Los precios internacionales del crudo registraron una baja superior a un dólar por barril en las principales plazas financieras. La caída respondió a una jornada de toma de ganancias por parte de los inversores tras las fuertes alzas recientes, combinada con la expectativa ante el paquete de sanciones económicas que Estados Unidos se dispone a anunciar contra Irán y que amenaza con alterar la logística energética en Oriente Medio.
En el mercado de Londres, los futuros del petróleo Brent —de referencia para los mercados europeos y de exportación en América Latina— restaban US$ 1,16 (un 1,23%) para ubicarse en US$ 93,23 el barril. En tanto, en el mercado de Nueva York, el West Texas Intermediate (WTI) retrocedía US$ 1,55 (un 1,78%) y cotizaba a US$ 85,51 el barril. El repliegue técnico se produce luego de que ambos contratos acumularan dos semanas consecutivas con subas superiores al 5%, impulsadas por el estancamiento de las negociaciones de paz entre Washington y Teherán y las crecientes dificultades para el paso de buques de carga por el estrecho de Ormuz, canal estratégico por el que históricamente circulaba una quinta parte del suministro petrolero global.
Expectativa por los anuncios en Washington
El centro de atención de los operadores estuvo puesto en la presentación del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien anticipó la aplicación de "las sanciones más duras de la historia" contra el régimen iraní. A su vez, el presidente Donald Trump ratificó que las represalias comerciales se extenderán a aquellos países o empresas que mantengan intercambio comercial con Teherán.
Analistas de firmas especializadas advierten que la efectividad del eventual embargo dependerá del nivel de bloqueo naviero que ejerza Washington sobre las exportaciones de la República Islámica y de las eventuales maniobras de respuesta iraníes contra instalaciones petroleras en la región.
En el plano operativo, reportes de transporte marítimo confirmaron que menos de 20 buques de carga lograron transitar por el estrecho de Ormuz durante el fin de semana, en un contexto de restricciones cruzadas que paraliza el flujo habitual de superpetroleros. Como excepción, Teherán autorizó el paso diferido de navíos iraquíes tras reiteradas gestiones diplomáticas tramitadas por el gobierno de Bagdad.
En paralelo a la escalada militar y financiera, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, insistió en buscar vías de diálogo para desactivar el conflicto. En esa línea, las autoridades de Teherán recibieron la visita de una comitiva del ejército de Pakistán destinada a encauzar gestiones de mediación entre las partes en pugna.
Con información de Reuters
