El 1° de febrero no solo marca el inicio de un nuevo mes, sino que, para muchos seguidores de tradiciones esotéricas y populares, es una jornada propicia para realizar rituales de limpieza energética y atraer abundancia. Entre estos se encuentra el ritual de la sal, una práctica que se repite cada mes o en fechas especiales como este primer día del calendario.
La sal, además de su uso cotidiano en la cocina, fue valorada desde la antigüedad como un elemento con connotaciones simbólicas profundas. Su capacidad de purificar, conservar y proteger alimentos se traduce, en el imaginario popular y en diversas tradiciones espirituales, en la creencia de que puede canalizar energías positivas y “limpiar” espacios de vibraciones negativas. Esto se observa en rituales que utilizan agua y sal para dispersar la mala energía y atraer prosperidad o bienestar.
Por qué el ritual se la sal se hace el 1° de febrero
En el contexto de estos rituales, el primer día del mes, y particularmente el primer domingo del mes, se elige por considerarse un momento simbólico de renovación y apertura de ciclos. Según expertos en esoterismo popular, realizar el ritual de sal en esta fecha ayuda a preparar el terreno, energéticamente hablando, para lo que vendrá en las semanas siguientes.
El procedimiento es sencillo, se suele llenar un vaso de vidrio con agua y sal (en proporción que cada practicante considere adecuada), y se coloca en un lugar especial del hogar o de la habitación. La sal, en combinación con el agua, actúa como un “absorbente” simbólico de las malas vibras o cargas emocionales, de acuerdo con estas creencias.
Aunque no existe evidencia científica que respalde la eficacia energética de este tipo de rituales, su popularidad entre quienes buscan conectar con prácticas espirituales o de autocuidado continúa creciendo, especialmente en fechas cargadas de simbolismo como el 1° de febrero.
