“La aceleración del ritmo de los precios durante el segundo semestre de 2025 plantea una inercia elevada para el arranque del 2026”. Así arranca un reciente informe de la Fundación Capital (Martín Redrado) con la lupa puesta en la variación de precios y en el escenario para los próximos meses a partir del cambio de ponderación del Indec en la medición del IPC con un mayor peso de los servicios. “Prevemos que, en el mejor escenario, el quiebre del 2% mensual será hacia la segunda mitad de año”, enfatizó el documento publicado al inicio de esta semana.
Ante este escenario, la administración Milei tendrá que hacer equilibrio –de acuerdo al documento de la consultora que dirige Redrado- entre el ancla monetaria, un persistente atraso en los ingresos de los trabajadores registrados con gremios que empezaron a picar en punta durante enero con acuerdos paritarios por encima de la inflación y la profundización del ajuste del gasto público.
La inercia inflacionaria
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“Con una mayor inercia de los precios tras siete meses casi consecutivos de aceleración y ajustes de tarifas de servicios aún pendientes (lo que será relevante con un Índice de Precios al Consumidor que ponderará más estos precios), prevemos que en el mejor escenario se quiebre el 2% mensual recién hacia la segunda mitad de año”, puede leerse en el reciente informe de la Fundación Capital.
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Durante 2025, el precio de los bienes aumentó por debajo que los servicios (26,5% contra 43,1%). Desde la medición de enero se aplicará una nueva ponderación basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017- 2018, que reemplaza a la del 2004-05.
La actualización del patrón de consumo implicará un mayor peso relativo para los servicios (vivienda y sus servicios, comunicaciones, etc.) y uno menor para los bienes (alimentos, bebidas, prendas de vestir y calzado, etc.).
En el caso de la categoría “vivienda y servicios” la ponderación pasará del 10,5% al 14,5, una suba de cuatro puntos porcentuales. El rubro transporte tendrá una suba en su ponderación de 2,7 puntos y las comunicaciones, 2,4 puntos porcentuales. En el caso de alimentos y bebidas, se aplicará una reducción de su peso dentro del IPC de 0,7 puntos.
Las promesas del segundo semestre siempre vuelven. “Prevemos un IPC promediando el 2,3% mensual en el primer trimestre. Hacia delante, en el mejor escenario, la moderación será lenta. Vale la pena recordar que los procesos de desinflación suelen llevar tiempo. De hecho, el 60% de los países tardaron más de siete años en alcanzar una inflación de un dígito y el 40% más de 10 años de acuerdo con un análisis de Carmen Reinhart (Exposición en las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA en 2017)”, señaló la Fundación Capital.
El juego de las anclas
Para la consultora de Redrado, el uso de las anclas cambiaria y de ingresos será algo más difuso que el año pasado. “Si bien en promedio los gremios continuaron evidenciando una pérdida real de poder de compra, el 70% de los convenios que monitoreamos concluyeron el cuarto trimestre con aumentos superiores al 2% mensual (2,3% en promedio), cosa que en el tercer trimestre logró sólo el 25%. Para enero el promedio de acuerdos cerrados hasta el momento ronda el 2,9% mensual”, agregó el informe citado.
El aumento pautado por los representantes de los trabajadores químicos para enero es del 7,9% trimestral y el de aceiteros (8,5%) reiniciarían conversaciones durante abril. En el caso de la construcción, arrancan enero con un alza del 3,7%.
“Si bien las autoridades continuarán monitoreando las negociaciones paritarias, la pauta del 1% del 2025 está lejos de ser una referencia este año. Esto permitiría que el salario del sector privado evolucione más cerca de los precios”, enfatizó el documento de Fundación Capital.
En cuanto a la política cambiaria –sostuvo la consultora de Redrado- las autoridades deberán encontrar el equilibrio entre objetivos múltiples: desinflación y acumulación de reservas internacionales.
“En este sentido, será muy relevante no reincidir en la utilización del tipo de cambio como ancla inflacionaria, relegando nuevamente las compras de divisas”. De hecho, sucederá todo lo contrario ya que el nuevo ajuste del tipo de cambio seguirá la variación de precios, según lo acordado con el FMI.
Ante este escenario, para las consultoras que representan los intereses de la city porteña y a los principales conglomerados económicos, a Milei no le quedará otra que seguir profundizando el ajuste presupuestario. La Fundación Capital celebró el Presupuesto 2026 sin contemplar las tensiones sociales que se avecinarán de seguir en la línea de la motosierra.
La transferencia de rentabilidad con las subas tarifarias
De acuerdo al último informe de coyuntura del Instituto Argentina Grande, los servicios públicos (electricidad, gas y agua) cerraron el año con un alza del 461% contra noviembre de 2023, mientras que la variación de precios acumulada fue del 259%. Este dato connota dos cuestiones: una enorme transferencia de recursos al sector privado y una alerta sobre la inflación futura.
En los primeros dos años de gestión de La Libertad Avanza, la tarifa del servicio de luz para los sectores de bajos ingresos aumentó un 663%, frente a un 337% de aumento para los usuarios de altos ingresos, lo que sigue denotando un sistema desigual. En el segmento de ingresos medios, la tarifa de luz registró un alza de 1244%, según el análisis del Instituto Argentina Grande.
En el caso puntual de AySA, las tarifas se incrementaron un 133%, se paralizaron todas las obras de cloacas que habían quedado planificadas desde la gestión (fallida) del Frente de Todos, y ahora Milei le puso el cartel de venta como parte de su plan para garronear dólares.
