Sebastián Presta, eterno "perdedor querible" del teatro y la televisión argentina, vuelve a los escenarios con Mi amiga y yo, una comedia junto a Florencia Torrente en la que aborda uno de los temas más candentes de los vínculos: enamorarse de un amigo. “Me he enamorado de amigas sabiendo que no tenía ninguna chance y nunca dije nada. La jugaba de amigo esperando el milagro”, contó Presta en una entrevista con El Destape, trazando un paralelo entre su nueva obra y sus historias de amores no correspondidos.
¿Cómo surge la idea de Mi amiga y yo?
- Arrancó con Claudia Morales, nuestra autora, que había hecho una obra sobre Santiago, un hombre de 50 años que se hace cargo del hijo de su amiga. No eran ni novios ni nada. Y me encantó. En la obra hay partes de stand up, música y un poquito de baile, y quedó una comedia hermosa.
Hay algo en mis obras que siempre tiene que ver con la paternidad y si bien no soy padre, es algo que me pega bastante.
¿Te gustaría ser papá?
- Creo que sí y no me animo. Yo veo a todos mis amigos con hijos muy felices, pero corriendo de acá para allá. Y por el momento me cuesta hacerme cargo de mí mismo como para encargarme de una criatura, o quizás es que soy un vago y no quiero resignarme a no dormir la siesta. Igual, disfruto mucho de los sobrinos y los hijastros. Por lo general, mis parejas tienen hijos y yo soy como un abuelo.
El personaje de tu nueva obra es un perdedor querible. En tus anteriores trabajos, Mi madre, mi novia y yo y Entre ella y yo también se cumplía esta particularidad. ¿Te sentís representado en esos roles?
- Sí, vengo robando hace rato con los perdedores. Me siento identificado con el perdedor y mucha gente también se siente en ese lugar. Garpa, me sirve bastante y me siento cómodo haciéndolo, pero creo que ya va siendo hora de alejarme un poquito de ese personaje.
¿Quiénes son tus referentes en el humor?
- Yo me crié viendo El Chavo del 8, Benny Hill, Calabromas, Los Uruguayos (Hiperhumor), Olmedo y Porcel. No sé si llamarlos referentes, pero los disfruté muchísimo. De hecho, los sigo disfrutando.
¿En qué estilo de humor te definís?
- No soy tan payasesco… ¿Qué clase de humor me define? El humor cosificador. No, mentira (se ríe). Aunque en el 2014 y el 2015 nos zarpamos bastante con La Abuela Cocainómana y otros videos.
¿Hoy podés volver a ver esos sketches de Duro de Domar?
- Me cuesta verme, pero la verdad es que cuando lo hago me divierto bastante. Algunos quedaron medio pavotes, otros medio zarpados, pero los sigo viendo. De hecho, la gente me sigue recordando los videos de Prestico, que fueron los que más se viralizaron.
En su mejor momento Duro de Domar marcaba agenda en los medios de Argentina…
- Era uno de los programas más vistos de la televisión de aire y no fuimos conscientes de lo que hicimos. Lo mío eran 5 minutitos para Duro de Domar y los chicos en ese momento agarraban los sketches y empezaban a pasarlos por WhatsApp o YouTube. Me sorprendió. No fuimos conscientes de lo que hacíamos en Prestico y fue una época en la que en la tele había dinero: se pagaban las locaciones, los actores y los extras. Era un equipo muy grande y las producciones eran súper profesionales.
Al día de hoy sigo recibiendo mensajes de argentinos y de personas de otras partes del mundo por Prestico.
¿Te gustaría revivir el formato?
- Me lo piden mucho. Mis productores de teatro me piden que vuelva a los videos y la verdad es que estoy cansado, ya hice tantos videos y no se me ocurre más nada. Me cuesta bastante. Incluso me cansa tener que grabar promociones para mi obra de teatro.
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Hoy todo pasa por las redes sociales…
- Sí, y soy bastante vago. No subo nada, pero estoy atento a Instagram, estoy todo el día con el telefonito. Pero generar contenido no es lo mío aunque sé que es muy necesario. A veces no sé cómo hacen mis compañeros.
¿Siempre tuviste claro que querías hacer carrera en el humor?
- No lo sé. Nunca fui un chico gracioso, tampoco me considero un tipo gracioso. Lo que sí me pasó es que disfrutaba ver novelas con mi madre y quizás ahí surgió el tema de ser actor. Pero, ¿dedicarme al humor? Eso fue una sorpresa.
Descubrí el humor en teatro con Los Macocos y me gustaba tanto lo que hacían que me puse a estudiar con Martín Salazar y eso me fue llevando hasta acá. Pero no podría decir que ser gracioso es algo natural en mí. Por lo general, me conocen y terminan diciendo “bastante amargo es Presta”. Lo oigo, me pasa.
¿Hay nuevos proyectos más allá de Mi amiga y yo?
- Por ahora no estoy armando nada, pero debería ponerme a trabajar. Tengo ganas de hacer un unipersonal, ver si me animo.
¿Enfocado en tu vida?
- Sí, podría ser un stand-up, por ejemplo. Hay una parte de la obra donde hago stand-up y le agarré el gusto.
