Durante décadas, Rosemary Harris construyó una de las carreras más respetadas de la actuación británica y estadounidense. Sin embargo, para millones de espectadores de todo el mundo, su rostro quedó asociado a un personaje inesperado: la Tía May, la entrañable figura materna de Peter Parker en la trilogía de películas de Spider-Man, dirigida por Sam Raimi. Un repaso por la carrera de la actriz que el próximo 19 de septiembre cumplirá 99 años.
Nacida el 19 de septiembre de 1927 en Ashby-de-la-Zouch, Leicestershire, Inglaterra, Harris creció durante parte de su infancia en la India. Su vocación artística la llevó a estudiar en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres, una de las instituciones teatrales más prestigiosas del Reino Unido. Allí comenzó a formarse en una tradición interpretativa marcada por los clásicos y por el rigor del escenario.
Su debut profesional se produjo a fines de la década de 1940 y rápidamente comenzó a alternar trabajos en Inglaterra y Estados Unidos. En 1952 llegó a Broadway y, poco después, se consolidó también en el teatro londinense. Su trayectoria quedó especialmente ligada a grandes nombres de la escena británica, entre ellos Laurence Olivier, con quien trabajó en distintas producciones. En 1964 interpretó a Ofelia frente a Peter O'Toole en Hamlet, en la producción de Olivier que inauguró el National Theatre en el Old Vic.
Pero uno de los grandes puntos de inflexión de su carrera llegó con The Lion in Winter. Harris interpretó a Leonor de Aquitania en Broadway y ganó el premio Tony a la mejor actriz en una obra por su actuación. El reconocimiento confirmó su lugar entre las grandes intérpretes teatrales de su generación. Con el paso de los años recibió nueve nominaciones al Tony y ganó cuatro premios Drama Desk. Su talento también encontró un lugar importante en la televisión. En 1976 protagonizó Notorious Woman, interpretando a la escritora francesa George Sand, actuación por la que obtuvo el Emmy a la mejor actriz protagonista en una miniserie o película. Dos años después fue Berta Palitz Weiss en Holocaust, papel que le permitió ganar el Globo de Oro a la mejor actriz de televisión en drama.
En cine, Harris desarrolló una carrera más selectiva, pero igualmente prestigiosa. Participó en películas como The Boys from Brazil, The Ploughman's Lunch, Sunshine y The Gift. En 1994 interpretó a Rose Robinson Haigh-Wood, la madre de Vivienne Haigh-Wood, en Tom & Viv, actuación que le valió una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto.
MÁS INFO
El personaje que cambió su carrera para siempre
Y entonces llegó Spider-Man. En 2002, cuando ya era una actriz consagrada, Harris asumió el papel de May Parker, la tía de Peter Parker interpretado por Tobey Maguire. La película de Sam Raimi fue un fenómeno mundial y Harris regresó para Spider-Man 2 (2004) y Spider-Man 3 (2007). La trilogía hizo que su rostro se volviera reconocible para una generación que quizá nunca había tenido contacto con su extraordinaria trayectoria teatral.
La elección resultó especialmente significativa porque Harris aportó al personaje algo más que ternura: una combinación de fragilidad, dignidad y fortaleza que convirtió a la Tía May en una presencia emocional fundamental dentro de la saga. El personaje estaba lejos de ser simplemente la anciana protectora de Peter; en la interpretación de Harris aparecía como una mujer marcada por las pérdidas, pero capaz de sostener a su sobrino incluso en los momentos más difíciles.
Lejos de retirarse después del éxito cinematográfico, Harris continuó trabajando en teatro y televisión. Sus últimos años de actividad profesional fueron intensos: en 2018 regresó a Broadway para interpretar a Mrs. Higgins en una nueva puesta de My Fair Lady. También participó posteriormente en producciones televisivas como The Undoing, con Nicole Kidman y Hugh Grant, y Search Party.
Su vida familiar también estuvo vinculada al mundo de la actuación. Harris estuvo casada con el productor teatral Ellis Rabb y posteriormente con el escritor John Ehle, con quien tuvo a su hija Jennifer Ehle, actriz reconocida por sus trabajos en cine, televisión y teatro. Madre e hija incluso compartieron proyectos interpretando diferentes edades de un mismo personaje. En 2017, Harris recibió el Tony honorífico por su trayectoria teatral, un reconocimiento que sintetizó una carrera extraordinaria. Para entonces, su nombre ya representaba dos mundos aparentemente muy diferentes: el teatro clásico de Shakespeare, Olivier y Broadway, y el cine popular de superhéroes.
