La otra cara del boom energético: 400 trabajadores al borde del despido

La posible retirada de la empresa PCR pone en riesgo unos 400 puestos de trabajo petroleros mientras el gremio denuncia condiciones inviables y apunta a la responsabilidad política.

05 de enero, 2026 | 19.27

De la desocupación no zafan ni en los pocos sectores que están funcionando actualmente. El Gobierno destaca al sector energético como uno de los grandes motores de la recuperación económica, pero en los territorios productivos la realidad dista mucho del discurso oficial. En la provincia de La Pampa, alrededor de 400 trabajadores petroleros están a un paso de perder su empleo por la falta de definiciones sobre la continuidad de un yacimiento clave.

Las estadísticas oficiales muestran un aumento del producto impulsado por un grupo limitado de industrias (pesca, petróleo, minería, finanzas), mientras que otros sectores clave (industria, construcción) se contraen, lo que indica un crecimiento no inclusivo y con poco impacto en el empleo general, generando preocupación sobre la calidad del desarrollo económico a pesar de las cifras positiva

Pasando el medanito

El foco del conflicto laboral está puesto en El Medanito, un área hidrocarburífera estratégica cuya concesión está próxima a vencer. A pocas semanas de la apertura de sobres de la licitación, el proceso muestra señales alarmantes: no se registraron empresas interesadas en adquirir los pliegos, lo que deja en suspenso la explotación futura del yacimiento y, con ella, la estabilidad laboral de cientos de familias, según consigna InfoGremiales.

Desde el Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, su secretario general Marcelo Rucci alertó sobre la situación. Según explicó, la actual operadora, Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR), no tendría intenciones de continuar en el área ni de solicitar una prórroga si la licitación queda desierta. “Si la empresa se va y no hay reemplazo, los pozos se paran y el impacto es inmediato sobre el empleo”, advirtió.

El escenario se agravó con el vencimiento del acuerdo transitorio que mantenía a parte del personal en condiciones de stand-by. Con ese esquema finalizado, la empresa comenzó a retirar equipos, una señal que en el sector suele anticipar suspensiones o despidos. Para el gremio, el tiempo se acorta y las definiciones no llegan.

El llamado a licitación fue objeto de controversias dentro de la Legislatura pampeana, donde incluso hubo votos en contra y presentaciones judiciales. Sin embargo, desde el sindicato señalan que el problema central no es político sino económico: las condiciones del pliego, con altos niveles de regalías y bonos, vuelven poco atractivo el negocio, alejando a posibles inversores.

Este conflicto se da en paralelo a un discurso oficial que promueve un supuesto “boom energético”, con Vaca Muerta como emblema y promesas de inversiones, exportaciones y generación de empleo. La otra cara son yacimientos maduros, falta de incentivos y trabajadores que quedan atrapados entre la retirada empresaria y la ausencia de un plan estatal claro.

“Se habla de crecimiento, pero en muchos lugares lo que hay es retroceso y pérdida de puestos de trabajo”, sostuvo Rucci. Mientras tanto, 400 petroleros y sus familias siguen esperando una definición que, lejos de los anuncios grandilocuentes, les garantice algo básico: la continuidad de su fuente laboral.