Empresas Eléctricas: súper ganancias y déficit de inversiones de un servicio privatizado que no funciona

Sin regulación, las empresas privadas de energía denuncian pérdidas, distribuyen ganancias, aumentan las tarifas y exigen subvención del Estado. 

26 de diciembre, 2020 | 00.05

"Con apenas cortar los pastizales, que es parte del mantenimiento que tiene que hacerse, el apagón se hubiera podido evitar", reconoce un empleado de Edesur, en referencia al incendio en el forraje que tuvo lugar esta semana en la subestación de la empresa en Parque Avellaneda y que dejó a una veintena de barrios porteños sin energía eléctrica. El simple hecho de no pasar una podadora por los alrededores de las estaciones de energía da cuenta el estado de abandono, por falta de mantenimiento, que tiene el sector energético, principalmente en el eslabón de la distribución, donde históricamente el sistema presenta problemas. 

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El sistema privatizado de distribución energética evidencia todos los vicios de una esquema en que se subordina el "servicio público" a las decisiones de rentabilidad de las empresas, lo que luego les permite distribuir ganancias aunque presentan balances con saldos negativos. El Estado siempre termina compensándolas. La situación se agrava cuando, además, fallan o se flexibilizan los controles. Es así que durante el proceso de mayor desregulación de las últimas tres décadas, durante el macrismo, el tendido eléctrico a los hogares no avanzó un kilómetro en medio de los tarifazos. 

No invierten pero remiten millonarias utilidades. Sextuplican las facturas en años anteriores pero en el 2020 abandonaron el mantenimiento y continuaron ofreciendo un pésimo servicio. Tuvieron una reducción en el costo de generación pero recibieron niveles récord de subsidios. El esquema privado de energía es un negocio redondo para todos los integrantes de la cadena, con excepción de un eslabón: el usuario.

Este año las temperaturas, y por ende el consumo, fueron inferiores a los registros del año pasado, lo cual implica una menor carga en el tendido del AMBA, con un menor ritmo de actividad por la pandemia, pero eso no impidió que las empresas dejaran a casi medio millón de hogares sin energía eléctrica en el inicio del verano. 

El matrix del sistema eléctrico

Cuando asumió el macrismo Edenor contaba con 2.837.489 usuarios, con el un área de 4637 kilómetros cuadrados cubiertos, y Edesur con 2.479.559 usuarios y 3.302 kilómetros. Las empresas en ese momento venían realizando un incesante lobby para que aumentaran las tarifas. Macri lo hizo. Desreguló y dolarizó tarifas y la boleta se multiplicó por más de seis veces. Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC)  de la Ciudad de Buenos Aires, entre 2015 y 2017 la electricidad (562%). 

La argumentación de las empresas era que habría mayor nivel de inversiones. Según reporta la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima (Cammesa) durante los dos primeros años de gestión macrista la expansión de la red de alta tensión quedó paralizada. Tampoco se agregó ni un solo metro de línea de alta tensión en 2018. Luego de cuatro años de administración Cambiemos la red no varió respecto de lo recibido en 2015.

Durante el macrismo no hubo prácticamente inversiones y la lógica empresaria fue "recomponer" ganancias. Un reporte de Edesur de este año reconoce que en 2019 invirtió menos de la mitad de lo que había hecho el año previo. Las inversiones de Edesur se redujeron en 52 por ciento durante el primer semestre respecto de igual período del año pasado, informó la distribuidora en un comunicado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires este año. Al momento de informar sus resultados a sus inversores, Edesur comunicó a la Bolsa ganancias por más de 12.600 millones de pesos en 2019, equivalentes a un 168% por encima del resultado del año anterior. 

Edenor informó una pérdida neta de sus operaciones en los primeros seis meses de este año por 1796 millones de pesos, responsabilizando al "congelamiento tarifario, la disminución de la demanda y los efectos generados por la pandemia y recesión económica". En el primer semestre de 2019, la empresa había obtenido una extraordinaria ganancia de 15.450 millones de pesos, repartidos en 200 millones de utilidades en el primer trimestre y un poco más de 15.250 millones en el segundo.

La distribuidora compensó la ecuación de este año también con un "ahorro" en inversiones y con la mora en el pago de la energía que adquiere en el mercado mayorista. Las inversiones de Edenor (por acuerdo de partes son obligatorias luego de los aumentos otorgados en el gobierno de Mauricio Macri) cayeron un 38% con respecto a las realizadas en 2019, según el informe de Cammesa. 

