Catupecu Machu: una reencarnación más que una vuelta

28 de septiembre, 2022 | 12.50

(por Romina Grosso) Catepucu Machu regresó anoche a cuatro años de su separación y tras una reunión homenaje a Gabriel Ruiz Díaz –cofundador de la banda- en la edición de este año del Quilmes Rock, con un concierto emocional y explosivo en el porteño teatro Vorterix, donde anunció esta "reencarnación" del grupo, con nueva formación y con un show para el 9 de diciembre en Obras.

"Lo que quiero es que pises en el suelo" fue el tema con el que la banda liderada por el guitarrista y cantante Fernando Ruiz Díaz dio inicio a un recital poderoso que hizo vibrar a sus fans en una versión a la que ellos mismos definieron como "power trío con dos baterías" y que presentaron en un recital especial y gratuito.

Durante una hora y cuarto el público cantó todas las canciones, acompañando este esperado retorno de una banda clave de la escena del rock argentino nacida en los 90, que si bien siempre se caracterizó por su fuerza y su sonoridad envolvente, ahora redobla la apuesta con una base descomunal.

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Una versión extendida de esta conmoción sonora nueva era de Catupecu podrá apreciarse el viernes 9 de diciembre en el estadio Obras, con localidades a la venta hoy a partir de las 20 en www.tuentrada.com.

Casi todos los integrantes que pasaron por el grupo para cerrar el Quilmes Rock, integran la "nueva manifestación artística" de Catupecu, como la definió a Télam Fernando Ruiz Díaz.

Reunidos por el amor a Gabriel, bajista y cofundador del grupo, quien murió el 23 de enero del 2021,15 años después de accidente automovilístico que lo dejó en estado vegetativo, conforman la actual formación el histórico integrante Abril Sosa, el bajista Charlie Noguera y el baterista Julián Gondell, ambos compañeros del líder en Vanthra, su actual proyecto.

"Vivimos este momento con la alegría en el corazón, con profundidad, con adrenalina, con miedo, en muchos puntos; para mí la cosas que significan mucho en la vida de las personas suceden cuando nos superan, sin olas no hay surf, sin viento no hay planeadores que puedan volar", expresó a esta agencia el cantante, horas antes del concierto.

"Esto lo estamos viviendo desde las vísceras y de una manera orgánica, es porque están funcionando bien los órganos", dijo Fernando, quien contó que la respuesta del público en el Quilmes Rock en una noche antológica, fue el puntapié para encarar esta vuelta.

"Lo que pasó allí fue fundamental, sentimos que Gabi nos juntó tres días antes de irse", dijo Fernando, y el baterista Abril Sosa coincidió con esa mirada.

"Eso más que un condicionante fue un aliciente, más allá de Catupecu, nosotros vivimos las cosas desde ese lugar, no hay intereses detrás, todo se mueve mucho dentro de lo emocional que es el lenguaje que manejamos desde el escenario", apuntó Sosa, quien hacía 20 años se había alejado de la banda.

"Óxido en el aire", "Acaba el fin", un instrumental a dos baterías y "Plan B" (hermosa versión del tema de Massacre), continuaron la lista en el show que contagió a la audiencia -joven y no tan joven- la energía arrolladora de siempre pero renovada, a partir de una base potente con dos bateristas que se admiran y se lucen con momentos que tocan en unísono y otros complementándose.

"Para mí Gabriel es el músico ausente físicamente que más presente puede estar en su banda", expresó durante la entrevista su hermano, reafirmando el empuje que le dio esa figura para volver con "verdad".

Con ese espíritu y en el marco de una imponente puesta de luces, la banda también tocó "Perfectos cromosomas", y los infaltables "Origen extremo", "Magia veneno" y "Entero o a pedazos", que desataron una fiesta.

Acerca de esta nueva etapa de esta banda "mutante", como definió el baterista Julián Gondell a Catupecu, contaron que ya grabaron canciones nuevas y versiones de temas viejos en los estudios Panda.

"Hoy estamos más asentados, siento que después de la grabación entendimos mucho más el audio que queremos tener, entendemos más lo que queremos hacer sonoramente", sostuvo Gondell.

"Para mí lo importante -insistió- es encontrar el disfrute y la felicidad en el caos, y ahora es una época en que los artistas muestran que son mucho más drogadictos de lo que son".

Ruiz Díaz retomó la palabra y apuntó que "nosotros había un montón de cosas que no mostrábamos porque lo que importa es el arte, la música, vivimos un momento en que todo es más una pose, pero lo que importa es el arte, esto que nos está pasando es otra manifestación artística increíble de Catupecu".

Por otro lado, Fernando se refirió al sonido de esta formación. "Creía que no se podía sonar más fuerte y acá estamos, yo toqué en un trío con Gabriel Ruiz Díaz y Abril Sosa, amábamos tanto tocar juntos, no nos importaba más nada que estar haciendo ese sonido, esa explosión, era como tocar en bandas como Led Zeppellin o The Police, con ese poder, esa fuerza".

"Y ahora -agregó- lo siento como algo más asentado, a mi me gusta tomar vinos jóvenes, y vinos del año 80 o 90, para mi esta reencarnación con vistas a cosas nuevas como 'Y se detuvo el tiempo', canción que grabamos ahora, es una nueva forma de poder apreciar ese poder de Catupecu".

Con información de Télam

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