La economía en 2021: esperanzas y acechanzas

03 de enero, 2021 | 05.25

El 2021 le plantea a los argentinos y las argentinas el deseo acuciante y también la esperanza de reencontrarse con sus vidas habituales tal como las desarrollaban no hace mucho, no más de un lustro atrás.

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Vidas cotidianas que fueron desorganizadas por los cuatro años del gobierno macrista y golpeadas con dureza por la propagación a escala mundial del virus COVID-19. El 2021 tiene que ser el inicio de la recuperación, tanto del cuadro sanitario como del escenario económico.

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Las restricciones y los riesgos de movilidad de personas y bienes impuestos por el virus tienen que finalizar con el despliegue del plan de vacunación masiva durante el primer semestre del año. 

El deterioro socioeconómico de cinco años de declive de la actividad tiene que revertirse con cierta rapidez en la medida en que el Gobierno aplique las medidas comprometidas con la ciudadanía que lo respaldó en las urnas en 2019.

Entrando de lleno en el intento de elaborar un pronóstico de reactivación de la actividad que comience a reversar lo daños del virus primero y los del macrismo después, es necesario evaluar el desenvolvimiento de la economía real durante 2020.

Para ello hemos elaborado un cuadro con la evolución de los principales sectores de actividad, promediando los índices de cada trimestre disponible en la información oficial del INDEC y comparándolos con una base que se inicia en diciembre de 2019, momento que se inició nuestro gobierno. Veamos:

 

 

Tomando como base=100 diciembre de 2019, los índices elaborados revelan comportamientos que pueden ser considerados con optimismo al proyectarlos sobre el nuevo año.

El más relevante es que el hundimiento profundo de la actividad producido en el II trimestre del año 2020, en el pico del aislamiento social y la consecuente parálisis de la economía, comenzó a ser revertido con cierta aceleración en el III trimestre de 2020, cuando se habían reestablecido ciertas actividades con protocolos sanitarios e impactaban de lleno en los bolsillos las medidas de sostenimiento de los ingresos populares como el IFE y el ATP.

Tal vez fue desacertado por parte de las autoridades económicas retrasar -ni bien asumido el Gobierno- las políticas expansivas monetarias y fiscales a la espera de un rápido cierre de la reestructuración de la deuda heredada. Adviértase que el I trimestre de 2020 presenta una caída respecto del inicio que determinó un ingreso más débil de la actividad a la tormenta de la pandemia.

Los indicadores que exhibe el III trimestre de 2020 muestran disparidad entre los sectores de la producción, pero sin duda una reversión casi inmediata de la caída experimentada en el trimestre anterior. La industria ha acortado las pérdidas a un -3,6% respecto del cierre de 2019 y la construcción ha revertido la tendencia negativa en +1,2%.

La dinámica de la economía real descripta precedentemente, de continuar en este sendero, permiten proyectar que entrando en el II trimestre de 2021 se habrá superado el duro golpe propinado por el virus. 

En la segunda mitad del año en curso, los voluminosos programas de inversión pública contenidos en los Presupuestos de la Nación y la Provincia de Buenos Aires estarán plenamente desplegados, con sus efectos de multiplicación de la actividad en todos los territorios intervenidos, apalancando la tendencia positiva descripta. En consecuencia, la expansión se acelerará singularmente y comenzaremos a dejar atrás los efectos negativos de los nefastos años de Macri.

Este pronóstico, sustentado objetivamente en la evolución de los indicadores de los principales segmentos de actividad, prevé un fuerte crecimiento de la Argentina al promediar el 2021 y hacia su segundo tramo. Así lo revela la velocidad de recuperación que exhiben los números como tendencia proyectada.

Ahora bien, esta proyección esperanzadora sufre acechanzas concretas. La primera de ellas es la batalla que se libra en el verano por implementar el plan de vacunación masiva, piedra angular de la libre circulación de bienes y personas que consolide la curva de expansión esbozada en el III trimestre de 2020. La segunda acechanza es la inestabilidad del sector externo que golpee a la recuperación con volatilidad cambiaria. La tercera acechanza en la presión inflacionaria de los monopolios formadores de precios que lesionen los ingresos populares. Y, por último, la cuarta acechanza es un acuerdo con el FMI que derive en un Plan de Austeridad clásico.

El párrafo anterior es mucho para el inicio el año. Algunos de los temas fuimos desgranándolos desde esta columna en 2020 y lo haremos de ser necesario a futuro.

Conservemos la esperanza del pronóstico de reactivación potente de la economía argentina con sus habituales muestras de vitalidad y rebeldía frente avatares adversos y confiemos en el éxito del plan de vacunación y de los programas multiplicadores de inversión pública.

 

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Roberto Feletti

Actualmente es secretario administrativo del Senado de la Provincia de Buenos Aires. Desde 2015 hasta 2019 se desempeñó como secretario de Economía y Hacienda del Municipio de La Matanza. Anteriormente ha ocupado diversos cargos y funciones, entre los que se destacan: diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja (2011-2015);  viceministro de Economía de la Nación (2009-2011); vicepresidente del Banco de la Nación Argentina (2006-2009); ministro de Infraestructura y Planeamiento de la Ciudad de Buenos Aires (2003-2006) y presidente del Banco de la Ciudad de Buenos Aires (200-2003). Además es docente en la materia Administración Financiera en la Universidad Nacional de Moreno, tarea que ha desarrollado en otras universidades.