La economía en la Ciudad no crece: la intermediación financiera es la más alta en 20 años

El aumento del Producto Geográfico Bruto de la Ciudad en el tercer trimestre de 2025 se explica por la expansión de la intermediación financiera, que concentra la mayor incidencia sobre el nivel de actividad y evidencia el mayor incremento en más de 20 años. . 

07 de enero, 2026 | 13.36

La estimación del Producto Geográfico Bruto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires correspondiente al tercer trimestre de 2025 mostró una variación interanual de 4,7%, según el informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad. En la medición desestacionalizada, el nivel de actividad registró un aumento de 1,4% respecto del segundo trimestre del mismo año. La serie de tendencia-ciclo, en cambio, presentó una variación de -0,1%. La heterogeneidad de desempeños a nivel nacional se replica en los productos geográficos provinciales, donde se hace más evidente por concentrar polos productivos específicos. Así como el Producto de Neuquén lo explica principalmente Vaca Muerta, el de la Ciudad lo hace la especulación financiera

El análisis de la composición sectorial del crecimiento permite identificar el origen también de la divergencia entre un crecimiento de corto plazo alto pero la persistencia de una tendencia decreciente. La expansión del PGB desestacionalizado se explica por la incidencia de la intermediación financiera, que registró una variación interanual de 33%, la más elevada del sector desde 2004. Esta rama explicó la mayor parte del crecimiento agregado, mientras que el resto de los sectores mostró variaciones de magnitud menor o resultados negativos. Si no se computara este rubro, el nivel de actividad de la Ciudad no hubiera presentado una expansión trimestral.

La intermediación financiera incluye las actividades realizadas por entidades bancarias y no bancarias, sociedades gerentes de fondos comunes de inversión y agentes y sociedades de Bolsa. Se trata de operaciones vinculadas a la gestión de activos financieros, colocaciones, valorizaciones de cartera y transacciones de mercado. Estas actividades no implican producción de bienes ni prestación directa de servicios orientados al consumo final, y se las entiende como parte de un circuito de carácter especulativo, en tanto su resultado depende de movimientos de precios de activos y de condiciones financieras, más que de procesos productivos.

La "city" porteña

El peso de la intermediación financiera en la estructura económica de la Ciudad no es nuevo, pero en el último tiempo se tornó más que relevante. El crecimiento del producto se sostiene en un solo componente, mientras la mayoría de las ramas mantiene niveles sin expansión o con retrocesos. Este patrón limita la capacidad del crecimiento para traducirse en efectos sobre el empleo y el ingreso, dado que la intermediación financiera presenta una relación débil con la generación de puestos de trabajo.

Otros sectores mostraron variaciones positivas, aunque con una incidencia reducida. Los servicios de transporte, almacenamiento y comunicaciones registraron una variación de 3,8%, impulsada por servicios de gestión y logística para el transporte de mercaderías. Los servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler crecieron 3,6%, con una explicación centrada en servicios informáticos y actividades conexas. Estas ramas aportaron al nivel de actividad, pero no modificaron la estructura general del crecimiento, que continuó concentrada en el componente financiero.

Por el lado de los sectores con resultados negativos se destacó la industria manufacturera, con una disminución de 2,2% en el nivel de actividad. La incidencia principal correspondió a la fabricación de prendas de vestir. Este desempeño industrial limita la capacidad de arrastre del producto urbano, dado el vínculo de la industria con el empleo y con otras ramas de la economía. La contracción manufacturera refuerza la idea de un crecimiento sin base productiva amplia.

La situación observada en la Ciudad de Buenos Aires encuentra un paralelo a nivel nacional. En el conjunto del país, los sectores que muestran variaciones positivas son la minería, la extracción de combustibles y la intermediación financiera. Estas actividades explican la mayor parte de la variación del producto agregado, mientras que sectores vinculados al mercado interno, a la industria y a los servicios intensivos en trabajo presentan estancamiento o retrocesos.

La minería y la extracción de combustibles operan bajo esquemas de capital intensivo, con una relación limitada entre producción y empleo. La intermediación financiera, por su parte, replica esta característica. El resultado es un crecimiento del producto que no se traduce en una expansión proporcional del empleo registrado ni en una mejora generalizada de los ingresos laborales. A nivel nacional, al igual que en la Ciudad, el crecimiento se concentra en segmentos con bajo impacto en la estructura ocupacional.

La coincidente situación entre el patrón urbano y nacional replica también la disociación entre producto y empleo. El aumento del nivel de actividad se apoya en sectores cuyo funcionamiento no requiere incorporación masiva de fuerza de trabajo. En este contexto, el crecimiento del producto cumple una función contable, pero no actúa como mecanismo de dinamización del mercado de trabajo ni de la demanda agregada.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, esta dinámica adquiere una forma más marcada por la concentración territorial de las actividades financieras. El distrito actúa como sede operativa del sistema financiero, lo que amplifica el efecto de las variaciones de este sector sobre el producto local. Sin embargo, esta concentración no implica una diversificación productiva ni una expansión de sectores con capacidad de absorción de empleo.