Finalmente, la alianza formada por las petroleras Dapsa y la 51% estatal YPF fue la que se quedó con el control de la refinería San Lorenzo y demás activos de Oil Combutibles. La empresa se encontraba en un proceso de quiebra.

En el marco de una audiencia en la que la que los únicos dos operadores interesados en quedarse con la compañía en liquidación hicieron públicas sus ofertas en dólares, el juez en los comercial Javier Cosentino definió que YPF se quedara con los activos.

La otra petrolera en pugna, la holandesa Trafigura, ofreció U$S 85 millones, monto que igualó el tándem argentino para homologar la operación. Cabe recordar que ese cláusula se debió a que ambas empresas inyectaron U$S 3,3 millones mensuales para garantizar el mantenimiento de la planta y asegurar el pago de sueldos de 450 trabajadores.

El negocio de refinación de petróleo y comercialización de derivados del complejo de San Lorenzo, incluyó la terminal fluvial, la planta de almacenamiento, la refinería y todos los derechos y obligaciones surgidos por contratos de explotación de la red de estaciones de servicio.

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