Explotación animal en el MALBA: debieron modificar una obra de arte por las quejas recibidas en las redes

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Fundación Costantini, más conocido simplemente como MALBA tuvo que modificar una de sus obras por el constante reclamo de los seguidores en las redes.

13 de mayo, 2022 | 16.51

El MALBA  fue objetivo de fuertes críticas por presentar una obra de arte que utilizó arañas dentro de la misma. Los seguidores indignados intimaron al museo a que intervenga una obra de arte por estar incurriendo al maltrato animal. Desde la cuenta de Instagram oficial del MALBA informaron cuáles fueron las medidas tomadas para tranquilidad del público.

Se trata de la obra de arte llamada “Sí, quería", creada en el 2021 por Joaquín Sánchez. La misma forma parte de la exposición "Aó. Episodios textiles de las artes visuales en el Paraguay". El MALBA la presentó de la siguiente manera: "El tejido tradicional es un elemento identitario del Paraguay. Comunidades enteras construyen alrededor del tejido su sustento simbólico y económico. En su obra, Joaquín Sánchez recupera y reinterpreta este mundo fundado en un trabajo artesanal mediante un corazón hecho de ñandutí, símbolo importante de Paraguay, sobre un vestido de novia encerrado en una caja de vidrio. Alrededor, unas arañas tejen su tela, invocando la palabra guaraní que da nombre a este tipo de encaje. En esa imposición del corazón hay una puntualización: el lugar que ocupa el matrimonio en la asignación social que se les da a las mujeres y la vida entregada a la tarea de bordar y ser sostén familiar".



Para detallar aún más la obra de este artista, en la cuenta de Instagram oficial del museo agregaron la palabra de la curadora de la exposición, Lía Colombino: “Este corazón anatómico de encaje que Joaquín Sánchez pone sobre el vestido refiere a la historia del textil y de las mujeres en el Paraguay. Ñandutí quiere decir tela de araña y es por eso que están estas laboriosas arañas aquí. Pero el tejido también tiene que ver con otra cuestión: implica un espacio propio de pensamiento, un espacio donde a las mujeres no se las molesta, donde pueden tener cierta autonomía. Una autonomía que a su vez es económica: el ñandutí es un encaje que ayuda a la emancipación económica de las mujeres”.

Lo más curioso es que el museo agradeció a la Reserva Ecológica Costanera Sur: "Por facilitarnos el acceso a su predio, de donde provienen las arañas que forman parte de esta bioinstalación. Durante todo el proceso y semanalmente, están al cuidado de un biólogo que controla su alimentación y hábitat". Esto fue lo que más enojó a los seguidores quienes manifestaron que era una vergüenza que desde la reserva permitan el uso de las arañas para esto, teniendo en cuenta que para que cumplieran con ese fin dento de la obra de arte fueron apartadas de su hábitat natural.

El reclamo de los seguidores.

La decisión del MALBA con respecto a las arañas

El museo emitió un comunicado para informarle a los seguidores cuáles fueron las medidas tomadas desde que surgió esta polémica alrededor de la presencia de las arañas dentro de la obra de arte de Joaquín Sánchez. El mismo se publicó a través del feed de la cuenta oficial de Instagram del museo. El escrito expresaba: "Ante los comentarios surgidos por la instalación “Sí, quería” del artista Joaquín Sánchez que forma parte de la exposición “Aó. Episodios textiles de las artes visuales en el Paraguay”, el museo decidió retirar las arañas que integran la instalación y reintegrarlas a su hábitat natural".

Pero eso no es todo, a modo de justificar el trato que se le dio a los insectos, el MALBA agregó: "Sin embargo, es importante aclarar los siguientes puntos: 1- Todo el proceso de la obra contó con el asesoramiento permanente de un biólogo especialista. Se eligió una especie singular de araña: la Trichonephila clavipes (Linnaeus, 1767) justamente porque, debido a su gran abundancia en temporada reproductiva, su inclusión en la muestra no representaba un impacto para el medio ambiente. 2- Las arañas fueron cuidadosamente hidratadas y alimentadas a diario, con su alimento natural (moscas domésticas). 3- El tamaño de la instalación y las estructuras colocadas en su interior fueron diseñadas especialmente para que las arañas pudieran confeccionar sus telas adecuadamente."

Para finalizar, en el comunicado se manifestó: "A lo largo de la historia del arte, son muchos los artistas que han trabajado con especies vivas para reflexionar sobre la convivencia con la naturaleza. De hecho, las investigaciones pioneras en bioarte funcionaron precisamente como estrategias de visibilización de la necesidad de preservar la vida en el planeta. En la actualidad, parte de la sociedad discute estas producciones. El rol del museo es fomentar la reflexión y el debate crítico, además de hacerse eco de estos cambios de mirada que complejizan prácticas históricas".
 

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