05 de diciembre, 2020 | 00.05

“Si se tiene que romper el viejo modelo de rugby, que se rompa y nazca uno nuevo”: el pedido de uno de los clubes más populares

Villa Libertador Rugby salió al cruce de las expresiones racistas y xenófobas del capitán de Los Pumas. Es un club con una fuerte impronta social en uno de los barrios más populosos de la ciudad de Córdoba. 

El racismo, la discriminación, la prepotencia de clase es un problema social a nivel mundial, no sólo de Argentina. Acá lo vemos con personas que pertenecen a una clase social y que juegan al rugby, pero también podrían jugar al golf o al fútbol. La ovalada no se mancha, diría el Diego; pero hay que aclarar algo, no se trata de un deporte, se trata de ideología”; dispara sin eufemismos Javier “Javo” Castellano, presidente de la Fundación Pueblo Rugby, que en 2008 puso en marcha Villa Libertador Rugby, un proyecto educativo, recreativo, deportivo, de inclusión social y que pudiera, además, ofrecer un plato de comida a los niños de esta barriada popular del sur de la ciudad de Córdoba.

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Villa El Libertador es una ciudad dentro de la gran Capital. Un gran barrio de 130 mil habitantes, con su propia idiosincracia, su propia vida, su propio centro comercial y necesidades básicas insatisfechas como la falta de agua corriente, falta de cloacas y hasta falta de transporte urbano de pasajeros.

Villa Libertador Rugby es un club nacido hace doce años de la mano de Leonardo Bigi, un ex jugador y entrenador de Club Universitario -la U- que llegó al sur capitalino con su Fundación Pueblo Rugby para hacer realidad los valores del rugby, que representan muy bien los All Blacks y desmerecen algunos integrantes de Los Pumas. Unos años después de iniciada esta aventura llamada Villa Libertador Rugby, Bigi había adelantado sobre su destino: “Por ahí era utópico pensar en llevarlo a un sector vulnerable, pero el juego en sí es inclusivo. Pueden jugar todas las fisonomías, el que es lento, el que es rápido, el que es más gordito, el más bajito o el más alto. Es una máxima del rugby incluir. Hay pibes que por ahí no tiene en su momento la suficiente respuesta para integrar una categoría oficial de fútbol”.

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Este club de rugby no tiene sede y se entrena en las canchas de la Universidad Católica de Córdoba, que tiene su campus cerca del barrio Villa El Libertador. Antes de la pandemia, en las divisiones infantiles que van desde los 5 a los 12 años, entrenaban unos 150 chicos, pero ahora deben quedar activos y en contacto semanal con el club, unos 60 o 70. Antes de la pandemia, también, las tardes de entrenamiento, terminaban en una cena de un plato de comida caliente y nutritiva, quizá la única comida del día que tenían esos pequeños rugbiers.

“Javo” Castellano le cuenta a El Destape que “como una fracción de la sociedad que participa como formadora de valores a los niños y adolescentes, yo les debo transmitir a los chicos que hay que convivir, no imponer; hay que respetar al otro, al distinto; no tener un pensamiento único, y lo más importante, debo hacerme cargo. El proceso es largo, lo bueno es que las autoridadades de la Unión Argentina de Rugby (UAR) tuvieron en cuenta que había un problema y lo detectaron, se trabaja como se puede en esta tarea de deconstrucción. Estamos ante un problema cultural; es como sucede con la pobreza estructural, no se va a solucionar en un año, ni en cinco; son problemas de generaciones enteras, de espacios y pensamientos, de apropiaciones culturales que no van a cambiar en un año. La pobreza intelectual que representan estos tuits vergonzantes del capitán y algunos integrantes de Los Pumas, la falta de empatía, implica un trabajo profundo que llevará años cambiarlos. En la Unión Cordobesa de Rugby (UCR) hay un pequeño motor de cambio”.

El cisma producido luego del papelón de no haber homenajeado a Diego Maradona, que quedó expuesto frente al sentido tributo de los All Blacks, descubrió actitudes racistas, xenófobas y discriminatorias de algunos de los integrantes de Los Pumas, como su capitán Pablo Matera, y los jugadores Guido Petti y Santiago Socino: "Si el rugby y sus estructuras arcaicas deben romperse, que se rompan y se vuelva a edificar con los verdaderos valores de solidaridad, de respeto, de empatía y de ponerse en el lugar del otro siempre. Tenemos una clase media aspiracional, desclasada, que teme caer en la clase baja y nunca llegará a ser clase alta que se aferra al rugby como un símbolo de ascenso social. Esos padres expresan su necesidad de ascenso social que no llegará, y nada tiene que ver con lo que piensa un nene de siete años. En Córdoba, según el INDEC hay 550 mil hombres y mujeres que siguen trabajando pese a la pandemia, pero el 83% de ellos gana salarios inferiores a los $ 40 mil, inferiores a la línea de pobreza. ¿De qué ascenso social me habla esa clase media desclasada? Son adultos que van formando con esa ideología a esos chicos y después vemos que ocurre cuando son más grandes”, advierte “Javo” Castellano, presidente de la Fundación Pueblo Rugby.

