado de José María, viene a contarnos algo más sobre él, ya sea un hecho específico o la manera en que se vincula y, sobre todo para una primera cita, esa información puede llegar a ser muchísimo.

T: En esta etapa de la vida, la familia y los amigos parecieran ser un estorbo para el protagonista ¿Por qué?

IZ: Hay veces que los vínculos son justamente los que nos retienen y hay que aprender a dejarlos ir porque responden a un estar en el mundo que ya no nos identifica. Por supuesto que con esto no digo que los demás sean el problema, los vínculos son nuestro espejo y nosotros somos quiénes ayudamos a construirlos y decidimos apostar a ellos y ser parte de esa lógica. Simplemente sucede que cambiamos, crecemos. Y muchas veces en esas modificaciones, en esos crecimientos, hay desencuentros.

Con información de Télam

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