La transformación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez entró en una de sus etapas más importantes. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires está terminando las primeras pruebas del asfalto que utilizará el renovado circuito, que recibirá al MotoGP entre el 9 y el 11 de abril de 2027 y que, al mismo tiempo, está siendo preparado con la intención de volver a albergar algún día a la Fórmula 1.
Las pruebas se realizan sobre unos 120 metros del sobreancho de la curva 3, específicamente en el sector de escapatoria o “run off”. El objetivo no es solamente comprobar el material.
También se utiliza el tramo para ajustar el funcionamiento de las máquinas, calibrar los equipos y coordinar el trabajo de los operadores antes de comenzar las etapas definitivas de pavimentación.
La prueba utiliza una mezcla denominada AM3-AC19, homologada para la primera capa del circuito y aplicada con un espesor de ocho centímetros.
Para realizar el trabajo se utilizaron simultáneamente tres equipos de transferencia de asfalto, tres terminadoras y seis rodillos encargados de la compactación.
La supervisión internacional
Una de las claves del proyecto es la participación de Tilke Engineers & Architects, compañía fundada por el ingeniero alemán Hermann Tilke y responsable del diseño o modernización de numerosos circuitos internacionales.
La empresa envió un especialista a Buenos Aires para supervisar las tareas y asesorar al personal de AUSA, encargada de ejecutar las obras.
La renovación integral ya supera el 60% de avance. Además de la pista, se trabaja sobre boxes, garajes, accesos, perímetro y sectores destinados al público.
Una pista pensada también para la Fórmula 1
El trazado ya presenta su configuración definitiva e incorpora una nueva horquilla construida en el espacio donde anteriormente estaban una tribuna y el kartódromo.
Ese sector forma parte de las modificaciones proyectadas para que el circuito pueda cumplir, a futuro, con las exigencias necesarias para recibir a la Fórmula 1.
Para MotoGP, la pista tendrá aproximadamente 4,3 kilómetros y 14 curvas.
La configuración proyectada para la F1, en cambio, alcanzará los 4,87 kilómetros y 15 curvas, con una recta donde los monoplazas podrían superar los 340 km/h.
También avanza un nuevo túnel a la altura de la curva 1, que permitirá conectar la avenida Roca con el paddock sin interferir con la actividad sobre la pista.
Nuevas tribunas y accesos
La transformación no termina en el circuito.
Está prevista la construcción de cinco nuevas tribunas, con estructuras que alcanzarán hasta 95 metros de largo, además de la restauración de las existentes.
También habrá dos accesos adicionales: uno desde la avenida 27 de Febrero y otro sobre avenida Roca al 5900.
El proyecto completo contempla que el predio pueda recibir hasta 150.000 espectadores por día durante grandes eventos internacionales.
El primer gran examen llegará en abril de 2027, cuando el MotoGP vuelva al Gálvez después de 28 años.
El objetivo siguiente es todavía más ambicioso.
Buenos Aires quiere recuperar la F1, que disputó por última vez el Gran Premio de Argentina en este escenario en 1998. La remodelación dejará una pista técnicamente preparada para avanzar hacia ese objetivo, aunque todavía serán necesarias la homologación correspondiente y, principalmente, un acuerdo comercial con la Fórmula 1 para que el regreso se convierta finalmente en realidad.
