En el contexto de una guerra en Medio Oriente que continúa pese a las promesas de Donald Trump de terminarla rápidamente, el campo argentino reconoce una posible suba en los precios de los alimentos si la situación bélica se prolonga en el tiempo. Mientras que los biocombustibles surgen como una alternativa más barata, la incógnita está en la suba del precio de la soja a nivel mundial.
La primera advertencia llegó de parte del propio titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino. "Siempre que te tocan un poco los costos, seguramente hay que recalcular y repensar. Algunos granos han tendido a la suba", admitió al ser consultado sobre el impacto de la guerra por parte de la prensa, durante la Expoagro que se lleva a cabo esta semana en San Nicolás.
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No fue el único, ya que los productores pequeños y mediantes alertan también por un panorama similar. "La lógica es que si aumenta el petróleo, la carne y los granos también tienen que aumentar, pero con un delay", señaló José Luis Volando, vicepresidente de la Federación Agraria (FAA) a El Destape.
"Todo esto condicionado a lo que pase con la guerra. Si termina mañana es una cosa. Si se complica es otra y los granos y la carne tendría que aumentar", agregó Volando.
Por ahora, la regla viene siendo la incertidumbre. El lunes, el petróleo tuvo la mayor suba diaria de su historia, de casi el 30%. Luego de un pico de 120 dólares por barril, el precio rebotó fuerte, aunque parcialmente, tras el anuncio de países del G7 sobre la liberación de cientos de millones de barriles para aumentar la oferta.
El martes el precio de los hidrocarburos se mantuvo estable tras las declaraciones de Trump sobre el supuesto inminente final de la guerra. Este miércoles, sin embargo, las situación volvió a escalar con el ataque de Irán a buques que buscaban romper el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que llevó al G7 a preparar la liberación de las reservas. Así y todo, esto no alcanzó para evitar otra suba del 6% en el precio del Brent durante la jornada.
Frente a estos vaivenes, el precio del gasoil, principal combustibles para los tractores y la maquinaria agrícola, ya aumentó alrededor de un 3% durante la última semana en los surtidores de las principales petroleras del país.
¿Una oportunidad para el mayor uso de biocombustibles?
Lo que ocurre, advierten en el sector, es que Argentina es importadora neta de gasoil, ya que refina localmente este tipo de combustible pero no en la cantidad suficiente para abastecer la fuerte demanda agraria. Además, por el estrecho de Ormuz también circulan cerca del 13% de los fertilizantes producidos a nivel mundial.
Si el conflicto se alarga, una alernativa para evitar una mayor suba de precios es incrementar el uso de biocombustibles. "Es la oportunidad para usar más biocombustibles. El aceite subió mucho menos que el petróleo, y hoy el precio al que pueden vender las plantas integradas que estan con gran capacidad ociosa y están discriminadas a vender en el mercado doméstico es muy competitivo contra el gasoil importado", destacó una fuente del sector.
Para que esto realmente alivie la presión sobre los precios, la clave sería que se incremente la proporción de biodiésel utilizada en el gasoil local, que es actualmente del 7,2%.
Ello se debe a que el precio del aceite de soja, principal insumo del biodiésel, no necesariamente aumenta por el contexto bélico en Medio Oriente. "Si hay guerra y cierra el estrecho de Ormuz, es obvio que sube el petróleo, pero no es obvio que suba la soja", señaló Axel Boerr, presidente de la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados (CAPBA) y vicepresidente de Explora SA.
El problema es que el porcentaje de biodiésel en el gasoil local está regulado por la Secretaría de Energía. Hasta el momento, fuentes oficiales señalaron a El Destape que no intervendrán en el precio de los combustibles tradicionales, sosteniendo la desregulación de este mercado iniciada en 2024, por lo que queda la duda sobre si estarán dispuestos a subir la proporción de biocombustibles.
"Si el gasoil cuesta el doble, entonces dejan de importar y empiez a haber menos volumen. Cuando falte gasoil, el aumento del porcentaje de biodiésel en el gasoil se va a dar automáticamente", anticipó Boerr.
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Este medio se comunicó con fuentes de la Secretaría de Agricultura para conocer si hay algún abordaje particular sobre las posibles consecuencias de la guerra en Medio Oriente, pero no respondieron sobre este punto.
Por lo pronto, las cuatro entidades de la Mesa de Enlace se reunieron el último martes con el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, pero el encuentro giró en torno a la Ley de Semillas y no se plantearon cuestiones relacionadas al impacto del conflicto bélico.
Claro que la urgencia de un aumento de los insumos en el agro puede ser mayor para la población general que para los productores. Ya que, aunque es posible que se incremente su costo para realizar la cosecha, esto puede verse compensado con una suba del precio de las commodities. Especialmente de la soja, que tocó máximos en casi dos años durante los últimos días tras aumentar casi un 4% en las última semana (cotizando encima de los 1.200 dólares por tonelada en Chicago).
Esto se debe no solo a la suba del petróleo en sí, sino también a posible mayor demanda de los propios biocombustibles. Una fuente del sector, que prefirió hablar en off, admitió que "hay correlación" entre el precio local de los biocombustibles y una mayor demanda global por el encarecimiento de los combustibles tradicionales, pese a que aclaran que esa eventual suba "va a ir a otra velocidad, menor que la del petróleo", lo que podría abaratar el costo de la cosecha en términos relativos.
Para Boerr, de todos modos, es difícil anticipar un escenario sobre el costo del aceite de soja y el biodiésel, ya que todo dependerá, en definitiva, del volumen de la cosecha. "Hay que ver el stock en Argentina y Estados Unidos. Si la cosecha es excepcional, entonces sobra soja y el precio baja", señaló. Serán las próximas semanas las que definan el precio real que tendrán, durante el otoño y el inviernos, los alimentos en la mesa de los argentinos.
