El problema del dólar: Por qué sube el blue y bajan las reservas

Los financistas comienzan a reaccionar a la pérdida diaria de reservas que enfrenta el Banco Central desde el inicio de mes.

17 de noviembre, 2022 | 00.05

Los financistas comienzan a reaccionar a la pérdida casi diaria de reservas que enfrenta el Banco Central desde el inicio de mes. Luego de la tregua que tuvo en octubre, después del fuerte ingresos de divisas que generó la aplicación del dólar sojero, la autoridad monetaria enfrenta en lo que va de noviembre un promedio de ventas en la plaza oficial de 80 millones de dólares diarios, con lo que acumula una pérdida de reservas netas superiores a los 900 millones. La posibilidad de que el equipo económico responda a esta sangría con una aceleración en el ritmo de devaluación explica en buena medida la suba de las versiones paralelas, como el blue, y financieras, como el Bolsa.

En términos reales, la brecha se mantiene en sus mínimos desde fines de julio, cuando la intempestiva salida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía llevó al dólar blue a los 338 dólares, frente a un oficial de 136 pesos. En ese momento, la diferencia era de 150 por ciento entre ambos precios. Este miércoles el blue se ubicó en 303 pesos, mientras que el incremento en la velocidad de devaluación llevó al oficial a 169 pesos, sin contar todas las variantes que se yerguen en torno a los tipos de cambio a partir de distintos impuestos y alícuotas que acercan los precios oficiales al ilegal. De tal manera, la brecha se ubica actualmente en 79 por ciento.

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En línea con lo comprometido con el Fondo Monetario, el Banco Central aceleró la devaluación de la moneda en sintonía con un fuerte incremento en la inflación, con el objetivo de evitar una mayor pérdida de competitividad del peso en materia de intercambio comercial. De un ritmo del 3,5 por ciento de suba de la cotización, los últimos dos meses se aceleró a un promedio que va del 6 al 7 por ciento mensual. Sin embargo, la expectativa de una corrección mayor del tipo de cambio sigue latente.

Por un lado, el Central comenzó a liberar divisas a empresas por deudas financieras y comerciales que fueron pisadas en la primera parte del año. Muchas grandes compañías fueron obligadas a reestructurar sus deudas con el exterior y muchas de esas operaciones comenzaron a vencer. A esto se adiciona las operaciones comerciales que se habían aprobado con el esquema de autorizaciones anteriores al régimen de declaraciones juradas con entrecruzamiento de datos que se aplicó este mes y que, según el propio secretario de Industria, Ignacio de Mendiguren, todavía no está funcionando efectivamente por problemas en su implementación.

De acuerdo con el informe diario, hasta el 15 de noviembre, las deudas financieras en dólares del sector privado se contrajeron un 18,1 por ciento interanual, mientras que las comerciales ascendieron en el mismo cotejo un 16,6 por ciento. Por su parte, las reservas se mantuvieron casi sin variaciones desde fines de septiembre, cuando cerró el dòlar sojero (37.621 millones de dólares) hasta los actuales 37.867 millones.

También impacta el peso de la deuda soberana en moneda extranjera, cuyos vencimientos se acercan con peligrosidad. La deuda en moneda extranjera, tanto externa como interna, asciende a  256.595 millones de dólares. En este marco, en los próximos cinco años (2023-2027) los vencimientos totales brutos en moneda extranjera ascienden a 120.000 millones de dólares, lo que equivale a 24.000 millones por año (93.000 millones de capital y 27.000 millones en intereses).  

Más allá de este delicado escenario financiero que enfrenta la Argentina, existen presiones especulativas para que el Gobierno devalúe o continúe creando nuevas versiones de tipos de cambio diferenciados por sector o actividad. Básicamente, los agroexportadores mantienen su presión por que se repita la experiencia del dólar-sojero, con una tipo de cambio diferencial (actualizado por la devaluación de los últimos dos meses) en torno a los 215 o 220 pesos. Ya lo consiguieron dos veces, una a fines de 2020 y otra en septiembre. No hay dos sin tres para los sojeros. 

También hay presiones en el segmento ilegal que provienen de las expectativas sobre el resultado que tenga la aplicación de un dólar para que turistas extranjeros cambien sus divisas en el mercado oficial. Esto, de ser efectivo, podría quitarle oferta al paralelo y eso eleva el precio que se ofrece a los particulares.

De todos modos, en términos reales evidencian una fuerte caída en la brecha cambiaria. Desde el pico que se registró el 22 de julio último, el blue pasó de 338 pesos a los 303 con que se ofreció este miércoles en las cuevas del microcentro, lo que implica un retroceso de 41 por ciento. Entre los financieros, el dólar Bolsa (o MEP) pasó de 326 pesos a los 307 actuales, con un retroceso de 6 por ciento.

En contraposición, en el mismo lapso el tipo de cambio oficial (sin impuestos) pasó de 136 a 169 pesos, con una apreciación del 23 por ciento, lo que explica la caída en la brecha. De todos modos, las presiones en el paralelo no se detienen.

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