El éxito de Marruecos en la organización de la Copa Africana de Naciones implica que no tendría que haber escepticismo sobre su capacidad para organizar la Copa Mundial junto con Portugal y España en 2030, aunque la final del domingo se viera empañada por la derrota del equipo local y un abandono de cancha.
Los impresionantes estadios, las fáciles conexiones de transporte y una infraestructura turística bien establecida garantizaron que el torneo de 24 equipos se desarrollara sin mayores contratiempos y disipara cualquier duda sobre la Copa Mundial prevista para dentro de cuatro años.
Marruecos tiene previsto utilizar seis sedes en 2030 y cinco de ellas se utilizaron para la Copa de Naciones, ofreciendo superficies de juego de primera categoría y un telón de fondo espectacular.
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El Grande Stade de Tánger, con capacidad para 75.000 espectadores, es una instalación impresionante en la ciudad costera del norte, a menos de una hora en ferry de España.
En la final del domingo, Senegal se impuso por 1-0 a Marruecos en la prórroga, después de que Senegal abandonara el campo cuando se le pitó un penal en contra en el tiempo añadido tras los 90 minutos. El marroquí Brahim Díaz falló el lanzamiento y Senegal ganó con un gol de Pape Gueye.
El partido se disputó en el Stade Moulay Abdellah de la capital, Rabat, con capacidad para 69.500 espectadores. La asistencia a la final fue de 66.526 espectadores.
Los estadios de Agadir, Fez y Marrakech también eran más que adecuados y serán renovados en los próximos años.
Pero la guinda del pastel es el propuesto Stade Hassan II, con capacidad para 115.000 espectadores, situado a las afueras de Casablanca, que Marruecos espera que sea elegido para albergar la final en lugar del Estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
En total, Marruecos gastará 1.400 millones de dólares en los seis estadios. También está prevista una amplia inversión en aeropuertos, aunque unas 10 ciudades marroquíes ya disponen de enlaces aéreos directos con Europa y muchas compañías aéreas de bajo coste ofrecen vuelos al reino.
También está prevista la ampliación del único servicio ferroviario de alta velocidad de África, que ya ofrece un cómodo trayecto de tres horas entre Tánger y Casablanca, y más al sur, hasta Agadir y Marrakech.
LOS DISTURBIOS REVELARON EL ENFADO POR EL GASTO EN INFRAESTRUCTURAS
Marruecos espera que todo esto modernice sus ciudades e impulse la economía, pero los disturbios protagonizados por los jóvenes el pasado mes de septiembre pusieron de manifiesto un profundo enfado por la pobreza y los servicios públicos ante los ambiciosos proyectos de infraestructuras.
Las protestas pusieron de manifiesto el reto que supone para las autoridades mantener el orden y el ritmo de desarrollo económico, al tiempo que se mejora la imagen internacional de Marruecos de cara a la Copa Mundial.
Marruecos se ha desmarcado de otras economías árabes no petroleras invirtiendo miles de millones en carreteras, ferrocarriles, puertos, energías renovables y manufacturas.
La pobreza se ha reducido casi a la mitad, según la agencia estadística del país, pero los alborotadores exigían más dinero para sanidad y educación, al grito de "Los estadios están aquí, pero ¿dónde están los hospitales?".
Sobre el terreno de juego, Marruecos confía en poder aspirar a su primera Copa Mundial africana, aunque el domingo continuó con su mala racha en la Copa de Naciones, donde su único triunfo se produjo hace 50 años.
En la Copa Mundial de Qatar 2022, los marroquíes sorprendieron con una emocionante clasificación para semifinales, convirtiéndose en la primera nación africana en llegar tan lejos, y esperan tener un impacto similar en la fase final de este año en Norteamérica. Está en el Grupo C, con Brasil, Escocia y Haití.
(Redacción de Mark Gleeson en Rabat; edición de Ken Ferris; edición en español de María Bayarri Cárdenas)
