La última revisión de Moody's contiene una clara advertencia sobre la necesidad del gobierno de Milei de acumular reservas, pero, a diferencia de otros bancos y consultoras que hacen el mismo diagnóstico, se acalra allí que debe ser con ingreso genuino de dólares y no por mayor endeudamiento. El mensaje apunta directamente contra la estrategia de la dupla que integran el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, de contabilizar deuda como reservas y renovar vencimientos mediante la captura de nuevos empréstitos sin fortalecer su posición externa a partir de un flujo sostenido de dólares genuinos. Lejos de un cambio estructural en la generación de divisas, la recomposición de reservas se apoya en mecanismos financieros transitorios que incrementan el endeudamiento y postergan el problema de fondo.
En su revisión periódica publicada este miércoles, la calificadora mantuvo sin cambios la nota soberana de la Argentina y confirmó la perspectiva estable, lo que aleja el sueño libertario de acceder en breve a los mercados voluntarios de deuda. En ese marco, Moody's explicita que la condición central para una eventual mejora es que “avance en mayor liberalización económica, reformas estructurales y que le dé sustentabilidad a la deuda (con acumulación de reservas sin deuda)”. La acumulación de reservas vía endeudamiento no mejora el perfil crediticio y eso resume por qué la calificadora no prevé un cambio de nota en el corto plazo.
El informe remarca que, pese al ajuste macroeconómico y al respaldo del programa con el Fondo Monetario Internacional, “el limitado ajuste estructural de las finanzas externas ha inhibido la capacidad del banco central para acumular reservas internacionales y garantizar la sostenibilidad de la balanza de pagos a mediano plazo”. El diagnóstico coincide con la información publicada por la autoridad monetaria que conduce Bausili, la cual da cuenta de que las reservas internacionales netas continúan en terreno negativo y la mejora del stock bruto responde, en gran medida, a operaciones de deuda.
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Deuda por más deuda
Durante 2025 y el inicio de 2026, el Banco Central recurrió a distintas herramientas para fortalecer el nivel de reservas brutas. Entre ellas se destacan los préstamos vía REPO con bancos internacionales, la emisión de deuda en dólares bajo legislación local y la utilización de encajes de depósitos en moneda extranjera. Estas operaciones incrementan el stock contable, pero no modifican la disponibilidad efectiva de divisas ni el resultado estructural del sector externo. Moody’s señala que “la baja disponibilidad de divisas sigue siendo el principal desafío para el pago oportuno de la deuda soberana y limita el perfil crediticio de Argentina”.
De acuerdo con los datos del Balance Cambiario del BCRA, el sector comercial no logró generar un superávit suficiente para explicar la recomposición de reservas. Aun con un contexto de recesión que redujo las importaciones, el ingreso neto de dólares por comercio exterior fue acotado, afectado por el atraso cambiario, menores volúmenes exportados, precios internacionales más bajos y una estructura productiva con alta dependencia de insumos importados. En ese escenario, la acumulación de reservas no provino del comercio, sino del pasivo.
Un ejemplo de la estrategia de endeudamiento de Caputo es la reciente emisión de bonos en dólares por 1.000 millones de dólares bajo ley local, mencionada por Moody’s como “un primer paso hacia la recuperación del acceso a los mercados externos”. Desde el punto de vista del financiamiento, la operación permitió sumar divisas al Tesoro y, de forma indirecta, reforzar las reservas. Desde el punto de vista del balance externo, implicó un aumento del stock de deuda sin impacto inmediato en la capacidad de generación de dólares.
Tal como detalló El Destape, algo similar ocurre con los acuerdos REPO (incluso peor porque convierte la deuda en compromisos garantizados), que permiten contabilizar ingresos de divisas a cambio de títulos públicos como respaldo del trueque de papeles. Estas operaciones mejoran el nivel de reservas brutas, pero no incrementan las reservas netas ni fortalecen la posición externa del país. Se trata de pasivos de corto plazo que deberán ser cancelados, lo que introduce un compromiso adicional sobre un esquema ya condicionado por los vencimientos con organismos internacionales y acreedores privados.
El informe de Moody’s también subraya que, pese al repunte del PIB en el tercer trimestre de 2025, “persisten vulnerabilidades, ya que la acumulación de reservas sigue siendo un desafío y las reservas internacionales netas se mantienen negativas”. Mientras el ingreso de dólares dependa de deuda, repos o instrumentos financieros transitorios, la posición externa seguirá siendo frágil. La calificación se mantiene y la perspectiva no cambia, en tanto, el requisito sigue siendo la acumulación de reservas pero sin mayor endeudamiento.