Cuentas con la gente adentro

Para mantener la rentabilidad, las empresas reducen en mantenimiento e inversiones en infraestructura. El tijeretazo no se detiene a pesar de que los costos de generación se reduzcan y se mantengan los aportes estatales. Los costos totales para noviembre se ubicaron alrededor de 63 dólares el megawatt por hora, incluyendo los costos variables derivados de la exportación (acuerdos de generación térmica), según las cifras actualizadas de Cammesa. 

Se trata de una reducción de casi 30 por ciento (-18 dólares el megawatt/hora) respecto de los últimos dos años de macrismo. Esto obedeció a una mejora en la eficiencia de la generación térmica, la mayor generación de origen nuclear y renovable, la reducción a la remuneración de la generación bajo Resolución N° 31 y la disminución en el precio de los combustibles, entre otros, según relata el sitio especializado EconoJournal

Estos factores tuvieron un impacto diferencial en la reducción del costo de generación, que "se explica prácticamente en su totalidad por la generación de origen térmico". El componente central de la baja del costo de generación térmica fue la reducción registrada en las erogaciones por el uso de combustibles, tales como gas natural, gasoil, fuel oil y carbón.

Por su parte, la demanda eléctrica productiva retrocedió 4,2 por ciento en noviembre en comparación con el mismo mes del año pasado debido al derrumbe del uso industrial (-5,8%) y comercial (-11,3%) por la pandemia, según el informe mensual de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec).  El informe de Cammesa agrega que la demanda total del país fue una caída de 4,4 por ciento. 

Siempre termina pagando el usuario

Para el 2021 se proyecta que los subsidios energéticos de la administración general alcanzarán los 623.682 millones  de pesos (1,7% del PBI), manteniendo el mismo nivel que este año. Según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación, los subsidios a la energía eléctrica se proyectan en 446.579 millones de pesos, lo que representa 1,2% del Producto. 

Dentro de este componente, el monto más importante corresponde a transferencias a Cammesa (441.750 millones de pesos), que crecerían 3,9% en términos reales con respecto al cierre estimado para 2020

El Presupuesto para Cammesa del año próximo medido en dólares, para poder comparar con períodos previos, es 4.781 millones y representa un aumento de 211 millones con relación al crédito vigente en 2020 (5%). En 2019 fue de 2.877 millones de dólares y en 2020 fue de 4.570 millones.

"Considerando un precio promedio en 2021 de 64 dólares el megawatts/hora, el cual incluye una recomposición al precio del gas destinado a generación-, aumentos tarifarios en línea con la inflación proyectada en el presupuesto y un nivel de cobrabilidad en torno al 85 por ciento, el monto total de subsidios estaría en línea con los valores incluidos en el presupuesto”, señala el Presupuesto. Tal como informó El Destape, el nivel de cobrabilidad actual se ubica en el 75 por ciento.

El informe de Presupuesto aclara que "si no se dieran aumentos tarifarios, el nivel de subsidios crecería significativamente (800 millones de dólares por encima de lo previsto)". Es decir; nuevamente el esfuerzo deberá hacerlo el usuario o el Estado. Un documento del Ente Regulador de la Energía Eléctrica  (ENRE) detalla que "las deudas contraídas por Edenor y Edesur con el Estado argentino, que fueron condonadas en 2019". "La deuda total condonada a ambas empresas fue de 13.570 millones de pesos, mientras que se les refinanciaron 18.450 millones", agrega el ENRE.

No les entra una bala

La Secretaria de Energía firmó un convenio con Edenor y Edesur para realizar un plan de obras con una inversión prevista de 4.106 millones de pesos, para mejorar el tendido de baja tensión en 32 municipios de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No es la primera vez que se comprometen a realizar inversiones a cambio de aumento de tarifas y después de los incrementos en las boletas los desembolsos no se realizan nunca. 

El senador Jorge Taiana (Frente de Todos) presentó esta semana un pedido de informes ante la Cámara alta para que Edesur responda acerca de "la cantidad de reclamos presentados por usuarios que recibieron aumentos indebidos durante 2020". Según relató, la mayoría de las quejas son "por falta de inversiones y por la deficiente prestación del servicio de electricidad que la compañía debe proveer a la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires".

El ENRE sancionó por esa razón a las distribuidoras Edenor y Edesur, con una multa de más de 2 millones de pesos y estableció una devolución de 8 mil pesos en favor de cada usuario afectado "por haber aplicado cargos ilegítimos en la facturación del servicio público de electricidad".

Recientemente, recordó el senador en los fundamentos de su proyecto, el ENRE volvió a sancionar a las empresas Edenor y Edesur por 6,5 millones de pesos por incumplimientos en materia de seguridad pública correspondientes a 2018 y 2019. A pesar de estas sanciones, las empresas prefieren pagar la multa y seguir ofreciendo un servicio de pésima calidad

 

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