Con este tema del relanzamiento de DC me di cuenta de algo que está sucediendo por estos días. Me refiero a lo que para mí es la gota que rebalsa el vaso, la última secuela del pensamiento anticomic que puebla las mentes de los principales actores del medio historietístico de nuestro tiempo. Superman tiene un traje nuevo, el cual no cuenta con los “calzoncillos” rojos. Es todo azul, con una especie de cinturón muy moderno y pseudo kriptoniano que, este sí, mantiene el color escarlata para que los fans no nos quejemos tanto. Ahora bien, esto quizá parezca una nimiedad, poca cosa. Pero no lo es. Justamente es lo opuesto: la claudicación de un medio artístico que nunca termina de respetarse a sí mismo en pos de otro, el cinematográfico.
A ver: cuando en Hollywood se deciden por “adaptar” una obra que provenga del campo de la historieta, y que específicamente se centre en el género de los superhéroes, comienzan a surgir dudas y problemas en cuanto al “realismo” que se adoptará para acercarse a este mundo. Se empieza por simplificar los trajes, destripándolos de todo el color y la vida del medio del cual provienen y se los hace chatos, por lo general oscuros, de pies a cabeza, o simplemente se los abandona para optar por un look de motociclista renegado. En cámara, una persona vestida como un superhéroe da cursi, tonto, para chicos, por lo que o se cambian los trajes, o se pierde una porción considerable de público adulto. Y quizás esté bien ese pensamiento, es discutible.
Pero es un pensamiento que surge y se desarrolla en el mundo cinematográfico, y sólo en él. No tiene nada que ver con cómo los que leemos historieta pensamos y percibimos a Superman en el medio en el que nació. ¿A alguien le importa que use calzoncillos por sobre el pantalón? ¿Alguien se quejó alguna vez de este traje que es tan maravilloso con sus colores primarios, su brillantez y su simplicidad tan poderosa?
Todos sabemos que el personaje está bastante desgastado, que ya no se cuentan tantas buenas historias con él, pero eso es problema más de los guionistas que le tocan que del personaje mismo. Lean lo que hizo Alan Moore, o Grant Morrison, o Straczynski, y díganme si no se emocionan. Lo importante, lo que deja huella, es el trasfondo: los valores que un personaje como Clark Kent se niega a perder. La familia, el honor, el respeto por la ley, el sacrificio, la solidaridad, el heroísmo ciego y, en otro orden de cosas, la mitología, el carácter de dios solar, lo inconmensurable de su poder, la magnitud de su potencial. En pocas ocasiones me he emocionado con el personaje, pero hubo cuatro o cinco veces en que sentí agradecimiento de que un personaje como él existiera en este mundo, esa especie de idealización del ser humano en algo más, en una fuerza indestructible que lucha incansablemente contra lo que está mal: tan sencillo como eso. Y esas pocas veces en las que lo sentí, son muchas más de las que experimenté lo mismo con miles de otros personajes.
Resumiendo: ¿tan entregados estamos que si en Hollywood idean un traje sin calzoncillos, el nuevo Superman de los comics tenga que lucir igual? ¿Tan entregados estamos que un comic como “V for Vendetta” tenga que incluir un título que diga “Now a major motion picture!”? ¿Tan entregados estamos que hay que sufrir en la página de DC un enorme cartel anunciando la película (que por otra parte es horrible) de Green Lantern antes de ver absolutamente nada relacionado con la historieta?
Es una pena, pero el medio artístico llamado comic-book tiene esa falencia eterna: no tiene respeto por sí mismo. No se valora, cree y seguirá creyéndose a sí mismo un “género” menor, un pasatiempo, un hermano bobo del cine que sirve solamente a modo de storyboard futuro.
El día que los directivos de estas mega corporaciones comprendan que, más allá de lo que pueda creer el gran público que sale de una mega sala de proyección, está primero lo que siente y necesita un fan que lee sus personajes desde hace décadas, quizás las cosas cambien. Quizás no sirva, y genere una contra reacción que nos haga terminar de hundir a todos con el barco, la banda y el ingeniero. Pero al menos será un hundimiento digno, y sin tener que perder la honra dejando al querido Clark sin calzoncillos.


