Hace algunos días desde la Jefatura de Gabinete celebraron que la ANSES ya entregó 706.350 créditos, el 92% de los cuales se tramitaron por Internet y que casi medio millón fueron para beneficiarios de AUH. Además, agregaron que hay más de 270.000 turnos entregados para jubiladosen los próximos días ¿Realmente es una noticia para celebrar? ¿Qué implica esto?

En primer lugar que más de 700.000 mil créditos hayan ido para beneficiarios de la AUH implica que el 70 por ciento de los créditos fueron solicitados por quienes se encuentran en el escalafón socioeconómico más bajo. Hablamos de familias que reciben $2652 mensuales por hijo; mientras que quienes tiene hijo con discapacidad $8642.

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Son este grupo de personas las que pueden pedir hasta 12.000 pesos por niño con un costo financiero total entre 48 y 54 por ciento ¿Imaginamos para que lo solicitan? En un contexto inflacionario y recesivo con aumento del desempleo, el consumo es para bienes básicos y fundamentales. En este sentido desde la Junta Interna de ATE-Anses indicaron que los préstamos otorgados se destinan, mayormente, para pagar alquileres, tarifas o medicamentos. “Endeudarse para pagar servicios o comprar remedios, esa es la salida que da este gobierno”, señalaron.

Como son créditos a dos años de plazo o más, varios de los beneficiarios no terminaron de cancelar lo que le solicitaron al organismo en 2017. Para las primarias de agosto, el stock mensual de préstamos entregados pasó de 100.000 a 800.000 y el monto de $3 millones a $14 millones.

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El objetivo del Gobierno es, en esta oportunidad, entregar alrededor de $124.000 entre créditos otorgados a beneficiarios de la AUH, jubilados y quienes cobran pensiones no contributivas. Nuevamente en año electoral buscarán calmar la situación socio económica de precarización de tantas familias a través del endeudamiento.

Como señaló Alexander Roig, nuestro presente está moldeado por una subjetividad financierizada. Durante el mayor desarrollo de la industrialización la dominación se ejercía bajo el disciplinamiento, hoy bajo el control sobre el futuro. “Lo que está en juego para el capital no es solamente la obligación presente de ir a trabajar. Es garantizar, en el futuro, las obligaciones de pago de deudas. La subjetividad financiera capta nuestros futuros y obstruye así nuestro devenir”, explicó.

En esta misma línea, Ariel Wilkis, sociólogo, especialista en sociología del dinero, señaló que "la liberalización de las finanzas convirtieron la renta de las personas particulares en una fuente significativa de ganancias". Cambiemos, a través de estos créditos, está obteniendo ganancias sacándole a quienes más necesitan ese mínimo ingreso. La morosidad es baja, solo y simplemente, porque el pago de las cuotas se debita automáticamente.

Cuando se achica el gasto social del Estado en cuestiones tan fundamentales como la vivienda, la salud, la educación, las pensiones, el acceso a esto está mediado por los mercados financieros y la condición de existencia depende del acceso al dinero a través de créditos y/o deudas. En su investigación Wilkis explicó que las familias socializan la obligación de pagar las deudas como estrategia de reproducción material. Como sucede con quienes perciben la AUH, ya no hablamos de deudas individuales, sino colectivas que se están reproduciendo debido al incentivo del Gobierno frente a la ejecución de políticas que no hacen más que empobrecer a las mayorías, también, por parte del Gobierno.