El impresionante fenómeno da las rocas zombie que se mueven en el Valle de la Muerte

El increíble efecto recién tuvo explicación hace pocos años.

04 de agosto, 2020 | 19.49

A pesar de no tener vida propia las rocas del Valle de la Muerte, en California, son conocidas como zombies, ya que se desplazan de un lugar a otro por un increíble fenómeno.

Si bien fue a principios de los años 40 que se descubrieron las rocas que dejan tras de sí un rastro de movimiento, como si se arrastraran, recién fue hace pocos años que se pudo determinar el motivo de este suceso. Fue en 2013, cuando un grupo de científicos realizó un importante estudio que dio con el por qué de la extraña situación.

Los especialistas decidieron supervisar las rocas de forma remota con la instalación de una estación meteorológica de alta resolución y la colocación de unidades GPS activadas por el movimiento.

Ralph Lorenz, uno de los autores del descubrimiento e integrante de la Scripps Institution of Oceanography en la University de California, detalló cómo fue la investigación que comenzó en 2011 y logró el hallazgo a fines de 2013.

En ese momento, los investigadores llegaron al Valle y descubrieron que la playa había sido cubierta por un estanque de agua de unos siete centímetros de profundidad. A poco de arribar vieron las rocas moverse y entendieron el "truco".

"Pensábamos que tendríamos que esperar entre cinco y diez años sin que nada se moviera, pero sólo habían pasado dos años de proyecto y estuvimos en el momento adecuado para ver qué sucedía en persona", señaló Richard Norris, otro de los científicos.

La investigación determinó que se deben encadenar una serie de fenómenos particulares para lograr el movimiento: Primero, el lago se debe llenar de agua, pero hasta una altura que permita la formación de hielo flotante durante las noches invernales sin bloquear las rocas; luego el sol debe derretir esa capa, generando grandes paneles flotantes que el viento impulsa para mover las rocas.

"El 21 de diciembre de 2013, tuvo ligar la ruptura de hielo alrededor del mediodía, oímos estallidos y crujidos procedentes de toda la superficie del estanque helado y pensamos: ¡es esto!", recordó Norris. Las rocas se movieron a distancias de entre pocos centímetros y 60 metros.

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