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No es ignorancia, es desesperación: los argentinos miran el costo antes de endeudarse

Una encuesta muestra cómo evalúan los consumidores el financiamiento en medio de la crisis económica y el avance de la deuda y la morosidad. Se cae la narrativa de la supuesta falta de educación financiera.

25 de agosto, 2026 | 00.05

El desenfrenado aumento de la morosidad es uno de los problemas sin respuesta del Gobierno, que en redes sociales pretende instalar una presunta "falta de educación financiera" como explicación de la crisis. Sin embargo, en un contexto de crisis de ingresos, los argentinos parecen mirar con mayor atención las condiciones de un crédito antes de asumir una nueva deuda. 

Un informe de la consultora Focus Market reveló que el costo total del financiamiento y la tasa de interés concentran la mayor parte de las respuestas, mientras que la rapidez para obtener el dinero o la cantidad de requisitos quedan relegadas aún en tiempos de desesperación.

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El costo del crédito, la principal preocupación

Según el relevamiento hecho sobre 2.500 casos en todo el país, el 38,19% de los encuestados señaló que lo primero que analiza antes de tomar un crédito es el Costo Total del Crédito (CTC). En segundo lugar aparece la tasa de interés, mencionada por el 28,92%. Entre ambos factores reúnen más del 67% de las respuestas, una señal de que los consumidores prestan especial atención a cuánto terminarán pagando realmente por el financiamiento.

En un segundo escalón aparece el valor de la cuota mensual, elegido por el 13,8% de los participantes. Le sigue la posibilidad de adelantar pagos o cancelar el préstamo antes de tiempo, con el 9,64%.

Mucho menor es el peso de otras características: el 4,73% considera relevante la cantidad de cuotas, el 3,02% los requisitos de acceso y apenas el 1,51% la rapidez con la que se otorga el crédito. El resultado muestra que, antes de endeudarse, las personas priorizan saber cuánto les costará el financiamiento, por encima de la facilidad o velocidad para conseguirlo.

Menos intereses antes que una cuota baja

La tendencia también aparece cuando se pregunta qué condición resulta determinante para elegir una alternativa de financiamiento. El 61,86% afirmó que lo más importante es pagar la menor cantidad posible de intereses. La cuota baja queda en segundo lugar, con el 14,62%, mientras que el 10,59% prioriza que el préstamo sea otorgado por una entidad de confianza.

Por debajo aparecen otros criterios: el 7,42% busca reducir la cantidad de cuotas y apenas el 2,75% considera determinantes la rapidez de aprobación y la cantidad de requisitos.

El truco detrás de la leve baja de la morosidad

Hay una particularidad detrás de la leve baja de la morosidad bancaria de las familias que puede llevar a una lectura engañosa de los datos. En junio, el indicador descendió apenas 0,1 puntos porcentuales, hasta el 12,8%, según el Banco Central. Pero esa mejora no necesariamente implica que miles de hogares hayan logrado ponerse al día con sus deudas.

El punto está en cómo se contabilizan los créditos considerados irrecuperables. Cuando una deuda permanece durante determinado período en la categoría más grave de mora, las entidades pueden dejar de computarla dentro de su cartera y pasarla contablemente a pérdidas. De esta manera, esos casos dejan de formar parte del universo utilizado para calcular el índice de morosidad, aunque eso no significa que el deudor haya cancelado su compromiso.

Así, una parte de la aparente mejora puede explicarse no por una recuperación de los hogares endeudados, sino por el traspaso de créditos incobrables fuera de los balances bancarios. En otras palabras, la deuda no desaparece: cambia de tratamiento contable.

Justamente, durante junio se habría producido un volumen inusualmente elevado de pases a pérdida en comparación con meses anteriores. Esto puede generar un efecto estadístico que reduzca el porcentaje de mora registrado por el sistema, aun cuando persistan las dificultades de los hogares para afrontar sus obligaciones. El propio BCRA informó que la irregularidad del financiamiento a las familias se ubicó en 12,8% en junio, 0,1 puntos porcentuales por debajo del mes anterior.

La morosidad no bajó en todas las líneas de crédito

La lectura de los distintos tipos de financiamiento permite observar diferencias importantes. En las tarjetas de crédito bancarias, el indicador habría descendido del 13% en mayo al 12,6% en junio, según el cálculo citado. Pero el comportamiento fue diferente en los préstamos personales. Allí la morosidad continuó aumentando (+0.5 puntos porcentuales y 18 meses consecutivos de suba), lo que muestra que el problema del endeudamiento de las familias sigue lejos de estar resuelto. El dato oficial del BCRA también confirma que la mora de las familias permanece en niveles elevados, incluso después de la leve reducción mensual.

Por eso, detrás de una caída marginal del índice general puede esconderse una realidad bastante menos alentadora: que una deuda deje de aparecer en el cálculo de la mora no significa que haya sido pagada. El crédito puede haber pasado a otra instancia de recuperación o directamente haber sido contabilizado como pérdida por la entidad financiera.

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Rodrigo Núñez

Escribo sobre temas vinculados a la generación y distribución del ingreso. De la zona sur del conurbano bonaerense. Docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. 

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