El rugby es más que Los Pumas

Santiago Rodríguez, coordinador de las Divisiones Infantiles de Villa Libertador Rugby, coincide con Javier Castellano: “Yo de Los Pumas no tengo mucho que decir, el rugby es mucho más que Los Pumas y lo que diga su capitán desde su posición de clase. El rugby es inclusión, te lo digo porque lo veo a diario, nosotros con el club trabajamos la inclusión todos los días, trabajamos deporte, pero también solidaridad, Educación Sexual Integral, porque en las divisiones infantiles el rugby es mixto hasta los 13 años y allí conviven nenas y nenes. El rugby es poder convivir en equidad, en equipo, acá no hay mejores y peores, acá hay un equipo, uno solo sin los otros 14 no llega a ningua parte, es un trabajo colectivo, que excede a lo que diga Pablo Matera”.

Rodríguez aplaudió la decisión (luego revertida por la misma institución) de la dirigencia de la UAR de sancionar a Matera, Petti y Socino por sus expresiones de odio: “El trabajo de integración, inclusión y reinserción social del rugby nada tiene que ver con las actitudes que tengan algunos referentes de nuestro Seleccionado. Nosotros, los que amamos el rugby, los que provenimos de los sectores populares estamos mucho más cerca del pensamiento de Diego Maradona y nos sentimos mucho más cerca de Fernando Báez Sosa, a quien mataron “por negro”, que de sus asesinos, que entre otras cosas de sus vidas, jugaban al rugby. Fernando podríamos haber sido algunos de nosotros; no alcanza con que la UAR dicte cursos de nuevas masculinidades, que están buenos, si esos cursos y esas decontrucciones no llegan a la Selección Mayor o al capitán Pablo Matera. Por eso, esta sanción ejemplificadora, es un primer paso simbólico para comenzar un proceso de gestión de crisis que nos lleve, efectivamente a una nueva cultura del rugby".

Maradona, el disparador

“Como rugbier yo destaco la actitud generosa de los All Blacks que reconocieron a nuestro Diego como persona, líder social y deportista respetado a nivel mundial por las clases populares. Quizá el homenaje que esperábamos de Los Pumas, de la UAR, fue tibio, no estuvo a la altura de las circunstancias, pero sus actitudes no representan el pensamiento del rugby. No podemos estigmatizar un deporte por las actitudes clasistas de algunas personas que lo practican. Yo estoy orgulloso de los All Blacks que cada vez que vienen a nuestro país visitan la sede de la ex ESMA, o juegan un partido con los amigos de Villa 31 Rugby, o participan del proyecto de reinmersión social en las cárceles a través del proyecto de Los Espartanos. El rugby es mucho más que la ideología de clase de un sector de la sociedad que piensa así y que juega al rugby, pero podría jugar al fútbol, y que de hecho convirtió a los clubes de fútbol en empresas, manchando la pelota con sus negociados. Hay un hilo conductor en esas actitudes, que no tiene que ver con una guinda o una pelota de fútbol, tiene que ver con una ideología hegemónica”, destaca Santiago Rodríguez.

Sobre los tuits discriminatorios de algunos integrantes de Los Pumas, el coordinador de las infantiles de Villa Libertador Rugby es tajante: “Diego una vez más marcando la cancha. Esos tuits estuvieron hace siete, ocho años y los normalizamos como sociedad. Tuvo que venir Maradona, el enorme gesto de los All Blacks, el papelón del no homenaje de Los Pumas para que se visibilizaran estos tuits discriminatorios de quienes deberían ser los guías, el ejemplo moral de nuestros chicos”.

Rodriguez afirma que “si el respeto hacia el otro no lo generás en tu casa, tus hijos no lo aprenden más. Los hijos son el reflejo de sus padres, jueguen al rugby o al voley. ¿Por qué los All Blacks son ejemplo mundial?, porque lo mamaron en sus hogares y lo cimentaron en el rugby. En Nueva Zelanda el rugby es un deporte popular, de las clases bajas, medias y altas. Con jugadores de los pueblos originarios, con jugadores que vienen de la clase trabajadora. En Villa Libertador Rugby seguimos su ejemplo, la guinda se pasa para atrás, pero vamos siempre para adelante, construyendo un país con justicia social. Porque la guinda, no se mancha”.