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El Gobierno no pudo implementar voto electrónico a nivel nacional pero buscó otras alternativas para manipular las elecciones. La contratación de Smartmatic para la transmisión de datos desde las escuelas y la puja por el jugoso negocio del escrutinio provisorio en la que también se anotó esta empresa son la trama detrás del desarrollo de las próximas elecciones. Con el agregado de que Smartmatic ya tiene un largo y sospechado recorrido en votaciones en todo el mundo.

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Dos de tres

“No somos cualquier compañía de elecciones. ¡Somos la compañía para organizar elecciones!”. Así se presenta Smartmatic, la empresa a la cuál Mauricio Macri le abrió las puertas para que se ocupe de buena parte del sistema electoral de este año.

Un sistema de votación tiene 3 partes: la emisión del voto, la transmisión de los datos de cada mesa y el conteo (escrutinio). Macri no logró imponer el voto electrónico gracias a la abrumadora evidencia de la comunidad científica y de seguridad informática de que es vulnerable, frente a la cuál los senadores tuvieron que retroceder en su impulso por avalarlo.

Ahora, Macri metió a Smartmatic en el segundo paso, la transmisión de los datos desde las escuelas al centro de cómputos. La mejora en la transmisión de los datos no es algo negativo per se. De hecho, la provincia de Santa Fe trabaja hace varios años en la implementación de un sistema para transmitir los datos pero con una diferencia importante: nunca se tercerizó y se pidió la colaboración de la Universidad Nacional de Rosario para trabajar en la seguridad del proyecto. El problema con la forma en la que lo resolvió el Gobierno Nacional es que lo privatizó en manos de una empresa que, por un lado, esta sospechada por sus intervenciones en elecciones en todo el mundo y, por el otro, no permite control sobre el código fuente y el funcionamiento del software que se va a utilizar.

El Destape accedió al pliego de la licitación que ganó Smartmatic. De su lectura, todo indica que fue una licitación a medida, que Correo Argentino compró un software que Smartmatic ya tenía y que nadie podrá controlar.

Prensa mata escrutinio

Pero la clave es que no se trata exclusivamente de una cuestión técnica, de si el envío de datos desde las escuelas se puede hacer de forma segura. El componente comunicacional no es menor. El anuncio en los medios del resultado, aunque sea el escrutinio provisorio, es crucial y muy difícil de desmontar una vez que el perdedor, en base a esos datos, reconoce la derrota. Más allá de la garantía posterior del escrutinio definitivo, casi que cuenta más la proclamación mediática que la judicial. Y, en ese sentido, la transmisión de los datos que se van a contar el día de la elección cobra una relevancia mucho mayor.

La escriba oficialista Silvia Mercado hizo lo que en la jerga periodística se denomina “publinota” sobre Smartmatic en el portal Infobae. Fue tan burda que al rato decidieron borrarla del sitio. Pero, como dicen los informáticos, “los bits son eternos” y la entrevista a Andrés Rombolá, gerente general de Smartmatic, sigue disponible en este enlace.

"Nosotros le vamos a proveer al Correo un software que va a utilizar en sus impresoras multifuncionales y notebooks para hacer la transmisión de las actas. Antes se escaneaban y se transmitían a los 500 centros transmisores que estaban distribuidos en todo el país. Ahora a hacerlo desde las escuelas, va a haber 15000 escuelas que van a estar transmitiendo y se va a ahorrar gran cantidad del tiempo”, afirmó Rombolá.

El argumento, como con el voto electrónico, es la rapidez para conocer los resultados. La Constitución establece que el voto debe ser secreto, universal y obligatorio, no estipula nada respecto a la velocidad. La ansiedad sólo abona a las operaciones mediáticas.

El tercer paso en una elección, el escrutinio provisorio, es uno de los contratos más codiciados. Hace más de 20 años que la tarea está a cargo de la española Indra, pero el Gobierno abrió la licitación para estas elecciones y hay fuertes indicios de que terminará su hegemonía. Sus competidores serán Smartmatic y Magic Solutions Argentina (MSA). Esta última fue la proveedora del voto electrónico que se utilizó en las elecciones de Salta y la ciudad de Buenos Aires, donde ya se comprobó que fue hackeada.

