Mal inicio de año para el Gobierno: en vez de comprar, salió a vender divisas

El precio de la divisa se disparó en la primera jornada del año la mitad de lo que debe ajustar todo el mes. El Banco Central no pudo comprar divisas según el plan y el Tesoro intervino con ventas para frenar la devaluación. El Gobierno emitió la orden de pago de los bonos, que igual cayeron a una semana del crítico vencimiento del 9 de enero.

02 de enero, 2026 | 20.47

El Gobierno emitió este viernes la orden de pago de los servicios de la deuda que vencen en una semana, en un intento de transmitir confianza a los mercados que reaccionaron en la primera jornada del nuevo esquema cambiario presionando por una devaluación que obligó al Tesoro a realizar fuertes ventas solo para administrar el ritmo de alza del precio del dólar.

El Tesoro no tiene todavía los 4.200 millones de dólares necesarios para afrontar el pago del viernes 9 de enero, que espera obtener de un crédito REPO de un sindicato de bancos internacionales o como alternativa tomar los dólares directamente de las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina.

El Banco Central no solo no pudo cumplir con su meta de comprar 5% del volumen operado en el mercado sino que obligó al Tesoro a intervenir con ventas que en el mercado se estimaron entre 250 millones y 300 millones de dólares, pese a lo cual el dólar subió 1,3%, más de la mitad de lo que debe incrementarse según el nuevo esquema cambiario a lo largo del mes.

El BCRA estrenó el nuevo dólar promedio mayorista que reemplazó al conocido como A3500

El mercado siguió operando con desconfianza sobre la solidez de la política monetaria y cambiaria y continuó con el proceso de dolarización a un precio que considera por debajo del valor de equilibrio en un contexto de levantamiento de las restricciones a la compra de divisas de las empresas.

El Gobierno, en cambio, insiste en mantener pisado el valor del dólar con la mira puesta en lograr iniciar un proceso de baja sostenida de la inflación, que según las estimaciones privadas cerró diciembre en torno a 2,5% y dejó un piso de 1,3% para enero que se suma a la suba generalizada de precios regulados y la típica presión estacional de las vacaciones.

Desde el acuerdo con el FMI en abril del año pasado el Gobierno perdió la capacidad de utilizar la estabilidad del dólar como ancla antiinflacionaria y la insistencia en controlar el precio impidió que pueda llevar adelante un programa de acumulación de reservas internacionales que transmita certeza a los mercados, haga subir el precio de los bonos de la deuda y como consecuencia bajar el índice de riesgo país.

El ex ministro Domingo Cavallo lo planteó en su último posteo, en el que consideró que “la reducción de la tasa de riesgo país es más importante que la reducción inmediata de la tasa de inflación porque si no baja la tasa de riesgo país siempre estará como espada de Damocles un posible salto devaluatorio o la necesidad de frenarlo mediante muy altas tasas de interés”.

El Banco Central estrenó este viernes el nuevo esquema cambiario, que implica una actualización de la banda de flotación con la inflación de dos meses atrás, en este caso el 2,5% de noviembre, y el compromiso de comprar reservas por 5% del volumen del mercado de cambio.

Las ventas del Tesoro le pusieron un techo al precio del dólar en la primera rueda del nuevo esquema

“Este cambio es más razonable frente al ajuste anterior de uno por ciento con una inflación arriba de dos por ciento pero también introduce inercia inflacionaria y solo queda el ancla salarial y la recesión en el consumo como freno al alza de precio”, advirtió el economista Jorge Carrera.

Pero lejos de alcanzar el objetivo, el dólar subió solo en una jornada 1,3% y el BCRA informó que no realizó ninguna intervención. 

“El dólar subió la mitad de lo que va a ajustar el techo de la banda en todo el mes. Esta forma de ajustar es mejor que la anterior, pero no corrige los ocho meses que el techo cayó en términos reales y así es imposible que el BCRA compre reservas”, evaluó el analista financiero Christian Buteler para quien “las dudas de si es sostenible o no es sostenible, se mantienen”.

El dólar futuro ya toca el techo de la banda actualizada por la expectativa de inflación

El banco de inversión CMF estimó que a partir de los montos negociados en los últimos meses, el Banco Central debería hacer “compras diarias del orden de 20 a 30 millones de dólares, consistentes con una estrategia gradual de recomposición de reservas, aunque alineadas con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado”.

El mercado todavía opera con la liquidación de divisas de la exportación de la cosecha fina, que es tradicionalmente fuerte en diciembre y se extiende las primeras semanas de enero, y recién en marzo con la cosecha gruesa vuelve estacionalmente la liquidación de dólares.

Si en estos primeros días del año el BCRA no puede comprar reservas, el mercado empezará a potenciar la idea de que no podrá cumplir la ambiciosa meta de 10.000 millones de dólares en el año y mucho menos la de 17.000 millones de dólares que se auto fijó si la economía crece 1%.

Frente a esa dinámica, Cavallo sintetizó lo que expresa el mercado: si no hay acumulación de reservas se mantiene siempre latente la expectativa de una devaluación y un default, lo que mantiene alto el riesgo país, cerrando la posibilidad de acceder a financiamiento genuino, y alimentando la inflación futura.

Por eso, frente a la orden de pago de los servicios de la deuda del próximo 9 de enero, los bonos igual no reaccionaron y por el contrario registraron una caída en dólares que hizo subir el tipo de cambio financiero.

En la cuenta del Tesoro en el BCRA se estima que hay un saldo de 1.800 millones de dólares, por lo que todavía necesita un piso de 2.000 millones para cubrir el pago a los bonistas privados y 2.500 millones de dólares si se considera los pagos a organismos públicos.