El impacto de la pandemia sobre la pobreza en la región

La ola recesiva del Covid-19 no sólo afectó nuestro país, sino que distintos organismo internacionales advertían por el derrumbe social que se avecinaba.

04 de octubre, 2020 | 00.05

El último informe que difundió el Indec reflejó el impacto de la pandemia del coronavirus sobre el tejido social, al darse a conocer que la pobreza trepó al 40,9%, una cifra que representa un universo cercano a 18.500.000 personas. La ola recesiva del Covid-19 no sólo afectó nuestro país, sino que distintos organismo internacionales advertían por el derrumbe social que se avecinaba. 

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Para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la Encuesta Permanente de Hogares, la pobreza afecta a 11.680.575 personas y, dentro de ese conjunto, y en ese universo se incluyen a 2.995.878 personas indigentes. Traspasado a la cifra de habitantes totales, cerca de 18.500.000 personas son consideradas pobres.

Según el informe oficial, el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $ 25.759, mientras la Canasta Básica Total promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $ 43.785, por lo que la brecha se ubicó en 41,2%, el valor más alto de la serie por cuarto semestre consecutivo.

Brecha de ingresos

Los brutales datos que muestra Argentina no se encuadran en una realidad regional distinta. De acuerdo a la red global de organizaciones no gubernamentales Oxfam, al menos 73 de los multimillonarios que existen en América Latina y el Caribe incrementaron sus fortunas en un total de 48.200 millones de dólares entre marzo y junio, período en que el Covid-19 se instaló con fuerza en la región. En estos meses de pandemia, surgieron ocho nuevos multimillonarios.

Esa suma, de acuerdo con Oxfam, "equivale a un tercio del total de recursos previstos en paquetes de estímulos económicos adoptados por todos los países de la región" para auxiliar a los más pobres, a los desempleados y trabajadores informales durante la pandemia.

Según afirma la Comisión Económica para América Latina (Cepal), los efectos que el Covid-19 hicieron proyectar una caída del producto interno bruto (PIB) del 9,1%y un aumento del desempleo de 5.4 puntos porcentuales. Asimismo, se estima un aumento en la tasa de pobreza de 7,1 puntos porcentuales.

Producto de la crisis provocada por la pandemia, la población en condiciones de pobreza extrema en América Latina y el Caribe podría llegar a 83,4 millones de personas en 2020. "El impacto sobre el hambre será también muy significativo, tomando en cuenta que en 2016-2018 ya había 53,7 millones de personas en inseguridad alimentaria severa en América Latina", sintetizó el documento.

Los efectos de la crisis ya son visibles en los sistemas alimentarios: la vulnerabilidad de los trabajadores ha crecido y los precios internos de los alimentos están subiendo más que el precio de otros productos de la canasta básica, según el Índice de precios al consumidor IPC. Por el aumento del desempleo y la caída en los ingresos, millones de personas no están pudiendo adquirir suficientes alimentos, y muchas otras están teniendo que optar por alimentos más baratos y de menor calidad nutricional.

En el detalle, se especula con un drástico ascenso para los países sudamericanos: en Bolivia escalaría 3,8 puntos, Brasil 7,7, Chile 5,7, Colombia 5,1, Ecuador 7,0, Paraguay 1,5, Perú 9,3 y Uruguay 2,4. Según Cepal, nuestra pobreza abarcará este año al 37,5% de la población, una magnitud mayor que las de países como Chile (15,5%), Bolivia (36,1%), Brasil (26,9%), Paraguay (20,9%) y Uruguay (5,3%). 

Pobreza por género

De acuerdo a los reportes de la ONU, la pandemia del coronavirus ampliará la brecha de pobreza entre hombres y mujeres, llevando a 47 millones de mujeres y niñas a la pobreza el próximo año. A nivel global, más mujeres que hombres caerán en la pobreza debido a las enormes pérdidas de empleo, siendo las más afectadas las trabajadoras informales en Latinoamérica.

Según la OIT, cerca de un 70% de las trabajadoras domésticas a nivel global perdieron su empleo como resultado del Covid-19. Eso llevará el total de mujeres y niñas que viven en extrema pobreza a nivel global a 435 millones -definido como una persona que vive con 1,9 dólares al día o menos- y se proyecta que la cifra no vuelva a los niveles previos a la pandemia hasta 2030.

Para 2021, por cada 100 hombres de entre 25 y 34 años que vivan en extrema pobreza, habrá 118 mujeres -una brecha que se espera que aumente a 121 mujeres por cada 100 hombres para 2030-, según estimaciones de la ONU.

Morigerar el daño

Según indicaron desde el Gobierno, de no haber ideado este esquema de asistencia del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), entre 2,7 y 4,5 millones de personas cayeran en la pobreza y la indigencia en la Argentina. El IFE, que alcanza a 8,3 millones de beneficiarios que vieron reducidos sus ingresos durante la cuarentena, es una de las medidas de transferencias más grandes llevadas a cabo en el marco de la pandemia.

Esta medida contribuyó a ampliar la cobertura estatal mediante transferencias monetarias hasta alcanzar al 89% del decil más pobre de la población. De acuerdo al trabajo elaborado por las carteras de Economía, Desarrollo Productivo y Trabajo, considerando solamente el efecto del IFE, la transferencia realizada en la primera ronda de pagos durante los meses de abril y mayo evitó entre 5 y 6 puntos porcentuales de aumento en la pobreza. En el caso de la indigencia, el impacto se ubica entre 4 y 7 puntos porcentuales.

Asimismo, el conjunto de los montos puestos a disposición (AUH, AUE, Alimentar, bono a jubilados e IFE) generó una red de contención todavía más potente: de entre 6 y 8 puntos respecto a la pobreza y entre 6 y 10 puntos a la indigencia.

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