Al haberse quedado con el paso 2, la transmisión de los datos, Smartmatic correrá con ventaja. Incluso varias fuentes comentaron a El Destape que esta empresa cotizó bajo la transmisión para luego quedarse con el premio mayor, el escrutinio. Smartmatic hará ese trabajo por 1,2 millones de dólares mientras que Indra había pedido casi 4 millones.

ARI GRAFICO

Fuente: Javier Smaldone

Prontuario

“Con nuestra tecnología comisiones electorales de todo el mundo han contado más de 3.700 millones de votos sin una sola discrepancia. Las ayudamos a reforzar la participación, hacer más accesible la votación, ofrecer resultados oportunamente y agilizar la logística de las elecciones.” Smartmatic pinta un servicio perfecto, pero las elecciones en las que participó están lejos de ese panfleto.

En Filipinas, Smartmatic participa de las elecciones desde el 2008. Según cuenta la compañía, las elecciones en Filipinas son el mayor despliegue de maquinas de votación del mundo y todo funcionó de maravilla. Pero los medios de ese país reflejaron otra cosa. El Manila Times publicó una nota titulada “Nunca más Smarmatic” donde relató: “experimentamos ‘fallas’ y falta de transparencia que nos convencieron de la falta de fiabilidad del sistema y su vulnçrabilidad a la manipulación”. El mismo artículo informó: “Durante la votación de la elección de ARMM (Región Autónoma de Mindanao Musulmana) de 2008, varios precintos en Wao, Lanao del Sur, mostraron cero resultados. Cuando esto se informó a Smartmatic, un técnico de la empresa accedió a las máquinas en Wao e hizo la corrección ... ¡desde Manila! Esta es la primera prueba de que Smartmatic puede cambiar los resultados en cualquier región, a voluntad, desde cualquier lugar del país.” Finalmente, directivos de Smartmatic y de la Comisión de Elecciones fueron acusados por las irregularidades.

Otro caso fue en Utah, Estados Unidos. En 2016, los republicanos hicieron sus primarias y contrataron a Smartmatic para habilitar el voto online. “Los republicanos de Utah celebran la primera elección presidencial en línea. Y no funciona tan bien”, tituló el Washington Post tras conocerse que muchos votantes se topaban con errores en el sistema.

En Bélgica y Uganda también hubo problemas con Smartmatic y sus productos.

Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, afirmó en diálogo con El Destape: “La firma Smartmatic es famosa por ser la compañia que lleva adelante las elecciones en Venezuela desde 2004, cuando comenzó a operar en ese país gracias a fondos del gobierno. Tuvieron graves inconvenientes en Filipinas donde dos de sus ejecutivos fueron sumados a las búsquedas prioritarias de Interpol. Compraron la firma de EEUU y fueron severamente cuestionados en ese pais. Sus propios ejecutivos dijeron que las elecciones para el constituyente en Venezuela fueron adulterados. Como mínimo, diría que los antecedentes no ayudan a pensar en Smartmatic como una firma que pueda contribuir a la transparencia electoral”

Smartmatic informa en su web que también trabajó en Brasil, Lombardía, Armenia, Sierra Leona, Los Ángeles, entre otros lugares. Y en Argentina, claro. Los problemas, en mayor o menor medida, se repitieron.

Siempre offshore

Macri y sus funcionarios tienen predilección por el mundo de las guaridas fiscales. No es de extrañar que Smartmatic, la empresa que contrataron, también.

La controlante de Smartmatic es SGO Corporation Limited, con domicilio en Londes pero inscripta en Holanda. Son dos lugares donde reina la opacidad financiera y societaria. Su representantes legales son Chandler Vladimis Molina Colmenares, venezolano con domicilio en Panamá, y Francisco Reyes, también venezolano pero con domicilio en Boca Ratón, Florida. Otras dos guaridas fiscales.

En consonancia, Smartmatic figura con sedes en varias otras guaridas fiscales, como Barbados, Delaware y Singapur.

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