Brendan Fraser, ganador del Oscar por su actuación en La Ballena e ícono del cine de los '90 por filmes como La Momia, Blast from Past y George de la selva, vuelve a la pantalla grande este jueves 8 de enero con Familia en renta, un profundo drama que lo lleva hasta Japón para contar la historia de un actor que es contratado por una agencia para interpretar roles sustitutos en las vidas de las personas.
Familia en renta sigue a Phillip, un actor estadounidense residiendo en Tokio. En la historia, el protagonista es contratado por una agencia de “familias de alquiler”, un negocio muy difundido en el país que se centra en la contratación de actores para interpretar roles sustitutos en las vidas de los clientes. Íntegramente rodado en Japón, la nueva película embarcó a Fraser en un viaje cultural transformador. Para dar vida a Phillip de la forma más auténtica posible, el actor se sumergió por completo en la cultura nipona, absorbiéndola con pasión y dedicación para lograr una comprensión profunda y cabal del lugar, sus prácticas y su gente.
Tras conectar profundamente con la visión de Hikari, directora de la película, Fraser aceptó protagonizar Familia en renta, consciente de que el papel que interpretaría requería familiarizarse con una cultura poco conocida por él. La inmersión cultural comenzó, entonces, por un elemento central: el idioma. Si bien el personaje protagónico no habla japonés con fluidez, vivió en Tokio lo suficiente como para dominar el idioma con comodidad. Fraser empezó a estudiar con un tutor y traductor meses antes del rodaje, y durante la filmación continuó su preparación de la mano del coach de diálogo Eriko Yamaguchi.
El viaje de Brendan Fraser para insertarse en la cultura japonesa
Semanas antes de empezar el rodaje, Brendan Fraser se instaló en Tokio con el objetivo de mezclarse entre los locales y recorrer la ciudad lo más posible. Deambuló por las calles, comió en restaurantes y conversó en japonés con desconocidos. Además, dedicó gran parte del tiempo a observar lo que sucedía a su alrededor, deleitándose con la practicidad y la comodidad de la cultura japonesa. Entre otros aspectos, quedó impresionado con la independencia que tienen los niños en edad escolar. En Japón, se trasladan a la escuela solos, muchos de ellos en subte, sin supervisión adulta.
“Hay una comprensión inherente de que educar a los niños es responsabilidad de todos. Esa comprensión automática de brindarles cuidado es algo que realmente me conmovió de Japón. Adoro Tokio. Sus costumbres culturales y educadas, su practicidad y conveniencia, y su fuerte sentido de familia y comunidad. Hay algo especial en descubrir lo que haces y hacerlo bien”, sostuvo Brendan Fraser.
Brendan Fraser tuvo, a su vez, la oportunidad de trabajar con uno de los símbolos máximos de la cultura japonesa en materia actoral: la leyenda del cine Akira Emoto. En la historia, Emoto da vida a un famoso actor japonés que está empezando a perder la memoria. Su hija contrata a Phillip para que se haga pasar por un periodista que está escribiendo una historia sobre el veterano estrella, dándole a su padre un compañero con quien pasar sus días.
