El dólar estadounidense operó en torno a sus niveles más bajos en varios meses en las principales plazas del mundo. La desconfianza de los mercados responde a la decisión del Tesoro de Estados Unidos de intensificar la compra de sus propios bonos soberanos para contener las tasas de interés, en un escenario atravesado por el anuncio de inminentes sanciones a Irán y la guerra comercial abierta con Canadá.
La divisa norteamericana sintió el impacto de las medidas anunciadas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien confirmó que duplicará las recompras de deuda de largo plazo a US$ 4.000 millones por operación. Aunque el monto resulta acotado dentro de un mercado de deuda pública valuado en US$ 32 billones, la señal intervencionista provocó alarma entre los inversores, temerosos de que la Casa Blanca intente manipular el rendimiento de los títulos para enfriar la inflación y financiar el déficit estatal.
Como contrapartida de la debilidad del billete verde, el mercado registró un fuerte desplazamiento de capitales hacia activos alternativos de resguardo: el dólar sufrió su mayor caída semanal frente al bitcoin en tres años y medio, al tiempo que el oro ratificó su tendencia alcista como refugio preferido de los operadores.
El tablero cambiario global exhibió marcadas fluctuaciones producto de las tensiones geopolíticas y monetarias:
- Dólar canadiense: Cayó un 0,5% a 1,384 unidades por dólar, fuertemente castigado luego de que Washington impusiera aranceles del 50% a productos canadienses y Ottawa respondiera de forma simétrica con represalias comerciales.
- Euro: Retrocedió levemente hasta los US$ 1,1664, manteniéndose muy cerca del máximo de tres meses alcanzado a fines de la semana pasada.
- Libra esterlina: Cedió terreno para cotizar en US$ 1,3627, aunque continuó rondando su pico semestral de US$ 1,3675.
- Yen japonés: Se depreciaba a 159,21 unidades por dólar, a la espera de las definiciones de política monetaria que brindará esta semana el Banco de Japón.
Analistas de firmas internacionales señalaron que los rendimientos de la deuda a largo plazo siguen presionados en todo el mundo debido a las perspectivas de crecimiento, el riesgo inflacionario y el volumen de endeudamiento soberano, lo que mantendrá elevada la volatilidad cambiaria durante las próximas jornadas.
Con información de Reuters.
